Cultura

El Picasso niño se une al anciano

El Picasso niño y el ya an-ciano se unen a través de la nueva exposición temporal del Museo Picasso de Málaga, que analiza la escultura de chapa recortada Mujer, realizada en 1961, pero que tiene sus primeros antecedentes en los recortables que creó el artista durante su infancia en su ciudad natal.

el 16 sep 2009 / 02:34 h.

El Picasso niño y el ya an-ciano se unen a través de la nueva exposición temporal del Museo Picasso de Málaga, que analiza la escultura de chapa recortada Mujer, realizada en 1961, pero que tiene sus primeros antecedentes en los recortables que creó el artista durante su infancia en su ciudad natal. Esos recortables de papel de 1890, Paloma y Perro, han sido prestados por el Museo Picasso de Barcelona y son dos de las 38 obras de Picasso, Henri Matisse y Julio González que se exponen hasta el próximo 30 de agosto.

Christine Ruiz-Picasso, nuera del artista, recordó ayer en la presentación cómo vivió aquellos años en los que su suegro colaboró con Lionel Prejger, quien hizo realidad el "sueño" del malagueño de "convertir en objetos duraderos esos papelitos dispersos por todas partes", según palabras del propio Picasso, al trasladar al metal sus siluetas recortadas en papel. También rememoró cómo una de las obras maestras de Picasso en este ámbito, La mujer en el jardín, fue destruida por soldados franceses durante la Segunda Guerra Mundial al lanzarla por una ventana, "y desde ese momento Picasso no tuvo mucha estima por los soldados, y menos por los franceses".

Por su parte, la comisaria de la exposición, Elizabeth Cowling, destacó ayer la "sensación arquitectónica" que ofrece la escultura Mujer y el hecho de que las siluetas recortadas de la infancia con las que empezó Picasso en este ámbito eran "juguetes que guardó durante toda su vida". Cowling justificó la presencia de piezas de Matisse y Julio González por el hecho de ser "los dos artistas más relevantes para Picasso". En el caso de Matisse, se trata de "un gran amigo y rival de Picasso", mientras que Julio González fue un colaborador, ya que cuando Picasso se planteó trabajar con el metal forjado y soldado, comprobó que no tenía experiencia y se puso en contacto con él.

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