Cofradías

"El Pregón es un espectáculo, ni un culto ni una misa"

el 09 mar 2013 / 21:09 h.

Continúa con el calendario de ensayos del coro Sochantre Hispalense -del que es miembro- ajeno a su cita con el atril del Maestranza el próximo domingo. La tranquilidad del joven Francisco Javier Segura Márquez (Sevilla, 1985) sorprende tanto como el vasto bagaje cofrade que maneja pese a su corta vida en el mundo de las hermandades de penitencia. Será porque ha dado más de 30 pregones y exaltaciones religiosas.

-¿Cómo vivió su designación como pregonero y todo lo que conllevó después con la dimisión de Arenas como presidente del Consejo de Cofradías?
-No me lo podía creer porque fue algo totalmente inesperado, no estaba en ninguna quiniela. Quizás ahora si me volviera a ocurrir, me comportaría igual. Fue una gran impresión. Lo definiría como un susto. Lo que conllevó después, yo no tengo culpa de nada. No tengo nada que ver con que el Consejo tuviera esa crisis, con que Adolfo [por Arenas] dimitiera después. Yo simplemente fui un designado y acepté la designación. Ya está. No me siento responsable de las políticas internas del Consejo.

-¿Qué cree que pesó más en su elección?
-Pesó lo que precisamente luego tanto se criticó: mi juventud, porque en el mundo de las cofradías la edad, la antigüedad y el mérito de los años es algo muy importante. El hecho de presentar a un pregonero tan joven llamó mucho la atención. Después, eso que comentaron de que el arzobispo estuviera a favor, me imagino que también daría cierta confianza. Creo que reúno los mismos méritos que otros pregoneros, pero en menor escala y en una perspectiva diferente: tengo lo mismo, pero no con tanta cantidad.

-¿Considera que su juventud ha sido un handicap o una ventaja?
-Ahora que ya ha pasado todo y que estamos a las puertas, considero que la juventud para un pregonero es quizás un problema tal y como están actualmente concebidos el protocolo y la ceremonia. Este acto está pensado para una edad concreta, un nivel y un oficio concretos, a los que quizás un joven no puede adaptarse de igual manera. El Pregón está hecho para una persona más mayor, con una situación social más asentada y con capacidad de abandonar sus cosas para entregarse al protocolo del pregonero. He hecho todo lo que he podido, he intentado estar en todo, he hecho un gran esfuerzo... Sería necesario ampliar en tiempo dicho protocolo para que una persona pudiera cumplir perfectamente. Algún cambio habría que hacerle al Pregón para que lo pudieran dar todas las personas.

-¿Propone también un cambio en el modelo del Pregón?
-Se pueden hacer muchas innovaciones, pero pienso que tendría que hacerlo una persona muy carismática o muy famosa -actor o periodista- para que esa innovación no cayera en saco roto. Hay ciudades andaluzas que están haciendo pregones de Semana Santa que nos están superando, pues ofrecen una visión global que envuelve al público en unas sensaciones que aquí, en Sevilla, no se da todavía. Pienso que el pregonero puede aportar otros elementos, sonidos, sensaciones, que pueden envolver. No podemos olvidar que el Pregón es un espectáculo, ni un culto ni una misa. Es una representación de la que actualmente se pierden muchos elementos con tal de no salirnos de la dichosa tradición. Por ejemplo, si ese cambio lo hubiera hecho el periodista Carlos Herrera en 2001, quizás ahora el Pregón de la Semana Santa sería muy distinto.

-¿Su pregón abrirá la veda a la innovación?
-Sí, hay ciertas cosas que quiero hacer para que tenga otro espíritu, que no sea el mero discurso leído o entonado con cierto ritmo que suena familiar a los que los escuchan. No sé lo que será finalmente, yo voy a poner todo de mi parte para que sea algo distinto. Me encantaría que el Pregón tuviera otro aire, como poder incluir una intervención más de la banda de música u otros recursos. Puede ser que en el mío haya alguna cosita, alguna novedad, pequeños detalles...

-¿Cómo le gustaría que recordasen su intervención?
-No pretendo que la gente se acuerde de un fragmento concreto y que lo recite. Quiero que cada uno encuentre en mi texto el esfuerzo que he hecho en nombrar tantas cosas de tantas hermandades, algo nuevo en lo que agarrarse y con lo que quedarse. Es un pregón muy plural en el que están presentes muchos colectivos y grupos que hacen posible nuestra Semana Santa.

-¿Cómo lo definiría?
-¿Eso no lo hacen los críticos? [se ríe] Es difícil. He intentado que sea un Pregón popular, sin mucha carga teológica ni citas de otros autores para dedicar el máximo de tiempo a las hermandades. Porque la gente va a escuchar referencias y mensajes sobre las hermandades. Es un Pregón de las hermandades, no de advocaciones. Es un Pregón dinámico, en versos, que no sigue ni el orden de la Pasión ni el de Semana Santa, para que no se sepa hacia dónde va.

-¿Le ha dado tiempo para incluir alguna referencia a la renuncia del Papa Benedicto XVI?
-Sí, sí... lo que pasa es que depende de lo que ocurra, habrá una cosa u otra. La edición del libro no es exactamente igual a lo que voy a decir, hay cosas distintas porque yo soy pregonero de última hora, entonces a mí eso de escribir un pregón y tenerlo un mes inmóvil me es imposible. La verdad es que estoy trabajando sobre el texto.

-¿Se siente un pregonero atípico, fuera del perfil habitual?
-Sí. Soy atípico porque hasta ahora el pregonero ha venido representando un papel de la Sevilla inmutable, la Sevilla de siempre y esa voz que se eleva sobre la ciudad... Yo no me considero una persona elevada sobre nada ni sobre nadie. Me han designado e intento darle a esto la mayor normalidad posible, estar cerca de todas las personas que pueda porque en eso está la clave para que el Pregón de la Semana Santa se normalice. Ya bastante tiene de negativo el acto al mantenerse el mito del pregonero como un personaje que está en la nube.

-¿Preparado para las críticas del día después?
-Evidentemente sé que otros pregoneros tenían más cosas a favor que yo, pues no respondo al perfil de siempre por la edad, mi trabajo y muchas cosas más. Como eso ya lo tengo asumido completamente, asumo también las posibles críticas, que no me ponen nervioso, ni me desestabilizan. Sé que lo que llevo al Maestranza lo he hecho con la voluntad de llegar a todos, para que no sea un Pregón de la elite, sino de la ciudad entera, para que no se nos olvide que no es un acto para los cuatro miembros de la junta de gobierno. Esos, quizás, necesitan menos el Pregón que los que están fuera de las cofradías.

-¿Cuál ha sido su pregonero de referencia?
-El pregón que me ha podido inspirar es de Francisco Montero Galvache, en 1959. Lo que pasa que el espíritu de aquel texto es distinto al de ahora, pues han pasado 50 años. La base sí es la misma: una concatenación entre hermandades, advocaciones y rincones de la ciudad. He apostado por ello, aunque sé que me lo estoy jugando, porque alguien seguramente dirá que es poco consistente, pero no me importa.

-¿A quién se encomendó para escribirlo?
-Evidentemente a mis imágenes titulares, incluidas las de Gloria. Javieres, Amargura, San José Obrero y, desde luego, a mi Divina Pastora de Santa Marina, corporación a la que le tengo un sentimiento de gratitud muy grande porque a través de ella he llegado a las demás. Todo lo que tengo en cofradías se lo debo a la Divina Pastora, y eso no se puede olvidar, por lo que estará en el Pregón.

-¿Qué hará la víspera y las horas previas al Pregón?
-El día antes asistiré a la oración a los jóvenes que organiza la hermandad del Silencio. También estaré en el ensayo del coro en San Juan de la Palma para los oficios de Semana Santa, e intentaré estar lo más tranquilo posible. Un momento muy emotivo será cuando, ya por la tarde, deposite las páginas del Pregón dentro de la imagen de la Divina Pastora de Santa Marina, para que mis versos duerman allí la noche antes. De la capilla de la calle Amparo partirá el recorrido oficial con el Consejo de Cofradías hacia el Teatro de la Maestranza. Previamente, por la mañana, visitaré a mis hermandades de penitencia (San José Obrero, Amargura y Javieres). Será un día especial que difícilmente olvidaré.

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