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El Prado: la gran ocasión

Es de manual decir que los poderes económicos aprovechan las crisis para ganar más dinero y las administraciones progresistas para acometer las grandes obras sociales que transformen un enclave.

el 15 sep 2009 / 06:02 h.

Es de manual decir que los poderes económicos aprovechan las crisis para ganar más dinero y las administraciones progresistas para acometer las grandes obras sociales que transformen un enclave. Y ahí está, como que ni pintado, el del Prado de San Sebastián, resuelto de forma provisional, con tintes electoralistas y, en definitiva, mal hace años aunque ahora se haya convertido en uno de los iconos de la protesta ultraconservacionista que, dándose aires de moderna, ha logrado llegar más atrás de la Edad Media, al territorio de aquellos druidas que ponían el culto al árbol por encima de cualquier otra cosa: la aldea de Axterix.

Pero una ciudad es algo más que un árbol o una aldea; ha de abordar, de tanto en tanto y para seguir siendo hacedora de ciudadanos, proyectos urbanos y humanos no sólo en su periferia sino también ahí donde ejerce de demiurgo, en su Centro. Ahora es la hora de este proyecto que, acometido con elegancia y osadía, podría significar un alivio en la crisis de la construcción y hacer realidad la gran plaza sevillana del siglo XXI creando y engarzando arquitecturas de varios siglos, del XVIII al XXI exactamente. O sea, haciendo hoy lo que ya se hizo antes porque eso tiene que ver más con la tradición que con la innovación: que nuestros conservacionistas cuenten los estilos y siglos que se ensamblan en las plazas Virgen de los Reyes y del Triunfo.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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