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El plantón de IU al PSOE extremeño tensa sus relaciones en Andalucía

Los socialistas andaluces y la coalición de izquierdas se cruzan reproches y dudan de poder pactar si es necesario en 2012.

el 20 jun 2011 / 20:20 h.

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La presidenta del PSOE andaluz, Rosa Torres, durante su comparecencia ayer en rueda de prensa.

Extremadura y Andalucía no solo son comunidades fronterizas con muchos lazos históricos, sociales y económicos comunes. Su trayectoria política está llena de similitudes. Ambas han sido gobernadas durante 30 años ininterrumpidos por los socialistas y han sido siempre un granero de votos del PSOE sin los cuales ni Felipe González ni Zapatero hubieran llegado a La Moncloa.

Por eso, el plantón de IU al PSOE extremeño, que dará paso al primer gobierno popular en la comunidad vecina , llena de preocupación a los socialistas andaluces a un efecto contagio por eso de cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar.

El PSOE-A es consciente de que el mapa electoral de Extremadura tras el 22-M es fácilmente repetible en Andalucía en marzo, o al menos, así lo vaticina una docena de encuestas desde hace más de un año. Aunque el PP-A no baraja otro escenario que lograr "una mayoría suficiente" que le permita gobernar, según insistió ayer su número dos, Antonio Sanz, no se puede descartar en absoluto una victoria por la mínima del PP ante la que un hipotético pacto de izquierda conservaría al PSOE en el único territorio, junto al País Vasco, que aún gobierna.

Sin embargo, si los pactos postelectorales en una treintena de municipios en los que los ediles de IU han dado paso a alcaldes populares -pese a la orden contraria de la dirección regional- ya habían enrarecido las relaciones entre PSOE e IU en Andalucía, lo ocurrido en Extremadura ha acabado de tensar esas relaciones.

Ayer, socialistas y comunistas se cruzaron duros reproches. Y el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, llegó a decir que lo ocurrido es una "señal inequívoca de que en la izquierda se puede confiar menos que en la derecha", una afirmación que provocó que el PP ironizase con que a Griñán "no le falta razón" en esto.

Para el líder del PSOE-A, mientras la derecha con sus votos hace lo que quiere su electorado, gobernar, en la izquierda se dividen los apoyos y muchas veces sus representantes "defraudan las expectativas de los votantes, que es lo más grave que puede pasar en democracia".

Griñán rescató el fantasma de la "pinza" que IU y PP protagonizaron en 1994, cuando el PSOE perdió la mayoría absoluta y tuvo que adelantar las elecciones a 1996 ante la imposibilidad de sacar adelante sus políticas: "Conocemos ya esa desvirtuación del voto que se produjo en un momento determinado y en una legislatura que duró solo dos años porque era imposible seguir gobernando así", recordó.

La presidenta del PSOE-A, Rosa Torres, también arremetió contra IU y reconoció que ahora hay "más dudas que nunca sobre si sería viable o no" un pacto para gobernar Andalucía. Acusó a sus dirigentes en Extremadura de cometer "casi malversación de la voluntad política" de sus votantes ante su anunciada abstención en la investidura del presidente extremeño, que en la práctica supone dar paso al PP.

Los socialistas andaluces están "perplejos" pues si ya conocían las dos caras que tiene la derecha, dicen no saber las caras que tiene IU. "Incoherente" y "temeraria" fueron algunos de sus calificativos a la decisión de los responsables extremeños de IU, a los que acusó de primar "intereses particulares" y causar con ello "desorientación" entre quienes votaron pensando en un gobierno de progreso.

Pese a que esta decisión no tiene el visto bueno de la dirección andaluza ni federal de IU, que hasta el último momento intentó frenarla y estudia sanciones, los reproches del PSOE no sentaron nada bien a la coalición en Andalucía. El vicesecretario general del Partido Comunista de Andalucía, Juan de Dios Villanueva, respondió a Torres que es en la militancia de IU donde "cada vez hay más dudas sobre si sostener a un edificio que se está cayendo y que nos identifiquen con un régimen que la gente quiere cambiar". Recordó que es "un debate" que IU hará internamente según sus intereses y "no de lo que le interesa al PSOE".

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