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El periódico hecho con rotuladores que venció al tsunami

Los últimos héroes del periodismo no han sido corresponsales de guerra ni frikis tecnológicos: la redacción de una ciudad japonesa arrasada sacó durante seis días una edición casera de su diario con información sobre desaparecidos y supervivientes.

el 18 abr 2011 / 17:16 h.

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El Newseum , un museo sobre la historia del periodismo con sede en la ciudad de Washington (Estados Unidos), exhibirá seis ejemplares del Ishinomaki Hibi Shimbun, un periódico local de la ciudad de Ishinomaki en Japón, que durante seis días tras el terremoto tiró del único recurso que le quedaba tras los cortes de electricidad para seguir informando y publicó la cabecera escribiendo a mano todas las copias.

Durante seis días tras el terremoto y el tsunami que le siguió, seis miembros de la redacción se dedicaron a buscar noticias e historias de los afectados por el desastre, mientras que otros tres copiaban a mano el periódico con sus titulares y sus cuerpos de noticia en hojas tamaño poster para que la población estuviera informada.

Posteriormente, estos periódico manuscritos eran colgados en los centros de ayuda a los que fueron a parar las personas desplazadas por la ola gigante que asoló parte de la costa japonesa. Ahora, el museo estadounidense ha comprado siete de los originales de esos periódicos para añadirlos a su colección, informa la institución.

La ciudad de Ishinomaki, con una población de alrededor de 160.000 personas, fue una de las más golpeadas por el desastre natural en Japón. Aproximadamente el 80% de las casas fueron destruidas, alrededor de 1.300 personas perdieron la vida y más de 2.700 no han sido todavía localizadas.

El primer ejemplar escrito a mano salió publicado el 12 de marzo, y era una edición extraordinaria en la que se informaba a los habitantes de la ciudad de que el terremoto había sido el mayor en la historia de Japón. La edición del día siguiente informaba sobre los equipos de rescate que se habían desplazado hasta el lugar, mientras que los dos días posteriores los números del periódico se dedicaron a pedir la colaboración de la población en la tareas de rescate y se trasladaban mensajes de esperanza.

El 18 de marzo el periódico volvió a imprimirse con normalidad, tras el retorno de la electricidad y sus ediciones fueron distribuidas gratuitamente en los centros de refugiados en los días posteriores.

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