Economía

El polo químico alerta de la fuga de inversión por la inseguridad jurídica

El futuro del polo químico de Huelva cada vez está más negro. El posible cierre de Fertiberia y los problemas que se ha encontrado Endesa a la hora de poner en marcha su central de ciclo combinado, han traido consigo una fuga de inversiones por la "inseguridad jurídica". Foto: Paco Cazalla.

el 14 sep 2009 / 21:07 h.

El futuro del polo químico de Huelva cada vez está más negro. El posible cierre de Fertiberia y los problemas que se ha encontrado Endesa a la hora de poner en marcha su central de ciclo combinado, han traido consigo una fuga de inversiones por la "inseguridad jurídica" que viven las empresas.

La situación del polo químico es incierta y no precisamente por la falta de inversiones. De hecho, en los últimos años éstas han crecido de manera exponencial y en 2006 alcanzaron los 465,3 millones frente a los 97,3 de hace diez años. Pero el problema del tercer núcleo industrial de España, tras Tarragona y Algeciras, viene de la "inseguridad jurídica" que rodea la actividad del polo, según advirtió Gerardo Rojas, presidente de la asociación AIQB, que aglutina a 16 plantas de la zona.

Esta circunstancia ha provocado la "fuga de inversiones", que mejorarían la cifra que las firmas que integran AIQB prevén desembolsar: 2.000 millones en el periodo 2007-2010. Todo ello teniendo en cuenta que el periodo de amortización de estas empresas es muy largo debido a su actividad, por lo que esta situación de incertidumbre no garantiza la rentabilidad.

A este escenario se ha llegado, según la patronal, por los problemas sufridos por Endesa para poner en marcha la central de ciclo combinado y, recientemente, a causa del previsible cierre de la empresa de fertilizantes Fertiberia, a la que la administración ha instado a desmantelar "cuanto antes" la planta tras una resolución judicial que daba la razón las instituciones. Según Rojas, la petición del cierre de la fábrica "no se debe a cuestiones medioambientales, como podría presumirse, sino a una falta de entendimiento entre los gobiernos central y autonómico en lo referido a la concesión administrativa".

Pero el problema del polo químico no se queda ahí. La presión urbanística es otra de las cuestiones que amenazan a este enclave industrial. Las urbanizaciones de la periferia de la capital onubense cada vez se sitúan más cerca del polo "y no respetan la zona de transición que debe haber" entre la población y la industria. "Siempre pueden surgir conflictos de intereses entre sectores abanderados por grupos, asociaciones o partidos que hablan de las calamidades de la actividad industrial", precisó.

Y efectivamente éste es el tercer gran problema que se encuentran las empresas: el cuestionamiento social. Cada vez son más las voces que se alzan contra la actividad desarrollada en este enclave, debido a los datos que se desprenden de algunos informes -como el presentado esta semana por Greenpeace sobre la peligrosidad de los fosfoyesos- que alertan del peligro para la salud que supone la actividad del polo.

Ante el conflicto medioambiental que trae consigo, subrayó que el 15% de las inversiones se destinan a mejoras en este sentido y que la emisión de gases se ha reducido "notablemente" en los últimos años. "Reclamamos a la administración que, sin poner en riesgo la ley, procure proteger este enclave, que debe seguir contribuyendo a la riqueza de Huelva", sentenció.

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