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El parque del Alamillo crece un 25% al sumar otras 15 hectáreas

La expansión atraviesa el viaducto y trae consigo otra puerta, la cuarta del recinto, que el martes cumle 17 años.

el 09 oct 2010 / 20:19 h.

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La del Sur será la cuarta puerta del parque, ubicada bajo el viaducto justo detrás de la Escuela de Ingeniería.
El parque del Alamillo pega su segundo estirón en un año, y éste es de consideración. El principal pulmón verde de Sevilla cumple el martes 17 años abriendo al público una nueva zona de 15 hectáreas, lo que supone incrementar en un 25% las 60 hectáreas con las que cuenta ahora y dejarlas en 75 en la que es la ampliación más importante desde que se inauguró en 1993. El ensanche trae consigo además una nueva puerta, la cuarta, ubicada bajo el viaducto del Alamillo y a espaldas de la Escuela Superior de Ingeniería.

Precisamente la zona de expansión es la que está detrás de este complejo universitario y del hotel Renacimiento, una franja que se extiende en parte bajo el viaducto y que está formado sobre todo por un naranjal de considerables dimensiones. El recinto se ha acondicionado con hileras de palmeras y caminos rurales, amén de reparar todos los desperfectos (arquetas, cerramientos...) de un espacio que durante la Expo 92 acogió una nave en la que se reparaban los autobuses de la Exposición. “Lo que se ha hecho es modesto, pero de un efecto paisajístico muy agradable”, resume el director del parque, Adolfo Fernández Palomares.

Precisamente, el espacio que el martes se inaugura cuenta con estas dos partes bien diferenciadas, por un lado el naranjal y por otro todo lo que fueron instalaciones de la Exposición Universal, en la que por ejemplo se mantiene un pavimento que más adelante se quitará. También se acondicionará una zona deportiva en la que se colocarán porterías de futbito.

Aunque las obras no han sido muy complejas, Palomares resalta el esfuerzo realizado en plena crisis económica, en el que hay que pelear cada euro. Al final todo ha salido por 425.000 euros, de los que la Consejería de Obras Públicas, titular del recinto, ha puesto 240.000 euros, que se han completado con los 185.000 de la Consejería de Empleo con los que se han pagado los salarios de los encargados de hacer la obra.

Tras 15 años en los que el Alamillo no se movió de sus 50 hectáreas iniciales, en sólo dos años ha crecido un 50%: el año pasado se incorporaron 10 hectáreas (en las que se incluía el antiguo vivero de la Expo) a las que hay que sumar las 15 que se incorporan el martes. En cuanto a posibilidades de futuro sólo queda una opción de expansión, que ya está prevista pero que no tiene todavía fecha. Se trata de crecer hacia el Guadalquivir, lo que permitirá la incorporación de 30 hectáreas y además contar con una conexión directa con San Jerónimo, ya que se llegará hasta la pasarela peatonal que ahora se construye entre el tapón del río y el puente del Alamillo. Esto supondrá en su momento que, desde 1993, el parque habrá crecido un 110%.

La otra novedad de la ampliación es la incorporación de la Puerta del Sur, que se une a las del Alamillo, la del Estadio Olímpico y la que da a la sede andaluza de RTVE. Esto permitirá también utilizar –sobre todo los fines de semana– el aparcamiento que, con 300 plazas, es del parque pero que hasta ahora aprovecha la Escuela de Ingeniería. Todas estas novedades se pondrán de largo el martes, lo que se celebrará con pasacalles, talleres infantiles y una enorme tarta que, eso sí, será la mitad de grande que la del año pasado, que la crisis aprieta.

¿Nave encencida? Uno de los elementos más identificables en la nueva zona de expansión es la nave en la que se reparaban los autobuses de la Expo 92, un edificio que chirría bastante en su nuevo entorno. Consciente de ello, la dirección del parque ya baraja una idea para integrarlo mejor en su entorno: convertirlo en un centro en el que artistas locales muestren sus obras.

El ejemplo que se va a seguir es el de la Casa Encendida de Madrid, aunque con un tono evidentemente menor. “Será una especie de Nave Encencida”, apostilla el director del Alamillo, Adolfo Fernández Palomares, que ya ha iniciado los oportunos contactos con artistas.

Esta opción se combinaría con otra largamente acariciada, la de montar un mercadillo con productos alternativos que se ubicaría en los bajos del puente. Aquí convivirían puestos de flores, libros, artesanía o alimentos ecológicos, un estilo al mercadillo que se monta en los alrededores de la catedral de Granada que abriría los fines de semana.

La intención es utilizar para estos puestos los que se emplean en eventos como la Feria del Libro, estructuras metálicas que se cierran herméticamente, lo que pone las cosas difíciles a los que quieran destrozarlas. Las conversaciones ya están en marcha, y todo va por buen camino.

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