Cofradías

Un Lunes Santo pleno sin presencia de lluvia

Todas las hermandades han podido realizar su estación de penitencia pese al cielo encapotado y el elevado riesgo de llovizna que ha estado amenazado todo el día. Sólo San Gonzalo demoró su salidad dos horas pero recuperó el tiempo. El pleno de cofradías ha llevado a la gente a tomar las calles del Centro.

el 25 mar 2013 / 11:48 h.

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La hermandad de La Redención durante su estación de penitencia. Estefanía González (Atese) La hermandad de La Redención durante su estación de penitencia. Estefanía González (Atese) El Lunes Santo sortea la lluvia. Las ocho cofradías del día se han puesto en la calle y están realizando sus estaciones de penitencia con absoluta normalidad pese al riego de lloviznas (un 40% hasta las cuatro de la madrugada, según el último parte de Aemet actualizado a las seis de la tarde). El Cautivo de San Pablo fue la primera en armarse de valor y tomar la decisión. Su hermano mayor lo reconocía poco antes de salir a las 11.30 horas: "No puedo dejar a mis hermanos otro año más en casa. Que sea lo que el Cautivo y la Virgen del Rosario quiera". Y es que la primera hermandad del día puso rumbo al Centro bajo un cielo gris, de nubes amenazantes y algunas gotas que tuvo que soportar en las primeras chicotás por el barrio. El Cautivo de San Pablo llevaba tres años sin alcanzar la Catedral, dos de ellos sin salir de casa por la lluvia. Ello empujó a la junta de gobierno a tomar esta arriesgada decisión pensando en sus hermanos, pues se trata de "leves lloviznas no tan excesivas" como para suspender la salida. También Santa Genoveva puso su cruz de guía en la calle a la hora prevista. Minutos antes habían caído unas gotas en el entorno de la parroquia. Con cierta celeridad, el paso del Cautivo y el palio de la Virgen de las Mercedes fueron dejando el Tiro de Línea arropados por el cariño de sus vecinos. Su hermano mayor, Javier Bonilla, era realista y no ocultaba la inestabilidad del día: "No somos unos inconscientes, pero vamos para adelante y que sea lo que el Señor quiera. Vamos a intentar derramar por Sevilla el amor que tiene esta hermandad". Las buenas noticias continuaron por la tarde en Santiago y Triana. Los hermanos de la Redención salían mientras seguían pasando nubarrones por la plaza de Jesús de la Redención. En la delantera del palio de la Virgen del Rocío se encontraba el presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Juan Ignacio Reales, que acompañó a la dolorosa hasta la Catedral dentro de los actos conmemorativos del cincuentenario de la confraternidad de ambas corporaciones unidas por la devoción marismeña. Un hora de espera llegó a pedir San Gonzalo. Mereció la pena. La cofradía salió no obstante con casi dos horas de retraso sobre el horario previsto, aunque las cuadrillas de costaleros realizaron un enorme esfuerzo para estar en la Campana a la hora prevista. Su discurrir por San Pablo y las Magdalena estuvo acompañado por numeroso público ávido de ver cofradías en la calle tras el fatídico Domingo de Ramos en que sólo hizo estación La Estrella. Con siete minutos de retraso y un cielo encapotado, la cruz de guía de Santa Marta sorprendía asomando a a la puerta. La salida del misterio del traslado al sepulcro llenó de silencio y gentío el entorno de la parroquia de San Andrés. Los balcones del edificio de enfrente estaban a rebosar. A esa misma hora, en el Arenal el capataz del misterio de las Aguas llamaba a sus hombres: "Vamos a darle a este Lunes Santo un poco de agua, pero de la nuestra". Eran las 19.00 horas y el Lunes Santo empezaba pues a respirar tranquilo tras una mañana incierta, de nubarrones y alguna que otra gota preocupante. Lo peor, según Aemet, había pasado. La última previsión actualizada a las seis de la tarde fijaba un 60% de lluvias ocasionales hasta las 20 horas y un 40% de lluvias débiles hasta las cuatro de la mañana. Con puntualidad británica, la hermandad de la Vera-Cruz comenzaba a salir a las 19.45 horas. El cielo empezaba a despejarse cada vez más y era testigo de cómo el palio de la Virgen de las Tristezas rompía su exorno clásico de lirios blancos para llevar rosas tras 24 años. Los clásicos sones de Jesús de las Penas inundaban la calle San Vicente. El austero cortejo de las Penas se desplegó por el barrio hasta la Campana. En la calle Francos, mientras, una aglomeración de personas impedía el discurrir del paso de misterio de la Redención en su vuelta a casa. La bulla estaba tomando las calles del Centro en la primera jornada de esta Semana Santa con pleno de cofradías. Sobre las 21.00 horas, el Museo coronaba un Lunes Santo de arrojo y desquite después de la pesadilla de ayer. Ya era hora.

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