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El paro vuelve a ser la mayor preocupación

Si buena parte del impacto de la crisis económica se sustenta en una cuestión de confianza, parece claro que en España la crisis ha echado raíces en el subconsciente de la ciudadanía. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de marzo, arroja resultados insólitos en este tipo de encuestas...

el 16 sep 2009 / 02:01 h.

Si buena parte del impacto de la crisis económica se sustenta en una cuestión de confianza, parece claro que en España la crisis ha echado raíces en el subconsciente de la ciudadanía. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de marzo, arroja resultados insólitos en este tipo de encuestas en lo que se refiere a la preocupación de los españoles por el desempleo.

En efecto, más de tres cuartas partes de la población (el 76,2%) considera que el paro es el problema social más inquietante en estos momentos. Y un porcentaje similar (el 75% de los encuestados) califica la situación económica del país como "mala" o " muy mala", pese a que el sondeo se realizó antes de que se conociera que España había superado los cuatro millones de parados. Que la preocupación por perder el trabajo haya vuelto a marcar un nuevo récord entre las valoraciones de los ciudadanos parece la reacción lógica frente a una coyuntura extremadamente delicada y muy alarmista mediáticamente.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, advirtió ayer que a partir del año 2020 España tendrá problemas para hacer frente a las pensiones. La Seguridad Social ha visto disminuir su superávit; la contabilidad del Estado ha entrado en números rojos en los tres primeros meses del año a consecuencia del paro, la caída de la recaudación de impuestos y las aportaciones a las medidas para hacer frente a la propia crisis; y algunas ongs, como Cáritas, advierten de que no tienen recursos para hacer frente a la avalancha de solicitudes de ayuda que reciben.

El negro panorama lo es para todos y, a la espera de que se vean los resultados de unas medidas de reactivación hasta ahora prácticamente infructuosas, la cuestión de la confianza se antoja realmente una quimera. Las noticias catastrofistas no sirven de nada si no se acompañan de informaciones útiles, pero, entretanto, cuesta mucho asumir las recomendaciones de paciencia, que parecen ser las únicas que las autoridades ven medianamente claras.

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