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"El papel de la Universidad de Sevilla como líder social es indiscutible"

El candidato a rector Antonio Ramírze de Arellano no rehúye ningún tema, ni siquiera el de la biblioteca, que dice que “se ha gestionado siempre desde la legalidad y racionalidad”

el 31 ene 2012 / 21:13 h.

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Antonio Ramírez de Arellano, en su actual despacho.

Antonio Ramírez de Arellano impone el respeto de los catedráticos de antaño. Pero esa fiereza se diluye en el primer "hola" entusiasta, amable y cercano con el que saluda. El candidato, el único candidato, a rector a la Universidad de Sevilla se ha hecho a sí mismo. Cuando nadie hablaba de emprender, él ya lo hacía desde un sótano de Física. Cuando nadie daba un duro por la labor científica, se decidió a dirigir el primer centro de recursos de investigación de la Hispalense. No conocemos si profesa una fe ciega en la ciencia o si guarda en el cajón de su casa alguna papeleta de sitio. Lo que es bien conocido en Ramírez de Arellano es su profunda vocación por el servicio público. Sólo así se entiende que haya querido pringarse asumiendo el reto de dirigir una de las primeras universidades de España con el frío presupuestario que empieza a recorrer el país. Su despacho lo preside un fotomontaje del sueño roto de la biblioteca del Prado.


-¿A qué achaca que la suya sea la única candidatura?
-La verdad es que el nuestro no es el único caso. En la Universidad de Granada también ha sucedido. No es una buena noticia, siempre es sano que se contrasten ideas. No quiero pensar que es por falta de ilusión o de ideas por parte de la comunidad universitaria. También es posible que existiera un grado amplio de satisfacción con la gestión que se estaba realizando y la gente entienda que el proyecto que represento puede garantizar en el nuevo tiempo una situación de tranquilidad.


-¿Cuál es el apoyo del Claustro académico que consideraría satisfactorio?
-Trabajaré por un amplio apoyo que no quiero cuantificar. Sería un síntoma de una gestión bien hecha y de esperanza en un nuevo programa adaptado a los nuevos tiempos.


-¿Más de 200 votos?
-Por supuesto. Ése es mi reto y creo que lo vamos a conseguir. Después del apoyo del Claustro me propongo ganarme, día a día, el apoyo de toda la comunidad universitaria a la que voy a dirigirme.


-"Una apuesta insobornable por una universidad pública". Toda una declaración de intenciones para los tiempos de recortes que se avecinan. ¿Cuáles son las líneas rojas que cree que no deben traspasarse?
-El momento actual requiere que rápidamente se despejen las incertidumbres. Evidentemente, son económicas. En ese marco, la Universidad, en los diez últimos años, ha sido ejemplar. Nuestra plantilla en su conjunto ha crecido por debajo del 10% y, sin embargo, hemos tenido que adaptarnos al Espacio Europeo de Educación Superior. En materia de financiación, la cuestión es más cualitativa que cuantitativa. Es decir: se tiene que estudiar en qué cosas se puede profundizar en una gestión mejor. Pero si las autoridades políticas, la sociedad, no apuesta por apoyar la educación pública, va a ser difícil que salgamos del círculo vicioso en el que estamos.


-Usted promete continuar y consolidar políticas ya puestas en marcha. ¿Podrá hacerlo con el programa de entrega de ordenadores portátiles y la dotación de plazas a los acreditados?
-Si se mantienen los actuales niveles de financiación, estoy en condiciones de garantizar que esas políticas se van a mantener. Y se pueden mantener porque están bien pensadas. Dotar de ordenadores a los estudiantes produce ahorros muy significativos, por ejemplo, en aulas de informática y en sistemas de información y redes. La estrategia que planteo de hecho es ampliar y completar el despliegue, que todos los estudiantes lo tengan. En cuanto a la dotación de plazas, lo mismo le digo. Se puede mantener porque se ha planteado en una coyuntura de austeridad.


-¿Qué Universidad hereda desde el punto de vista interno?
-Una universidad mejor, más fuerte, más independiente y libre de injerencias externas que hace diez años. Eso es sin duda fruto de una apuesta colectiva. Partimos de una situación mucho mejor que hace una década. No creo tener excusas para fracasar. Si se me dan unas mínimas condiciones, estoy convencido de que mejoraremos.


-¿Está motivada la comunidad universitaria o hay miedo?
-Está en las mismas condiciones que el resto de la sociedad. Lo que sucede es que hay temor a que no haya la valentía de seguir apostando por la educación y que volvamos a situaciones anteriores, a la casilla de salida.


-¿Cuál es la imagen que cree que hay fuera de la Universidad?
-Su papel como líder social es indiscutible. La apreciación general es abrumadoramente positiva hacia esta universidad.


-¿Qué han hecho mal pues en la gestión de la biblioteca?
-Los universitarios no ven en esto el problema que externamente puede verse porque es un proyecto que ha sido gestionado siempre desde la racionalidad y la legalidad. Lo que sí es verdad es que tenemos que reforzar que lo que proponemos es un gran proyecto para la ciudad. Lo que queremos es una gran biblioteca universitaria. Dónde y cómo se verá.


-¿Le incomoda este tema?


-No. No creo que sea un tema que no tiene solución desde el punto de vista universitario. Dependemos de Junta y Consistorio.


-¿Se presenta para cuatro años?
-Cada decisión en su momento. Lo que sí puedo afirmar es que estoy dispuesto a entregarme absolutamente por la Universidad. Por lo tanto, cuando llegue el momento de reflexionar, no me considero un valor sino un servidor.


-¿Qué puede aportar la Universidad para reducir el 50% de paro juvenil?
-Dentro de ese colectivo, los menos afectados son los más formados. El siguiente paso que hay que dar es el de fomentar el espíritu emprendedor. El sector público ha aterrizado en sus números más normales y por tanto tenemos que cambiar entre todos nuestra manera de hacer sociedad. Los profesionales que formemos que salgan a la calle dispuestos a transformar la sociedad con espíritu de sacrificio y valorando el mérito y el esfuerzo.


-Aumento de alumnos, más servicios, y todo con menos dinero. ¿Se puede garantizar todo?
-En estos momentos sí. A todo el que venga a la Universidad, le podemos dar un servicio de calidad. De lo que se trata es de hacer más en las nuevas condiciones.


-¿Cómo le sienta que le llamen el candidato delfín?
-Puedo entenderlo, y lo respeto, pero no me veo así ni como nada parecido. Soy candidato porque soy catedrático, estoy legalmente capacitado para serlo, tengo un programa, un proyecto para la Universidad y me acompaña un grupo de personas solventes y comprometidas. La realidad a la que nos vamos a enfrentar es tan nueva, tan distinta, que hablar de delfín y sucesiones es una visión muy superficial del contexto en el que se mueve la Universidad.

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