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El presupuesto andaluz escuece

el 26 oct 2011 / 20:50 h.

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El pasado martes Ana Mato declaró en Radio Nacional de España que las comunidades del PP no habían hecho recorte alguno en educación. Lo contrario que en Andalucía donde los niños no tienen ni sillas para sentarse.

No es la primera vez que la señora Mato arremete contra la educación y los niños andaluces, antes diciendo que son analfabetos y ahora recurriendo a ridiculizar con fotos manipuladas el estado de nuestro sistema educativo, ya que la foto en la que apoyaba su generalización sobre el sistema educativo andaluz era de una actividad de cuentacuentos.

Precisamente, todo eso ocurría el mismo día en que se aprobaba en el Parlamento de Andalucía un presupuesto que lejos de recortar en educación, incrementaba ese gasto en un 2,5%, bajo la premisa de que la educación es la mejor inversión.

En contra de lo que dicen los dirigentes del Partido Popular donde gobiernan, el presupuesto andaluz demuestra que hay alternativas a los recortes de derechos sociales y de gasto educativo que se están llevando a cabo en comunidades como la Comunidad de Madrid, en donde ha disminuido el gasto a centros públicos en 80 millones de euros y en donde, además, se van a dejar de recaudar otros 90 millones de euros por las exenciones fiscales a las familias que llevan sus hijos a la escuela privada.

Lo que demuestra que tan importantes son los recortes como lo que se deja de recaudar o lo que se deja defraudar, de lo que sabe mucho la propia Mato porque presuntamente defraudó en el marco de la trama Gürtel… aunque tuvo suerte de que su delito prescribiera.No es cierto que no hay alternativas a la política cicatera de ajustes y recortes que nos intentan imponer desde Bruselas para debilitar el servicio público y facilitar y favorecer así el negocio privado de la educación o la salud. Hay alternativas que pasan por una reforma fiscal, por un cambio de las reglas de juego en el sector financiero y por una apuesta firme por el Estado del bienestar.

Lo que de verdad escuece a la Sra. Mato no es la situación de los niños andaluces, porque entonces no los habría insultado, sino que se demuestre a los votantes que hay otra forma de hacer las cosas y que no es inevitable renunciar progresivamente a los servicios públicos como están haciendo los gobiernos del PP o de los nacionalistas catalanes.

Creo que lo que debemos hacer es felicitar al gobierno andaluz por su atrevimiento y por su apuesta política por mantener el gasto social en unos momentos tan difíciles. No solo en educación sino también en investigación, sanidad, dependencia o escuelas infantiles, gastos todos que redundan en nuestro bienestar y permiten avanzar en igualdad de género y en un modelo productivo menos dependiente del ladrillo.

Lina Gálvez es profesora titular de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide

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