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El PP andaluz de Zoido busca su sitio

El principal hándicap del nuevo presidente popular es su interinidad y la falta de dedicación exclusiva al partido.

el 07 oct 2012 / 19:20 h.

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Juan Ignacio Zoido y José Luis Sanz.

El nuevo PP andaluz de Juan Ignacio Zoido se parece bastante al partido de Javier Arenas pero a la vez es completamente distinto. Expliquemos la paradoja. Ha heredado prácticamente la estructura de su antecesor -aunque recortándola en cargos- y mantiene casi los mismos poderes en las provincias, pero anda descolocado, como buscando su sitio. La estrategia del nuevo equipo aún no ha cuajado. Un ejemplo de ello es la oportunidad perdida en la comisión parlamentaria que investiga el escándalo de los Expedientes de Regulación de Empleo irregulares pagados con dinero público, en la que el PP, que tenía todo a su favor, hizo un papel modesto.

Atrás queda la etapa de liderazgo incontestable que ejercía Arenas, que había marcado a los suyos un camino nítido: conquistar la Junta, un sueño que se le escapó de las manos el 25 de marzo. Él mismo reconoció el viernes "errores" en la campaña de las autonómicas.

El principal hándicap del nuevo presidente del PP-A es su inevitable interinidad. El propio Zoido dio a entender en una de sus primeras ruedas de prensa tras la sucesión que había aceptado el reto de relevar a su amigo Arenas porque no le quedaba otra. "Me pidieron que llevara el partido hasta el congreso regional y lo acepté. Ahora me dicen que sea yo el presidente y en esas estamos", dijo esquivando las múltiples preguntas sobre si será el candidato del PP a la Junta en 2016. Cada vez son más los dirigentes populares que dan por hecho que Zoido no será el cartel del partido.

Sus continuas declaraciones públicas dejan claro como el agua que su prioridad es Sevilla, una sinceridad que, por otra parte, escuece a las provincias orientales. "Quiere seguir siendo alcalde de Sevilla. Candidato, ni muerto", sostiene un dirigente malagueño. Si las autonómicas no se adelantan, Zoido se presentará en 2015 a las elecciones municipales y del resultado de éstas dependerá la decisión de optar a San Telmo.

Si el regidor revalida su mayoría absoluta, nadie mejor que él para luchar por la presidencia andaluza, sostienen algunos en el PP. Otros, en cambio, están convencidos de que si arrasara en las urnas tendría el argumento perfecto para quedarse en la Alcaldía y buscar un delfín para las autonómicas.

Esta operación no deja de ser arriesgada. Un candidato nuevo, con poco tiempo para calar en los andaluces, no parece apostar por caballo ganador, aunque los populares insisten en que hay un banquillo colocado estratégicamente en la primera fila para saltar a la candidatura si hiciera falta. Entre ellos está el portavoz parlamentario, Carlos Rojas; la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo; o el alcalde de Córdoba y presidente provincial, José Antonio Nieto.

Además del carácter de líder interino, a Zoido también le pesa el hecho de que no pueda tener dedicación exclusiva al partido, principal motivo de críticas de sus compañeros de Málaga, Granada y Almería tras ser elegido sucesor. La Alcaldía de una ciudad como Sevilla acapara su tiempo y a menudo debe hacer malabares para atender ambas responsabilidades.

Como muestra un botón. Un comité director del PP-A en la calle San Fernando se celebró en los intermedios del pleno del ayuntamiento. En su agenda semanal su equipo cuida que haya viajes a varias provincias andaluzas, pero nada que ver con los 300 kilómetros de media al día que se recorría Arenas. Para más inri, el número dos del PP-A, José Luis Sanz, también se divide entre este cargo y la Alcaldía de Tomares (Sevilla), a diferencia de la dedicación absoluta del anterior secretario general, Antonio Sanz.

Arenas y Sanz se marcharon cabizbajos a Madrid tras el enorme fiasco del 25-M. Ahora ambos han resurgido de sus cenizas. Arenas ha encontrado su hueco en Génova, pese a su enfrentamiento con la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, que quiere limitar el poder del andaluz en el puesto de mando. Fue el encargado de organizar la Conferencia de Presidentes Autonómicos que resultó un éxito para el Gobierno.

Ahora coordina, junto a Carlos Floriano, las campañas electorales de Galicia, País Vasco y Cataluña, y prepara la intermunicipal del PP. Mariano Rajoy lo necesita y él, hábilmente, se va haciendo imprescindible. Puede decirse que ya ha encontrado su sitio, es más, ha renunciado a tener despacho en la sede regional de la calle San Fernando y trabaja en Sevilla en el Parlamento. Su más fiel colaborador, Antonio Sanz, lo acompañó a Madrid pero con billete de vuelta: ha regresado a Andalucía para presidir el PP de Cádiz. Algunos miembros del partido consideran el desembarco de Sanz en la comunidad como un signo más de que Zoido no se ha sacudido de la herencia de Arenas. "Lo de Sanz es una barbaridad", señala otra dirigente.

En esta nueva etapa, el PP andaluz tendrá que coordinar mejor sus mensajes con Madrid. Su papel es complicado. Ha habido debates donde los populares, que monopolizan la oposición en el Parlamento, han acusado al Gobierno andaluz de confrontar con el Estado mientras el Ejecutivo de Mariano Rajoy alaba la "lealtad" de la Junta.

Desafortunada fue la primera intervención de Zoido en la sesión de control al Gobierno, cuando pidió el "rescate político" para Andalucía, alimentando las tesis de los socialistas de que el PP de Rajoy asfixia a la comunidad por el fracaso electoral de las autonómicas. El 25-M, los populares cosecharon un triunfo histórico que fue insuficiente para gobernar y que desencadenó el tsunami interno que aún están digiriendo.

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