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El Patronato del Alcázar compra un balance de cuentas de 1498

Después de 500 años sin ver la luz, los sevillanos podrán constatar mediante un libro de cuentas del siglo XV que Francisco Ramírez de Madrid dejó de ser en 1495 obrero mayor del Alcázar y de las Atarazanas sin deber un maravedí, como firman de los responsables del Palacio de la época.

el 15 sep 2009 / 18:33 h.

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Después de 500 años sin ver la luz, los sevillanos podrán constatar mediante un libro de cuentas del siglo XV que Francisco Ramírez de Madrid dejó de ser en 1495 obrero mayor del Alcázar y de las Atarazanas sin deber un maravedí, como firman de los responsables del Palacio de la época.

Aunque suene anecdótico, una parte del pasado de los Reales Alcázares volvió ayer a Sevilla. Y es que el Patronato del Alcázar se ha hecho con un balance de alcance -o de cuentas- del Alcázar de finales del siglo XV, fechado en Alcalá de Henares (Madrid), tras pagar 15.000 euros a un aticuario madrileño que lo adquirió en una subasta.

En una de sus páginas los Reyes Católicos certifican a su secretario, Francisco Ramírez de Madrid -un alto funcionario de gran importancia en la corte real-, que las cuentas presentadas sobre su gestión durante el tiempo que desempeñó el cargo de "obrero mayor de las labores de los Alcázares y las Atarazanas de Sevilla (30 de septiembre de 1478 - 30 abril de 1495)" son correctas. El documento lo firman el canciller y el contador del Palacio; como si fuera una auditoría interna. Se trata de una rendición de cuentas de la época relativa a los edificios en propiedad de los Reyes.

Los responsables del Alcázar se pusieron en la pista de este libro mediante Luis Rey, director del Colegio San Francisdo de Paula, quien tenía conocimiento de su existencia y advirtió que su adquisición sería importante en la historia de la ciudad .

La real provisión incluye las obras realizadas en ambos edificios con el fruto de los diezmos y las rentas de las huertas. Todo el libro, de 64 páginas, está escrito en castellano antiguo, con tinta ocre y en caligrafía cortesana, de buena ejecución.

Tanto el texto manuscrito en papel, como el forro en pergamino y el sello de placa se encuentran en perfecto estado de conservación, pues "seguramente, habrá estado escondido en casa de algún particular durante todo este tiempo con unos niveles de humedad adecuados", apuntó ayer el director del Alcázar, Antonio Balón

El documento tiene un gran valor para el conocimiento de la Sevilla de la segunda mitad del siglo XV, y en especial para el Alcázar, pues "es una aportación importante y viene a llenar un vacío documental de esa época del Palacio", según dijo el alcaide del Alcázar, Antonio Rodríguez Galindo.

El libro quedará expuesto en el Salón Gótico de los Reales Alcázares, justo en el hueco que ha dejado el cuadro de Velázquez conocido como La imposición de la casulla. Los sevillanos podrán leerlo, ya que el libro será digitalizado para que en dos meses, a través de una pantalla táctil, se puedan pasar las páginas, pero sin tocar.

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