Local

El paradigma está cambiando

Poca pintura y mucha nueva tecnología. Creo que esta tercera edición de la Biacs (Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla) va a gustar más que las anteriores: al público, en general, y sobre todo a la gente más joven.

el 15 sep 2009 / 16:13 h.

Poca pintura y mucha nueva tecnología. Creo que esta tercera edición de la Biacs (Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla) va a gustar más que las anteriores: al público, en general, y sobre todo a la gente más joven. Hasta ahora lo habitual era que el público accediera a una exposición o a un museo, y ejerciera de mero espectador; su papel se limitaba a contemplar, con más o menos interés, las obras colgadas de la pared o apoyadas sobre el suelo. La relación jerárquica estaba clara: la obra artística, solemne, era la protagonista, y al espectador le estaba reservado un papel más bien secundario.

La Biacs3 está pensada, por el contrario, para que el público participe. Como dice el comisario, Peter Weibel, "el público es el protagonista, no los artistas". La mayoría de las obras de la muestra son interactivas y requieren, por tanto, la participación del visitante. Éste podrá situarse ante una cámara y ver cómo su imagen aparece en un monitor lateral, mover fichas sobre un tablero electrónico, jugar una singular partida de parchís, tocar burbujas virtuales o crear formas agitando una espada de luz. Las nuevas tecnologías, con un lenguaje más cercano para todos, han sido capaces de quitarle seriedad al arte y de mostrarnos su lado más lúdico.

Ocurre que, poco a poco, el paradigma está cambiando. Intentando explicar algunas prácticas artísticas surgidas en los años noventa, el crítico francés Nicolas Bourriaud acuñó el término de estética relacional. Lo que quería decir es que lo importante es el conjunto de relaciones humanas que se crean en torno al arte. La esencia humana es el conjunto de las relaciones sociales, decía Marx. Aunque pueda parecer lo contrario, las nuevas tecnologías, basadas en la interactividad, refuerzan la tendencia contemporánea hacia la humanización -y democratización- del arte.

Mención especial merece The morning line, la espectacular pieza de la Thyssen-Bornemisza Art Contemporary ubicada en los jardines de entrada al Monasterio. Disfruten.

  • 1