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El policía dice que la droga se ‘perdió’ en su traslado

Niega que robara 1,5 kilos de hachís de la Jefatura.

el 11 dic 2009 / 20:09 h.

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La Policía tiene evidencias de que hubo un segundo robo de droga de la Jefatura de Blas Infante, pero la defensa del agente imputado por tráfico de droga, Sergio O., niega que él fuera quien se llevara varias pastillas de hachís, pertenecientes a un alijo de 11.000 kilos que fue incautado en enero en Sevilla Este.

El policía, que pertenecía al grupo de lucha contra el mediano y pequeño tráfico de droga, es el principal sospechoso porque dichas pastillas fueron localizadas en poder del socio con el que tenía un negocio de nutrición deportiva. Sin embargo, la defensa del agente alega una serie de errores en la cadena de custodia de la droga.

Según explicaron fuentes del caso, el letrado entiende que no se siguieron los cauces adecuados para controlar el hachís que salió hacia el laboratorio, ni tampoco cuando el alijo fue trasladado para su destrucción.

La defensa de Sergio O. alega que este alijo fue llevado, junto a otros 50.000 kilos de droga, hasta un descampado situado en los aledaños del cuartel de Montequinto de la Guardia Civil. Allí los alijos fueron introducidos en camiones del Instituto Armado para llevarlos hasta Avilés, donde se destruye la droga que se incauta en todo el país.

Esta tarea de trasvase fue realizada por agentes de la Guardia Civil, pero también por civiles, "algo inusual". En cuanto a la droga que se apartó para ser analizada, ésta "pasó por Toxicología" y luego fue entregada a la Policía para que la devolviera a los dos camiones en los que se guardaba y que estaban en la Jefatura con las puertas pegadas y vigilados por cámara.

La Policía localizó en el domicilio del socio kilo y medio de hachís, en una operación coordinada por un juzgado de Ayamonte. El hachís no sólo era del mismo tipo que el que se había incautado en Sevilla Este, sino que eran las pastillas que el laboratorio había tomado para hacer los análisis pertinentes.

Estas pastillas tenían la marca de un pez -los dibujos son usados por los traficantes para distinguir unas partidas de otras-, pero lo más llamativo es que mostraban los cortes que habían practicado los agentes de la Policía Científica para tomar pequeñas muestras para el análisis.

Por este asunto también declaró ante la Policía el jefe del Grupo, aunque nunca llegó a pasar a disposición del Juzgado de Instrucción 11, que lleva el caso. Sergio O. también ha sido expedientado por la Jefatura, además de ser relegado a Seguridad Ciudadana, por su imputación y por hablar con la prensa. El agente ha sido suspendido de empleo y sueldo durante seis meses.

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