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El peligroso desequilibrio del Betis

Después de dos partidos de Liga y otro de Copa, la defensa del Betis no tiene defensa posible y al ataque no hay motivos para atacarlo. Así está este equipo al que Antonio Tapia intenta liberar de un desequilibrio muy peligroso: disfruta de un ataque poderoso y padece de una defensa endeble. Tiempo hay para arreglarlo, desde luego.

el 16 sep 2009 / 08:22 h.

Después de dos partidos de Liga y otro de Copa, la defensa del Betis no tiene defensa posible y al ataque no hay motivos para atacarlo. Así está este equipo al que Antonio Tapia intenta liberar de un desequilibrio muy peligroso: disfruta de un ataque poderoso y padece de una defensa endeble. Tiempo hay para arreglarlo, desde luego.

Sólo han sido dos jornadas ligueras y la estadística no debería tomarse como algo demasiado relevante, pero el dato es el dato: el Betis es el segundo equipo más goleador y el cuarto más goleado de Segunda. Ha marcado cinco dianas (tres al Córdoba y dos al Hércules) y ha encajado tres, todas en Alicante. El desequilibrio es por ahora el mejor reflejo de la inadaptación del Betis a una categoría que exige algo más que calidad. El conjunto heliopolitano la tiene, por ejemplo en Sergio García, pero a cambio se empecina en dar demasiadas concesiones a sus adversarios. El Córdoba no las aprovechó (en la Liga) y el Hércules, sí.

El rendimiento defensivo es el principal motivo de inquietud para Antonio Tapia. Sólo en la zaga ha utilizado tres combinaciones distintas, el único central que ha ofrecido el nivel que se espera de él es un centrocampista (Arzu) y los laterales tampoco han comenzado bien. El problema es especialmente delicado en el puesto de central. Hay cuatro, pero el técnico sólo cuenta con dos: Carlos García, cuyas prestaciones han sido poco convincentes, y Melli, que ya falló en el choque copero. Rivas sólo jugó un partido, fue abucheado por el público y el domingo no entró ni cuando Tapia quitó a Carlos García. Y Nano no ha sido convocado ni en la Copa. El míster confía más en Arzu, al que le encantaría recuperar su posición inicial, la de centrocampista ofensivo, aunque desde luego no va a poner peros a su ubicación en el eje de atrás. El domingo, por cierto, vuelve Melli tras cumplir su sanción, con lo que Arzu podrá retornar al centro del campo.

En esa zona tampoco progresa el equipo al ritmo que desearía su entrenador. Juande y Sunny, que forman el doble pivote titular, no cuajan del todo. Hay exceso de organizadores en la plantilla (siete), pero hasta ahora lo más potable se restringe a la segunda parte del estreno liguero, ante el Córdoba. En la Copa, mal, y en Alicante, peor; Farinós ganó a todos de pe a pa. Sunny ya se ha autoexpulsado, Iriney está bajísimo de forma, no hay jerarquía y Mehmet Aurelio, que en Segunda debería ser el rey del mambo, intenta salir de un problema de rodilla tan grave que habrá que ver cómo regresa.

AL ATAQUE. El ataque es de momento lo mejor del Betis. Sergio García, después de todo, se ha quedado, su implicación es innegable y evidentemente es el futbolista de más calidad del plantel y también de Segunda. Pavone es la gran sorpresa: ha intervenido en los seis goles que ha obtenido el equipo (ha marcado dos, uno en cada competición y ambos de penalti, y ha dado cuatro asistencias de gol, dos de ellas a Sergio). Entre los dos atacantes titulares (y casi únicos, porque no queda ningún otro delantero nato en la plantilla) sí existe la sintonía que Tapia echa en falta en otras líneas. Sergio, además, es uno de los jugadores que comparten el liderato en la clasificación del pichichi de la categoría.

En este humilde análisis aún falta un nombre: Emana. Si el camerunés se compromete a ser uno más, cosa que no ha hecho en todo el verano, el Betis ganará un futbolista que en una categoría así debería ser tan determinante como Sergio o más. Si no es así, el problema está servido. Una arista más del duro trabajo que Tapia tiene por delante.

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