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El PP asiste atónito al duro combate entre Rajoy y Aguirre

Las aguas bajan más revueltas que nunca en el PP. Tras el órdago de Mariano Rajoy a Esperanza Aguirre, a la que abrió las puertas para que se vaya si no está a gusto, desde el entorno de la presidenta de Madrid se le dijo que esa dureza debe reservarla para Zapatero. (Foto: EFE)

el 15 sep 2009 / 03:29 h.

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Las aguas bajan más revueltas que nunca en el PP. Tras el órdago de Mariano Rajoy a Esperanza Aguirre, a la que poco menos que le abrió las puertas para que se vaya si no está a gusto, desde el entorno de la presidenta de Madrid se le dijo que esa dureza debe reservarla para Zapatero.

Mariano Rajoy cogió el sábado el toro por los cuernos en un acto del PP en Elche y lo hizo para hablar con una claridad, y una dureza, que ha sorprendido a muchos dentro del propio PP. Si hasta ahora había respondido a las insinuaciones de Esperanza Aguirre con medias tintas e ironías, el nuevo tono fue mucho más contundente, para alivio de unos partidarios que no hacían más que animarle para que diera un paso al frente de verdad en defensa de su liderazgo en el PP.

Desde el otro lado de la trinchera, claro, las cosas se ven de una manera muy distinta. Desde entorno de la presidenta de la Comunidad de Madrid se filtró ayer que está molesta porque no entiende, ni se esperaba, un ataque tan directo por parte de Rajoy.

De hecho, se le reprocha que debería reservar esta actitud para sus críticas contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y que otro gallo le hubiese cantado al PP si en su labor de oposición hubiese tenido esa actitud tan dura.

Eso sí, se interpreta que este giro obedece a que Rajoy está "nervioso" y a que no tiene claro que vaya a ganar el congreso de junio si hay más de una candidatura. Y mientras, Aguirre continúa deshojando la margarita, ya que sigue sin descartar dar el paso al frente y presentar una candidatura para disputar el liderazgo del PP, un juego del despiste que abona su entorno al recordar que "las candidaturas se pueden presentar hasta el último día y hasta entonces puede pasar cualquier cosa".

Satisfacción. Desde el entorno de Rajoy se sacaba pecho ayer por el renacer mediático de un líder que ha estado muy desaparecido de la primera línea desde el debate de investidura de Zapatero. El aldabonazo, se piensa, viene a demostrar que ha cogido con firmeza las riendas del partido para dejar claro quién manda.

En el acto de Elche, además, se puso de manifiesto el apoyo de lo que se ha dado en llamar las baronías del Mediterráneo: Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña. Estas agrupaciones, junto a la del País Vasco, son las más claramente marianistas.

Fuentes del PP, no obstante, señalan que esta estrategia de buscar apoyos en las comunidades hace parecer a Rajoy débil, y es que no son pocos los que creen que quienes están cobrando más fortaleza son los barones: parece que los resultados de cada comunidad son de los dirigentes regionales, cuando en realidad, dicen, son tan de ellos como de Rajoy.

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