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El PP de Rajoy pasa la página de la crisis pese al enfado de Aguirre

¿Punto y final? Mariano Rajoy y los suyos sí que hablaron de un partido "unido", que sale de su debate interno reforzado para ser una alternativa creíble a Rodríguez Zapatero. Pero sus principales oponentes dentro del partido no se dan por integrados y Esperanza Aguirre previno: "Un congreso no es el final de nada". Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 06:46 h.

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¿Punto y final? Mariano Rajoy y los suyos sí que hablaron de un partido "unido", que sale de su debate interno reforzado para ser una alternativa creíble a Rodríguez Zapatero. Pero sus principales oponentes dentro del partido no se dan por integrados y Esperanza Aguirre previno: "Un congreso no es el final de nada".

Mariano Rajoy quiso dar por cerrado el debate interno y prefirió marcar en su discurso de clausura del XVI Congreso Nacional del PP las claves de su estrategia de oposición, sobre todo, porque ahora puede. La contestación interna surgida en torno a Esperanza Aguirre en los últimos meses no llegó a ser articulada en una candidatura alternativa para el cónclave y, según se encargó de recordar el nuevo portavoz del PP, Esteban González Pons, sólo se tradujo en un 15,7% de votos blancos -algo insólito en el PP y que deja a Rajoy como el presidente con menos votos de la historia- pero insignificante para plantar cara.

Pero una cosa es que Rajoy y todos sus afines repitan hasta la saciedad que el partido sale de Valencia unido y su líder reforzado, y otra que el presidente del PP haya logrado neutralizar la oposición interna. "Decidle a todos que estamos unidos", aconsejó desde la tribuna justo al final de una intervención en la que garantizó que no va "a prescindir de nadie". Hacía tal declaración sabiendo ya que Esperanza Aguirre había hecho pública su queja por no haber sido "escuchada" para formar el equipo directivo, acudiendo incluso a la ironía al parafrasear a Alberto Ruiz Gallardón, su principal oponente, que sale reforzado como miembro del Comité Ejecutivo. "Soy el verso suelto", aunque "dentro del poema", ilustró la presidenta del PP madrileño. Mas que por no colocar a los peones que ella quería en la dirección, la principal derrota de Aguirre es el triunfo de Gallardón.

Y que la última palabra no está dicha quedó claro cuando, de camino a la calle, Aguirre sostuvo que "el congreso no es el final de nada sino el principio de una nueva etapa". Hay que seguir trabajando, dijo, por tener un partido más grande y más integrado: "Para integrar lo difícil hay que integrar a quienes han hecho expresas sus críticas. Integrar a los que están con uno, eso es muy fácil", apuntó.

En conversación informal con los periodistas en la sala de prensa -donde bromeó sobre las informaciones de estos meses y las "filtraciones" de los lunes-, Rajoy quitó hierro al asunto porque, según recalcó, dos consejeros de Aguirre están en su equipo. No forman parte de él, sin embargo, los que la presidenta de la Comunidad de Madrid quería colocar: el vicepresidente Ignacio González y el secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados. Ninguno de los dos asistieron a la clausura.

Quitarle hierro al asunto fue lo que hicieron todos los afines a Rajoy. Su número dos, María Dolores de Cospedal, desde la tribuna con guiño a Aguirre -el único realizado en el plenario- reconociendo su trabajo en Madrid y Javier Arenas y Francisco Camps, refiriéndose a la presidenta como uno de los grandes activos del partido. Arenas, desde su posición de fuerza recuperada, frivolizó un poco más y atribuyó el descontento de Aguirre a una cuestión de "estado de ánimo". Lo de que los aguirristas no están integrados, vino a decir, es una "sensación personal".

Un buen medidor del malestar de muchos en el XVI Congreso han sido las ausencias. Algunas anunciadas -como la de Eduardo Zaplana, para satisfacción del anfitrión, el también valenciano Francisco Camps- y otras deliberadamente escogidas para momentos determinados. Ésas han sido las de José María Aznar, que no se quedó el sábado al discurso de Rajoy. Ayer optó por enmudecer: "Me he vuelto mudo otra vez", fue su valoración del equipo directivo. Rajoy, pese a todo, le dio las gracias por haber confiado en él.

El cierre de la etapa de crispación lo quiso visualizar el PP con un vídeo de un Rajoy joven y en blanco y negro, con referencias personales y que termina con un lema: "Sí desde el centro del corazón".

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