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El peaje de llegar tan lejos

el 22 jun 2012 / 20:43 h.

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Con los datos expresados fríamente y puestos en conocimiento popular, a todas luces los más de 300.000 euros que el director del Maestranza y de la Sinfónica (ROSS) percibirá esta temporada parecen excesivos y su justificación se hace harto complicada. Insistimos, sin aportar nada más que una cifra, incurrir en la demagogia parece una tentación muy a la mano.

En la misma ha caído hoy el consejero de Cultura y Deporte, Luciano Alonso, al sugerir que todo aquel profesional con un sueldo superior al presidente de la Junta "debería reflexionar". Se agradece la voluntad de este responsable público de mimar cada euro que sale del erario, pero plantear semejante dislate supone desconocer (o en caso contrario, querer regalar un titular de aplauso fácil) las más elementales reglas que rigen el mercado laboral de los directores de orquesta.

Pedro Halffter es un profesional bien pagado, enormemente bien pagado. Su caché, con todo, podría ser superior si en lugar de Sevilla fuera contratado en Lyon, Hamburgo o Copenhague. Sería interesante poner en el debate público la idoneidad mayor o menor de pagar emolumentos tan desorbitados a los directores de orquesta. Igual que convendría interrogarse al respecto de las inversiones públicas en obras de arte. Pero el debate local que nos ocupa es otro. Desde 2004 -fecha de la llegada de Halffter- a 2012, la Sinfónica ha experimentado un crecimiento espectacular: en calidad, en la audacia de la programación (algo más evidente en los años sin crisis), en la proyección del coliseo y de la orquesta, en la nómina de solistas y batutas invitadas. Todo ello lleva asociada la firma de Halffter, un maestro al que se le recibió mal y cuyo destino parece sugerir que saldrá peor.

Sería injusto que quien además ha buscado patrocinios -200.000 euros del BBVA en las temporadas 11/12 y 12/13- y ha ofrecido conciertos en los que ha renunciado a cobrar, sea vapuleado pese a que su ganancia como director es la más baja de todos los maestros invitados de la temporada.

Tampoco es de recibo comparar a Halffter con su predecesor en el cargo, Alain Lombard, un francés que vino a engordar el bolsillo a una tierra soleada y cuya tónica general fue una exigencia musical más bien liviana a los músicos. Otro disparate sería entrar en la comparación de los sueldos de sus homólogos en las más modestas formaciones de Córdoba, Málaga y Granada. Halffter se ha ofrecido a rebajar su sueldo un 12,5 por ciento. Ahora corresponde a los políticos y a la sociedad valorar a que clase de excelencia están dispuestos a aspirar en una ciudad, Sevilla, que al fin ocupa un lugar importante en el mapa cultural.

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