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El PP pide un voto de cambio para poner fin a 30 años de "abusos"

Rajoy augura que Arenas hará “historia” mañana y el candidato popular promete “decencia” frente la “corrupción” del PSOE.

el 23 mar 2012 / 22:39 h.

Diego Valderas estuvo acompañado en el cierre de campaña en Huelva por el coordinador federal de IU, Cayo Lara.
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La suerte está echada. Se acabó la campaña más extenuante del PP en Andalucía, que se ha alargado durante cuatro años. Su travesía en el desierto dura ya 30. Ahora, por primera vez, acaricia una victoria histórica. Nunca antes Javier Arenas había tenido tan cerca su "sueño" de ser presidente de la Junta. Lo ha intentado otras tres veces, pero el bastión socialista siempre se le ha resistido. Las encuestas hablan hoy de vuelco, de mayoría absoluta, de alternancia. El PP da por hecho que mañana habrá "cambio", la palabra más aclamada en los últimos tiempos. La campaña popular echó ayer el cierre en Sevilla pidiendo a los andaluces un voto útil para poner fin a "tres décadas de abusos, de paro y corrupción". Este tridente es el balance, según el PP, de 30 años de mandato socialista. Frente a este legado, Arenas ofreció "decencia".

Hace cuatro meses, en el mismo escenario -el pabellón de San Pablo de Sevilla- Mariano Rajoy, entonces candidato a La Moncloa, pronunció una frase que traería mucha cola: "Voy a hacer lo que pueda, si puedo más de lo que pueda, para que Javier Arenas gane en Andalucía". Y cumplió su palabra. El presidente del Gobierno se ha volcado con la causa de Arenas, con el inmenso reto de su "amigo". Hasta cinco veces ha venido a esta tierra en la campaña de las autonómicas. "En Andalucía gané la Presidencia del Gobierno", aseguró. Y es cierto. La victoria histórica del PP en la comunidad lo aupó a La Moncloa. Rajoy reconoció ayer que cuenta los días para venir a la toma de posesión de Javier Arenas como presidente de la Junta. Se le vio a gusto, cómodo, tanto como para deslizar una maldad, poco común en él. Contó que había venido a Sevilla en el mismo AVE que Alfredo Pérez Rubalcaba y Felipe González, que cerraron la campaña con el candidato socialista, José Antonio Griñán. "Discrepo con ellos, pero coincido en una cosa: en la opinión que tenemos sobre el candidato del PSOE a la Junta", señaló.

Al margen de esta pulla, el discurso del presidente del Gobierno giró en torno a que el PP hará "historia". "El cambio es sano, saludable, democrático", dijo. El PP, que ya atesora un poder inigualable, puede sumar mañana el territorio más importante en manos del PSOE. La marea azul comenzó a extenderse en Andalucía en las municipales de mayo, siguió en las generales pero las autonómicas es el mayor desafío. El PP lo sabe y por eso la plana mayor del partido ha arropado a Arenas durante estos 15 días, en los que se ha visto desfilar por el sur a casi todos los ministros. Ayer estuvieron Cristóbal Montoro, titular de Hacienda; Fátima Báñez, de Empleo, y Ana Mato, de Sanidad, además de todos los alcaldes andaluces.

Pero, aunque el Ejecutivo al completo ha intentado ayudar al candidato del PP-A -los Presupuestos del Estado esperarán a que pasen las autonómicas- indirectamente lo ha perjudicado en más de una ocasión. Arenas ha tenido que hacer campaña con los recortes de Rajoy a cuestas y, sobre todo, con la zancadilla de la reforma laboral, que ha sacado a la calle a los ciudadanos en dos macromanifestaciones y que le va a costar al Gobierno una huelga general el día 29. Se ha visto en la encrucijada de tener que renegar del copago, del tijeretazo social. Esa ha sido el arma electoral más fuerte del PSOE.  "Ahora toca hacer reformas. Toca gobernar y decidir", defendió Rajoy. Arenas, que una vez más eludió mencionar las medidas impopulares, dijo sentirse "orgulloso" de la acción del Ejecutivo.

Arenas está convencido de que la gestión de Rajoy no le restará votos. Las razones para castigar al PSOE son, según él, más potentes: paro, despilfarro y corrupción. Sobre ello pivotaron todas las intervenciones de ayer. Las críticas al escándalo de los ERE levantaron a un auditorio a reventar -7.000 personas, según la organización-. "Ofrecemos un gobierno decente, que restituya el buen nombre de Andalucía", señaló el candidato popular. Prometió gobernar "para todos" y acabar con los "privilegios de los que tienen el carné del PSOE". "El  cambio no es el miedo. El cambio es que nadie se aproveche de la confianza de los ciudadanos, es abrir las puertas al aire limpio, a la honradez", aseguró Rajoy. "Andalucía no se merece un gobierno que no tenga las manos limpias. Al fondo de reptiles se suma un fraude aviar. Los socialistas traficaban hasta con los huevos de las águilas imperiales", añadió el número dos del PP-A, Antonio Sanz, la voz más activa del partido en el escándalo de los ERE.

Para poner fin a 30 años de matrimonio entre el PSOE y Andalucía, el PP es consciente de que no basta con un caso como el de los ERE. Hay que conquistar el voto indeciso, el de los socialistas desencantados. Y ahí entra en juego el más de un millón de parados andaluces. El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, contó anoche en el atril que el otro día estuvo en Parque Alcosa y una mujer que "siempre había votado al PSOE" le confesó que mañana meterá la papeleta del PP porque "tiene tres hijos en paro".

Arenas lleva toda la campaña siendo cauto ante la riada de encuestas que lo sitúan en San Telmo, hablando de "humildad", pero anoche era el momento de movilizar a las masas. "El PP escribirá una de las páginas más hermosas de la historia", afirmó. "Colorín, colorado, este cuento se les ha acabado", proclamó Sanz. Las urnas dirán mañana si el PP hace historia.

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