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El papel del periódico

Cebrián ha mandado un mensaje de esos suyos inquietantes. Cree que en quince años es probable que desaparezca el papel prensa. Con los periódicos pasa como con los libros. Además de leerlos proporcionan otros placeres: el del olor del papel...

el 15 sep 2009 / 21:34 h.

Cebrián ha mandado un mensaje de esos suyos inquietantes. Cree que en quince años es probable que desaparezca el papel prensa. Con los periódicos pasa como con los libros. Además de leerlos proporcionan otros placeres: el del olor del papel y de la tinta, el tacto o el de conservarlos para releerlos o simplemente recordar.

Mi jornada laboral empieza cuando termino de leerme los cinco periódicos que compro cada día. Me da cosa confesarlo pero leo hasta los periódicos cuyo director, redactores o contenidos aborrezco. Pero me ayudan a comprender la realidad. Aunque recomiendo terminar la lectura con el periódico más afín.

En fin que la desaparición del papel me ocasionaría un trastorno grande porque me dejaría sin la rutina más grata de mi edad adulta. Yo me inicié en esto como los burgueses de mi mismo pelaje, con el ABC de Madrid que compraba mi padre. El primer periódico que compré con mi dinero fue Informaciones. Y a partir de ahí llevo cuarenta años de convivencia con la prensa escrita. Ni la radio ni la televisión ni los periódicos digitales han acabado con mi afición.

Vivo como tanta gente pegado a internet y he dejado de escribir cartas por el correo electrónico. Pero como el perro de Paulov, si me ponen en mi bar con un café por delante mi cerebro me preguntará donde están los periódicos. Son muchos años ya.

Estoy con el progreso pero conmigo que no cuenten para una campaña contra el papel de periódico. Ya sé que como se empeñen acabaré leyendo las noticias y a los columnistas en mi pantalla. Pero voy a intentar retrasarlo cuanto pueda mientras voy viendo con que otra rutina sustituir esa afición. De niño el Diario de Cádiz lo era todo, en la ciudad sólo pasaba lo que decía el Diario. Y después de leído prestaba sus servicios para envolver los objetos cotidianos, las compras de la plaza, los cuchillos del vaciador. Y en los días de frío ayudaba a soportarlo viniendo del colegio en bicicleta, poniéndolo bajo el jersey. Nos vamos quedando sin discos, sin fotos. ¿Viviremos sin periódicos también? Un fastidio.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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