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El poder de Arenas le da alas para pedir lo que quiera a Rajoy

El avance del PP-A ha ayudado a ganar La Moncloa y las relaciones con Génova son excelentes

el 21 nov 2011 / 18:52 h.

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A pedradas contra la polícía en Tahrir.

Si el PSOE andaluz camina cabizbajo y divisa un futuro nublado, el PP-A navega en una balsa de aceite. En Andalucía se ha dado por primera vez la vuelta a la tortilla y ahora son los socialistas los que se colocan en el lado que quema de la sartén. Porque los populares andaluces están en el mejor momento de su historia, han cosechado los mejores resultados, tanto en las municipales como en las generales, y están totalmente convencidos de que en las autonómicas de marzo, tal y como pronostican todas las encuestas, se producirá el vuelco político. Mientras el PSOE está inmerso en la celebración del congreso federal para elegir a su líder, en el PP-A la situación interna es radicalmente opuesta: el liderazgo de Javier Arenas, el artífice -junto a la crisis y el agotamiento de 30 años de gobiernos socialistas- de esta hazaña, es innegable. Nadie le tose y no tiene contestación interna, aunque es verdad que en el PP nunca se estila eso de pegar la puñalada a un compañero en público, más bien se impone la máxima de que los trapos sucios se lavan en casa.


El poder indiscutible de Arenas le da alas para hacer casi lo que quiera en el partido. Esas licencias se asientan en dos razones: la primera, la "magnífica" relación con el futuro presidente español, Mariano Rajoy, y, la segunda, el espectacular avance que ha tenido el PP en Andalucía desde que en 2004 lo enviaron de nuevo a la comunidad para recomponer un partido destrozado. Arenas, que ha sido casi todo en política -tres veces ministro en la etapa de Aznar y secretario general del partido-, aceptó -dicen de mala gana- el reto -no era diputado en el Parlamento andaluz- y se recorrió la comunidad de cabo a rabo para recabar apoyos y poner paz interna. El bagaje ha sido positivo, a tenor de los datos: el PP-A ha crecido 23 puntos desde 2008.


En las municipales ganó por primera vez en Andalucía y en estas generales ha repetido la hazaña. Y, lo que es más importante, el subidón del PP andaluz ha sido crucial para aupar a Mariano Rajoy a La Moncloa. De los 552.000 votos nuevos que cosechó el PP en España, casi la mitad era de andaluces. Durante muchos años, el PP andaluz ha sido la piedra del zapato del partido por su escaso aporte a las elecciones generales. Ahora la cosa cambia. De ahí que Arenas se sienta legitimado para mover los hilos del partido, desde su cargo de vicesecretario territorial. Ayer los dirigentes nacionales le daban palmaditas en la espalda, aunque no hay que olvidar que muchos de ellos le han puesto la zancadilla varias veces con sus descalificaciones sobre Andalucía.


Pero ahora tiene al presidente de su lado. Tanto es así que la semana pasada Rajoy aseguró en un mitin en Sevilla que "si puede hará más de lo que pueda" para catapultar a Arenas a San Telmo en su cuarto intento. Los populares andaluces esperan "gestos" del presidente hacia Andalucía para facilitar esta tarea. No en vano, Arenas fue el principal valedor de Rajoy cuando en 2008, tras la derrota en las generales, algunos otros dirigentes, más la derecha mediática, hicieron lo posible por desbancarlo. Pero él resistió, gracias a Arenas y a Francisco Camps, expresidente valenciano que dimitió por su imputación en el caso Gürtel.


Lo primero que medirá el poder real de Arenas en el PP será cuando Rajoy desvele su Gobierno y veamos si incluye o no ministros andaluces o dirigentes de su confianza. Aunque el secretario general del PP-A aclaró ayer que a los suyos "no les hace falta reclamar todos los días el poderío" en La Moncloa, todo apunta a que Arenas ejercerá presión. El propio Arenas suena como ministro, pero en su círculo íntimo lo descartan. Sería kamikace marcharse de Andalucía a cuatro meses de las autonómicas, cuando por primera vez tiene posibilidades reales de gobernar. Si no lo consiguiera en 2012, Arenas siempre ha sostenido que se vería "con las manos libres" para marcharse, seguramente al Ejecutivo de Rajoy o a la Secretaría General del PP. Otros andaluces suenan para ministros: Miguel Arias Cañete, extitular de Agricultura con Aznar; Cristóbal Montoro, coordinador económico del partido, o la exministra Elvira Rodríguez.


Parecen descartados los alcaldes más consolidados de Andalucía -aunque a muchos de ellos Arenas los ha enviado al Senado para sortear el veto del PSOE en el Parlamento andaluz-, a quienes el líder quiere tener cerca. Su núcleo duro en el partido regional, Antonio Sanz, Ricardo Tarno, Rosario Soto o Rafael Carmona, podrían tener posibilidades, pero deben comandar la alternativa en la comunidad. En el PP andaluz aseguran que "hay cantera". Quedan todavía muchas incógnitas que, no obstante, se irán resolviendo en cascada hasta las autonómicas. En el terreno ideológico, todo apunta a que tampoco Arenas concretará propuestas que pudieran ser impopulares. En eso también tomará nota de Rajoy.

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