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El partido irrumpe en Plaza Nueva y cuida a Espadas

el 24 abr 2010 / 18:19 h.

Tussam. El PSOE ha escenificado esta Feria dos líneas básicas de trabajo para el año preelectoral: el partido quiere tomar las riendas del Ayuntamiento y encauzar así la campaña y el alcalde tendrá un papel activo en los 12 meses de cohabitación con el candidato socialista, Juan Espadas.

De momento, hay muchas aristas en esta estrategia, y así quedó de manifiesto con la resolución del conflicto de Tussam. La comunicación interna volvió a fallar y se solaparon los planos orgánico e institucional sentando un peligroso precedente como señaló el propio vicepresidente de Tussam, Guillermo Gutiérrez, el día de su dimisión. La gestión de la empresa era parte del problema, pero el Gobierno tenía ganada esta huelga, y lo que intentaron los sindicatos durante la Feria fue una salida digna del callejón en el que se habían metido ellos solos. Pudo el interés político. Y no sólo a los socialistas.

El primero en intentar sacar partido fue el PP, que estuvo a punto de firmar un acuerdo preelectoral para garantizar el cumplimiento de las exigencias sindicales y aparecer como la solución al conflicto, pero no llegó a atreverse a rubricar un documento contra la privatización y a posicionarse a favor de una plantilla que tenía a la opinión pública en contra. Al conocerlo, IU decidió que ellos sí podían garantizarlo y desbloquear la huelga, pero un compromiso de la federación no fue suficiente.

De ahí que fueran a la caseta del PSOE, como una medida de presión desesperada para poder presentarle algo a sus trabajadores que justificase un paro que no se podía sostener más tiempo. Y lo consiguieron: bastó intentar dañar la imagen de José Antonio Griñán y amenazar con que llegase a la caseta del PSOE entre abucheos y carteles que identificaban la marca socialista con el paro, para forzar una reunión con la dirección regional del PSOE encabezada por su número tres, Susana Díaz, que a su vez obligó a Francisco Fernández a sentarse a negociar, aún sabiendo que con esto le abría las puertas a Guillermo Gutiérrez. Mucho más de lo que podían esperar los sindicatos.

Consiguieron un compromiso de nueva negociación de los socialistas, que ya llevaban días estudiando, especialmente desde que conocieron las intenciones del PP y asesorados por personas muy vinculadas anteriormente a la empresa, a las que el Ayuntamiento acabó echando en su momento. La empresa arrastra hoy más de 52 millones de pérdidas, y la salida de uno de sus adversarios. La huelga fue así todo un éxito y un modelo a seguir para muchos colectivos e incluso para la propio Tussam cuando vuelva a encallar la negociación.

Candidato. El alcalde y el Gobierno local ya han mostrado su disposición a colaborar con Juan Espadas. Para ello hay que limar antes la estrategia para que no haya un solapamiento ni un excesivo protagonismo de una de las dos partes implicadas, objetivo que se quiere conseguir con unas reuniones periódicas de trabajo en las que participen tanto el equipo de Espadas como el partido y el Ayuntamiento.

La Feria abrió las puertas a una transición más tranquila, con imágenes e incluso palabras de apoyo por parte de Sánchez Monteseirín. En mayo, Espadas será presentado a las agrupaciones locales. Será su primera gran prueba porque, aunque no pueden hacer otra cosa que darle su apoyo, varias se encuentran en una posición muy delicada tras su clara derrota en el pulso con el provincial.

La última gran muestra fue la elección del portavoz socialista: Francisco Fernández también tanteó a los concejales para serlo, pero pocos se atrevieron a darle su apoyo. Al plantearse la opción de Alberto Moriña, que tenía su origen en Susana Díaz, hubo unanimidad.

Cambios. El alcalde dio instrucciones de que nadie se fuera con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Quería continuidad, encabezada por Manuel Rey. Su puesto será amortizado, de forma que se produzca un leve ahorro en la estructura orgánica. Tan simbólico como el que se produce al reducir de cinco a cuatro las macroáreas.

Pese a esto, otros sí saldrán, como Daniel Zambrano, uno de los responsables del área de Presidencia y hombre de confianza de Gómez de Celis. El segundo cambio lanzado por Monteseirín, la reestructuración de los distritos, le permite a Alberto Moriña llevar con exclusividad el grupo municipal, aunque manteniendo el área de Patrimonio, que es prácticamente de trámite (la misma propuesta que ya hizo el partido para Emilio Carrillo) y al mismo tiempo dar un distrito a dos de los dirigentes que siempre fueron afines a Viera: Esther Gil y Juan Antonio Martínez Troncoso. Una concesión dentro de un gobierno que el alcalde volvió a diseñar a su medida.

fjalonso@correoandalucia.es

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