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El Peñón tiene que responder

Han pasado ya seis meses desde que el pasado 12 de agosto el carguero de bandera panameña New Flame se partía en dos tras colisionar con un petrolero en el Estrecho y a sólo media milla de la costa gaditana. En todo este tiempo el Gobierno de Gibraltar, en cuyas aguas ocurrió el incidente, no ha hecho nada por resolver la situación del barco que transportaba 42.000 toneladas de chatarra desde...

el 14 sep 2009 / 21:57 h.

Han pasado ya seis meses desde que el pasado 12 de agosto el carguero de bandera panameña New Flame se partía en dos tras colisionar con un petrolero en el Estrecho y a sólo media milla de la costa gaditana. En todo este tiempo el Gobierno de Gibraltar, en cuyas aguas ocurrió el incidente, no ha hecho nada por resolver la situación del barco que transportaba 42.000 toneladas de chatarra desde Estados Unidos hasta Turquía cuando tuvo lugar en el percance. La contaminación de varias playas de Algeciras con material procedente del buque ha movilizado a los servicios de protección medioambiental de la Junta de Andalucía. Pero ante la falta de respuesta de la Roca el gobierno de Chaves ha ido más allá. Denunciará por daños y perjuicios al gobierno del Peñón para que pague por su inhibición en el problema. No es la primera vez que las costas andaluzas tienen que soportar episodios de contaminación procedentes de la colonia británica. Pero sí lo es que la Junta tome una decisión de semejante envergadura, porque el problema bien lo merece. La táctica del perro del hortelano -ni hace ni deja hacer- que mantienen las autoridades gibraltareñas respecto al New Flame obligaba a adoptar alguna medida contundente esta vez. Y más cuando se sospecha que en el peñón sólo se está a la espera de que la compañía aseguradora pague una cuantiosa indemnización para proceder a hundir el barco a cien metros de profundidad sin rescatar una carga de la que no se conoce su capacidad contaminante. Andalucía no se juega sólo las playas. También está en grave riesgo el modo de vida de pescadores y marisqueros de la zona. Si la contaminación afectase a estos productos podría acabar salpicando a la cadena alimenticia. Y eso ya son palabras mayores. El Peñón no puede saltarse la legislación internacional ni la de su vecino en materia medioambiental. La Junta tenía que hacerlo saber y lo ha hecho. El Ministerio de Medioambiente también debería haber dicho algo más al respecto hace meses. Medio año dejando un foco de contaminación tan evidente abandonado a su suerte es demasiado tiempo.

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