Cultura

El Planeta: en busca del astro perdido del cante andaluz

Es la figura histórica más importante del cante jondo y sólo conocíamos su apodo. Se llamó Antonio Monge Rivero, era de Cádiz y murió en Málaga

el 20 feb 2011 / 20:53 h.

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El legendario cantaor El Planeta (grabado de la izquierda) está considerado como el primer gran maestro del cante jondo, pero hasta ahora sólo le conocíamos por su remoquete artístico. El escritor malagueño Serafín Estébanez Calderón (1799-1867) lo dio a conocer en su célebre relato Un baile en Triana (Escenas Andaluzas, 1845), pero sin aportar información biográfica. Antonio Machado y Álvarez Demófilo lo hacía natural de Cádiz en su Colección de Cantes Flamencos (1881), sin desvelar tampoco datos útiles para proceder a localizarlo en vetustos legajos parroquiales y padrones municipales.

Al no conocerse su nombre y apellidos resultaba quimérico averiguar de dónde era, cuándo nació, si se casó y tuvo hijos y, sobre todo, dónde y cuándo murió el histórico artista calé. En un artículo de La Iberia, de la capital de España, del 30 de mayo de 1856, el barbero sevillano Joselito Pantoja nos aportó su nombre de pila, Antonio, asegurando que era malagueño y que le había compuesto para él "una caña y unas soleares".

¿Cómo localizar sus datos personales sin saber sus apellidos? Sólo había una manera y era a través de la partida de nacimiento de Manolo Caracol, su tataranieto, aunque sesudos investigadores siempre hayan dudado de que el genio sevillano de la calle Lumbreras fuese tataranieto del Rey de los Polos, como lo definió Estébanez Calderón.

Si buscábamos al tatarabuelo materno de Caracol y descubríamos que se llamaba Antonio y que era natural de Cádiz, estaba claro que llegaríamos a buen puerto, que es lo que ha ocurrido. En la partida de nacimiento de Manuel Ortega Juárez, Caracol,  encontramos los nombres de sus abuelos, como es lógico, ambos naturales de Málaga: Gregorio Juárez Monge y Francisca Soto Ramírez.

Al localizar su partida de nacimiento en Málaga comprobamos con regocijo inenarrable que el abuelo materno de este Gregorio se llamaba Antonio y era natural de Cádiz. Ya sabíamos que El Planeta se llamaba Antonio Monge. El siguiente paso fue localizar a la madre de Gregorio Juárez, que resultó llamarse Dolores Monge Vara, o sea, una hija de El Planeta a la que encontramos casándose en la Parroquia de San Juan de Málaga con el malagueño José Juárez García, con 32 años de edad. Como vivían en la calle San Juan, no 1, de Málaga, el Padrón de 1852 nos aportó el segundo apellido de El Planeta, Rivero, y el nombre y los dos apellidos de su esposa, María Vara Gallardo.

Antonio Monge Rivero El Planeta nació en Cádiz en 1789, posiblemente en el número 113 de la calle Marzal del viejo Barrio de San Antonio, domicilio donde en 1785 sus padres ya tenían a tres hijos entre 9 y 2 años de edad: Juan, Magdalena y María Dolores.

Hijo del herrero gaditano Gregorio Monge y de Francisca Rivero, que también eran naturales de Cádiz, se bautizó en la Parroquia de San Antonio, de esta ciudad y se casó con la también gaditana María Vara Gallardo en 1808. Tuvo al menos siete hijos en Cádiz, entre 1810 y 1834, que fueron Antonia, Tomasa, Francisco, María Dolores, Dolores, María Magdalena y Tomás. Es probable que tuviera algunos más y que murieran. De hecho, en el Padrón de Habitantes de Málaga no aparecen los dos primeros hijos.

Como ya hemos indicado, Dolores Monge, una de las hijas de El Planeta, se casó en Málaga, en la Parroquia de San Juan, con el malagueño José Juárez, el 31 de octubre de 1852. El Planeta vivía entonces en la calle San Juan, no 1, con su esposa y dos de sus hijos. Su hija Dolores tuvo en 1854 a Gregorio, en la calle Santos también, quien se casó en Málaga con la malagueña Francisca Soto Ramírez, nacida en esta misma ciudad en 1855.

Una hija de éstos, la también malagueña Dolores Juárez Soto, se casó primero con un malagueño que resultó muerto por herida de arma blanca en la ciudad de Málaga, al mediar en una reyerta. La joven viuda puso un negocio de camisas y en uno de sus muchos viajes a Sevilla para vender su mercancía conocería en la Alameda a Manuel Ortega Fernández, Caracol el viejo, con el que se casó, y en julio de 1909 nacería Manolo Caracol en la calle Lumbreras de Sevilla, en la Alameda de Hércules.

Por tanto, El Planeta era tatarabuelo materno del cantaor sevillano de la Alameda, como siempre aseguró el propio artista y cantaba a los cuatro vientos un célebre poema del gran del poeta arcense Antonio Murciano:

 

Tataranieto de El Planeta,

Biznieto de Curro Durse...

 

Según el Padrón de Málaga, Antonio El Planeta vivió la mitad de su vida en la tierra de La Trini, la mayor parte de su estancia en esta ciudad en la céntrica calle San Juan, donde estaban los talleres: plateros, anticuarios, artesanos, impresores, etc. El artista tuvo que ser de un nivel económico aceptable porque durante algunos años tuvo algunas criadas, algo imposible en aquellos tiempos -mediados del siglo XIX- en una familia gitana.

Según nuestras indagaciones, el artista calé debió de afincarse en Málaga a mediados de los años 30 del citado siglo, después de nacer su último hijo, Tomás, en Cádiz, el 8 de septiembre de 1834. Lo haría aprovechando que a partir de esta fecha esta ciudad se convirtió en una de las mayores exportadoras de hierro -el cantaor fue herrero, al parecer, además de carnicero- y que el comercio textil y de la carne daban mucho trabajo.

Es más que probable que nuestro protagonista no residiera nunca en Triana, al menos de manera fija, desplazándose desde Cádiz o Málaga cada vez que alguien reclamaba sus servicios como cantaor, como en el caso de la famosa fiesta que relató Estébanez Calderón en la popular calle Castilla de Triana, que fue publicada por primera vez en la revista El Siglo Pintoresco en noviembre del año 1845. Dos años después apareció la famosa obra del escritor malagueño. El Planeta vivía todavía en la céntrica y hermosa calle San Juan de Málaga.

Un año más tarde, en 1848, el Semanario Pintoresco Español publicó Un baile en San Juan de Aznalfarache, donde le llaman Rey de los bravos cantadores. También en ese año vivía en Málaga, en el mismo domicilio. No obstante, la fiesta que relató Estébanez Calderón debió tener lugar en 1838, cuando el autor malagueño, que firmaba con el seudónimo de El Solitario, era gobernador de Sevilla. Podría ser que El Planeta estuviera viviendo en Triana en aquel tiempo, aunque no está documentado.

Seguramente, como era un gitano adinerado dedicado al negocio de la carne, se movía mucho por Andalucía y el resto del país. De hecho, en Madrid se anunciaba su llegada en 1853 con cierto interés, acompañado por la cantaora María Borrico, la célebre hermana de El Viejo de la Isla. Luego tuvo que ser un cantaor de cierto renombre y prestigio reconocido por los historiadores como maestro de figuras tan importantes como Francisco Ortega El Fillo y el no menos célebre Lázaro Quintana Monge, su sobrino, al que localizamos viviendo con él en su casa malagueña, en 1850, y cuyo oficio era también el de cortador.

En sus primeros años como artista se le conocía sólo como Antonio Monge, o Sr. Monge. Lo de El Planeta, como sobrenombre artístico sería mucho después y, al parecer, se le apodó así por ser muy aficionado a los astros, según la conclusión de algunos flamencólogos. De hecho, una letra suya que ha trascendido hasta nuestros días es de una de las más primitivas y hermosas seguiriyas gitanas que se conocen en nuestros días, dada a conocer por el cantaor Pepe Torre:

 

A la luna le pío,

la del alto cielo.

Cómo le pío, le pío,

que me saque a mi pare

de donde está metío.

 

A pesar de todo lo localizado sobre Antonio Monge Rivero y su familia y de estar completamente seguros de que se trataba de El Planeta, daba cierto miedo cerrar esta investigación sin haber encontrado en alguna parte la prueba irrefutable de que estábamos ante el histórico cantaor gaditano. Nunca apareció su nombre en ningún periódico relacionado con el apodo, que conozcamos. Siguiendo el rastro de su hijo Francisco en el Padrón de Málaga, una vez muerto su padre, encontramos la prueba que necesitábamos. Su hijo aparecía como Francisco Monge Planeta, en vez de como Vara. Como su padre ya había fallecido, en el Padrón utilizó su apodo en vez de su segundo apellido, quizás como homenaje al progenitor o porque el encargado de rellenar la hoja del Padrón no conociera su segundo apellido y sí su apodo familiar. Tras meses de trabajo, ahora sí podíamos asegurar que el Antonio Monge al que tanto habíamos investigado era el célebre Planeta, el gran cantaor gaditano.

Tampoco fue fácil encontrar el certificado de su muerte. Seguimos el Padrón de Málaga hasta que apareció vacía su casa de la calle San Juan, en 1857. Al no aparecer viviendo con su hija Dolores en la calle Santos, o con su otra hija, María Magdalena, en las calles Lagunillas y Granada, estaba claro que había fallecido en 1856.

En efecto, Antonio Monge El Planeta murió en su domicilio malagueño de siempre, el de la calle San Juan, el día 30 de octubre de 1856 como consecuencia de "congestión cerebral". Según el certificado de su muerte, el cantaor tenía 65 años de edad y era de ocupación "merchante". O sea, vendedor sin tienda fija, ambulante. Aunque es posible que ponga  "marchante", sinónimo de comerciante.

Tras un responso en la Parroquia de San Juan, que estaba justamente al lado de su casa, a escasos metros, su cadáver fue enterrado ese mismo día, suponemos que en el Cementerio de San Miguel donde recibiría cristiana sepultura, porque el certificado del enterramiento de su cuerpo encontrado en el Archivo Municipal de Málaga carece de ese dato.

Como era todo un personaje en Málaga, su entierro tuvo que ser repicado pero la prensa local de la época no se hizo eco de la luctuosa noticia, que hayamos podido encontrar. Suponemos que El Planeta, con cerca de 70 años, era ya un cantaor olvidado, dedicado a sus negocios y a disfrutar de sus nietos, de los hijos de Francisco, Dolores y María Magdalena, porque Tomás Monge era soltero todavía en el año de 1863.

Hasta aquí una pequeña parte de los datos personales más interesantes e inéditos de su vida, de la agitada y apasionante vida de Antonio El Planeta, al que tantas veces nos habíamos encontrado citado en libros y revistas especializadas, pero del que poco se sabía.

Ahora ya sabemos quién era y lo que supuso en los inicios del arte flamenco, creando y dando a conocer cantes y formando a intérpretes que difundieron su legado musical cuando desapareció, como fueron El Fillo, Frasco el Colorao, Lázaro Quintana, Paquirri, Silverio Franconetti, Tomás El Nitri y muchos más que harían la lista interminable.

Sus hijos continuaron en el negocio de la carne, siendo cortadores  o tablajeros. A eso se dedicaron los bisabuelos de Caracol, José Juárez García y Dolores Monge, domiciliados en la calle Santos. También su hija Magdalena, quien se casó con un alicantino de Jijona, Manuel Bretón, enviudando muy pronto y regentando ella sola una tabla de carne en la calle Granada.

Francisco Monge era también carnicero y tuvo un buen número de hijos con la malagueña Isabel Soto Fernández, entre ellos, Tomás Monge El Pata, conocido torero malagueño, y Francisco Monge El Guarrirro, casado con la bailaora Rita Ortega Feria, carnicero de jurdó y de mucha gracia.

Tomás, el hijo pequeño de El Planeta, se quedó soltero y se dedicó a la comicidad como oficio, aunque no llegó muy lejos.

Donde quiera que esté, Tío Planeta, gracias por todo. Esperamos que nos haya perdonado ya por haberle tenido tantos años olvidado, en un lamentable abandono histórico que hemos intentado remediar con humildad y mucho amor.

Nunca es tarde si la dicha es buena, Sr. Planeta.

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