Deportes

El posible parón divide a los clubes de Primera

Lissavetzky habla de cierre, Lendoiro de huelga. Fernando Roig dice que "el Villarreal hará lo posible por jugar".

el 23 mar 2011 / 20:40 h.

La polémica está servida. El parón anunciado por la Liga de Fútbol Profesional (LFP)
de suspender la próxima jornada de Liga, fijada para el 3 de abril, marca la actualidad del fútbol español. No hay unanimidad en los términos empleados ni en las formas de solucionar el problema.

Mientras Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, "llama a la sensatez" y habla de "cierre empresarial", Augusto César Lendoiro, presidente del Deportivo, apuesta "por una huelga segura".

Lendoiro apostó claramente por la huelga, ya que, para él, "la obligación de televisar cada jornada un partido en abierto es una expropiación de derechos que genera numerosas pérdidas". El presidente del Deportivo explicó el problema con un ejemplo: "Es como si obligasen a emitir el estreno de la película 'El discurso del Rey' por Televisión Española y de esta medida se derivan unas pérdidas de entre 150 y 200 millones por temporada".

El mandatario del club coruñés también criticó duramente "los resúmenes de las televisiones generalistas, el negocio de las radios y las dificultades de las sociedades anónimas deportivas".

La postura de los clubes que no quieren ir a la huelga la encarna Fernando Roig, presidente del Villarreal. El directivo valenciano considera una "aberración" la posible suspensión de la jornada del 2 y 3 de abril en Primera y Segunda División, y avisa de que su club va a hacer "todo lo posible por jugar" su partido correspondiente contra el Barcelona, en El Madrigal.

"No sé si podremos o no, pero vamos a pedir hora, árbitro y nos vamos a presentar si hay hora y árbitro. Vamos a agotar todas las posibilidades para poder jugar", declaró Roig a su salida de la sede de la LFP.

La postura intermedia la representa Jaime Lissavetzky. El secretario de Estado para el Deporte hizo "una llamada a la sensatez", está "dispuesto a hablar" y tener "la mano tendida". "No es una huelga, es un cierre empresarial por parte de los clubes", intentó aclarar Lissavetzky, que al mismo tiempo dijo que los grandes perjudicados eran los aficionados y los futbolistas.

Unos futbolistas que también se ven en una figura intermedia. Los internacionales españoles se han mostrado claramente opositores a la huelga. Tanto Mata como Iniesta fueron claros al desear una pronta solución que no les perjudique. En cambio, Javi Martínez se mostró más diplomático al no valorar el tema.

  • 1