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Economía

El papeleo retrasa hasta un año la apertura de una empresa en Sevilla

Abrir un negocio no es tarea fácil. Las ganas de volar por libre y hacerse un hueco en el mundo del autoempleo chocan a menudo con uno de los muros más insalvables: la burocracia. Papeleo, desembolso económico y tiempo que se desaprovecha en colas y trámites que representan un verdadero vía crucis.

el 15 sep 2009 / 18:09 h.

Abrir un negocio no es tarea fácil. Las ganas de volar por libre y hacerse un hueco en el mundo del autoempleo chocan a menudo con uno de los muros más insalvables: la burocracia. Papeleo, desembolso económico y tiempo que se desaprovecha en colas y trámites que representan un verdadero vía crucis.

Como un camino doloroso. La periodista que firma esta crónica se hizo pasar por una emprendedora en busca de su primer negocio, un gabinete de estética, que tuvo que soportar lo que el vicepresidente primero del Gobierno y Ministro de Economía, Pedro Solbes, ya calificó como un vía crucis por culpa "de documentos originales, copias compulsadas, traducciones juradas?". Un caminar duro y tortuoso que se dilata en el tiempo y que, en la mayoría de los casos, demora unos cuantos meses las previsiones más optimistas para emprender. Por no hablar del gasto que conlleva. Y eso a pesar de ser joven y mujer, dos teóricas ventajas a la hora de recibir ayudas y subvenciones -cuando la saca está llena y la crisis no asoma descarada en los dinteles de las administraciones-.

Para los que nunca han tenido el impulso emprendedor, acercarse al mundo de los negocios partiendo de cero es difícil. ¿A quién acudir, cuáles son los primeros pasos -a gatas- que hay que dar para empezar a ser resolutivos? El que no sabe nada de cómo funciona una empresa puede tirar por el camino de en medio y comenzar la casa por el tejado. ¿Lo fundamental? La idea. Sin ella, no se es emprendedor.

Búsqueda de local, licencia de obra, de apertura, elección de la forma jurídica más apropiada... Muchos factores de los que se necesitan para iniciarse en la burocracia requieren de tener bien formada una composición de lugar de lo que se busca.

Segundo paso: bajarse de la nube. Porque en la mayoría de los casos, lo más caro y problemático a largo plazo es no planificar correctamente el plan de negocio, con sus pros y contras. Aunque, ¿qué es un plan de negocio? Para los iletrados en el tema: la lista de la compra y la cuenta de la vieja. Qué quiero y cuánto me va a costar.

Primer gasto. Dependiendo de la forma jurídica que vaya a tener la empresa. Para un gabinete de estética familiar, montado por una madre y su hija, la mejor elección es la sociedad civil, para la que no existe capital mínimo de constitución. Después, todas las formas cuestan: 60.101,21 euros para la sociedad anónima; 3.006 para las sociedades limitadas, las laborales y las cooperativas, y 3.012 euros para las sociedades laborales de nueva empresa.

Ahora hay que buscar el local, la sede física del negocio, para continuar en la senda de la burocracia. Licencia de obra (si es necesaria reforma) y licencia de apertura. Para este paso, además de pagar las correspondientes tasas municipales en la sevillana Plaza de la Encarnación y que se calculan en función de tres parámetros -número de metros cuadrados del local, actividad que se va a desarrollar en él y la dirección fiscal [448,43 euros para uno de unos 50 metros en Heliópolis]-, hay que contar con el proyecto técnico de las instalaciones, la hoja de parámetros del proyecto y el certificado técnico normalizado de ajuste al procedimiento abreviado que tiene que encargársele a un aparejador que, como buen profesional liberal, puede cobrar lo que estime oportuno. Y todo este papeleo por duplicado. Ahí es nada. Plazo de resolución de la solicitud, que se presenta en la Delegación de Medio Ambiente, en el Pabellón de la Madrina, en la calle Palos de la Frontera, mínimos y teóricos 10 días de espera. Para la licencia física, la que se coloca en un marco en un lugar visible del local, un año.

Una vez constituida la sociedad y solicitada la licencia de apertura, hay que pagar dos impuestos: el impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP) y el de actos jurídicos documentados (AJD) que gravan los actos de financiación de la empresa al 1%.

Quinta estación. Solicitud del CIF (Código de Identificación Fiscal). La solicitud se efectúa ante la Delegación de Hacienda correspondiente al domicilio de la sociedad mediante la presentación del modelo 036 o 037 al que debe acompañarse una fotocopia del DNI del promotor o de la persona interesada en su constitución. La solicitud se efectúa en el plazo de 30 días a contar desde la celebración del contrato de sociedad y tiene carácter provisional durante seis meses. Una vez inscrita la sociedad en el Registro Mercantil y justificado este extremo ante la Delegación de Hacienda, el CIF adquiere carácter definitivo. Otra espera.

Siguiente parada. Tesorería General de la Seguridad Social. Alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Hay que hacer una declaración censal que notifique el comienzo de la actividad. A partir de este paso hay que comunicar la apertura del centro de trabajo ante la Consejería de Empleo, comprar en una librería el libro de visitas -para ponerlo a disposición de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Inspección del Trabajo- y obtener en Consumo, en la Avenida Bueno Monreal, un libro de quejas y reclamaciones.

Hasta aquí, el vagar del empresario inexperto. Para el novato que bichee un poco por internet hay un atajo muy bien asfaltado: la Cámara de Comercio. La primera parada recomendable para ahorrar quebraderos de cabeza.

En la línea de la Ley sobre el Libre Acceso y Ejercicio de Actividades de Servicios que prepara el Gobierno central para adaptarse a la normativa comunitaria y que prevé la creación de una ventanilla única que garantizará la tramitación electrónica de todos los procedimientos, la Cámara de Comercio de Sevilla ya puso en marcha un proyecto que presta un servicio de atención integral al emprendedor desde el asesoramiento y tutorización para la creación de su empresa, información sobre financiación, ayudas y subvenciones, hasta la resolución de todos los trámites legales necesarios para poner en marcha cualquier actividad económica. Todo lo necesario desde que la díscola opción de la independencia laboral asalta la mente del empresario potencial. Aunque no evita andar todos los pasos para lograr ver abierto el negocio.

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