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El presidente después del ‘éxodo’

Las sucesivas renuncias han desmantelado el equipo económico con el que Zapatero llegó a la Moncloa en 2004 y han debilitado al Ejecutivo. La última es la de Pedro Solbes.

el 19 sep 2009 / 19:50 h.

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Rafael Correa, presidente de Ecuador.

El proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado tiene que estar en el Congreso antes del 30 de septiembre. Para que así ocurra, el Gobierno debe aprobarlo antes en Consejo de Ministros, en una reunión extraordinaria que probablemente se celebrará el próximo día 26.

Serán los Presupuestos de la subida de impuestos y será el debate presupuestario al que el PSOE llega con la estabilidad parlamentaria más frágil de los últimos años. El PNV sigue enervado porque Patxi López vive en Ajuria Enea y el BNG está libre de compromisos tras el fin del pacto con los socialistas en Galicia. Con ERC, las negociaciones han arrancado sin acuerdos y el PP ha emprendido una campaña contra la subida impositiva a la que no concede tregua. Frente a ellos está un Zapatero cada vez más debilitado por la crisis cuyas decisiones en materia económica no convencen.

En ese escenario ya no estará Pedro Solbes, que dejó su escaño el lunes; faltará Jordi Sevilla -ex ministro de Administraciones Públicas-, que se fue del Congreso el día 1 de este mes.

También habrá ausencias que vienen de lejos, como la del ex director de la Oficina Económica del presidente, David Taguas, y la de David Vegara, ex secretario de Estado de Economía que se fue cuando Zapatero nombró a Elena Salgado ministra del ramo.

Aisladamente, estas renuncias pueden explicarse por motivos personales, pero en conjunto han sido interpretadas, por algunos medios y por ciertos miembros socialistas, como una señal de que algo no funciona. Y es que lo que la número tres del PSOE, Leire Pajín, califica como "reflexiones constructivas", ha terminado desbaratando el equipo económico que acompañó a Zapatero en su primera legislatura.
El único que sobrevive es Miguel Sebastián, actual ministro de Industria.

Solbes era uno de los "pilares" del Gobierno. Y de ahí pasó, en el último debate económico en el Congreso, a un discreto asiento detrás de una columna bajo la tribuna de prensa. El ex vicepresidente económico estaba llamado, en este segundo mandato, a gestionar, a base de experiencia y de un conocimiento profundo de la Administración, una economía en decadencia. Pero ha terminado siendo un diputado más al que, según dijo el presidente, "hay que dejar descansar".

Quienes siguen en la primera línea del PSOE insisten en que no pasa nada, en que hay más diálogo pero no hay desavenencias. Pero lo cierto es que durante su etapa en el Gobierno Solbes reconoció que discutía más con Zapatero que con su mujer y no era ningún secreto que no era partidario de medidas como los 400 euros o el cheque-bebé. El año pasado admitió que el Presupuesto para 2008 estaba "desfasado" y hay quien dice que se va justo ahora para no romper la disciplina de voto del PSOE en el debate de las cuentas de 2009.

¿Desbandada? Respecto a Jordi Sevilla, otro de los protagonistas del éxodo económico, aseguró en su blog el día de su marcha que se debe a motivos "estrictamente personales" si bien el momento elegido -antes de negociar los Presupuestos y cuando el plan anticrisis del Gobierno cae en el descrédito- ha servido de excusa a la oposición para argumentar que muchos socialistas se van porque Zapatero no tiene proyecto.

Respecto a David Taguas, dijo hace unas semanas, sin ir más lejos, que no es "buena idea" subir los impuestos en recesión, la medida más discutida que Zapatero va a incluir en los Presupuestos de 2009. Cuando dejó el puesto de asesor económico del presidente se fue a la privada para defender a las constructoras y en su nuevo cargo dijo frases como "¿Qué es eso de que tenemos que cambiar de modelo [de crecimiento económico]? Eso es un mito".

Un caso aún más sorprendente fue el de David Vegara, cuyo nombre fue citado en reiteradas ocasiones para el Ministerio de Economía en las quinielas previas a cada remodelación del Gobierno. Sin embargo, el que fue mano derecha de Solbes salió de la Administración nada más conocerse que Salgado iba a sustituirle.

Con la marcha de todos ellos el camino de la economía queda en manos de Salgado y del propio presidente, el verdadero parapeto de todas las críticas tras tanta renuncia. De todo esto el PP concluye que Zapatero se está quedando solo, pero los socialistas dicen estar más unidos que nunca mientras esperan a que escampe.

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