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El primer suspenso de Chaves

Aunque Manuel Chaves, presidente de la Junta, considere lógico su primer suspenso en valoración popular según el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía, lo que no parece demasiado tranquilizador es que tampoco aprueben sus adversarios.

el 15 sep 2009 / 09:08 h.

Aunque Manuel Chaves, presidente de la Junta, considere lógico su primer suspenso en valoración popular según el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía, lo que no parece demasiado tranquilizador es que tampoco aprueben sus adversarios. Esa desconfianza profunda en la clase política puede provocar un serio desgaste a nuestra joven democracia y la aparición de mesías patibularios que se enfrenten a la crisis con el peor de sus antídotos, el de la demagogia y el fanatismo.

Habrá que saber si ese desgaste personal suyo es fruto de las vacas flacas, de sus errores políticos o del bombardeo graneado de la artillería enemiga. De hecho, aunque el PP de Javier Arenas también se sitúa bajo cero en ese termómetro político, es cada vez más cierto que acorta distancias con los socialistas.

Es más, en los mentideros al uso se asegura que a partir del próximo otoño intensificará sus escaramuzas contra lo que él y sus acólitos califican como "el régimen", esto es, la presencia continuada de Manuel Chaves al frente del gobierno autonómico desde hace 18 años. Ese argumento obvia que cualquier parecido entre sus repetidas victorias democráticas y un sistema autoritario no sólo es pura coincidencia sino profundamente injusto y engañoso. Pero cada vez podría haber más gente dispuesta a creerlo, a poco que los conservadores aventen una nueva teoría de la conspiración a escala andaluza y empiecen a denunciar pesebres y subsidios a troche y moche.

A Chaves, como presidente de la Junta y como presidente del partido, no le vendría mal que dejara de darle cuatro cuartos al pregonero.y acuartelara a los suyos para que las puñaladas internas no terminasen salpicando a las instituciones, desde el Ayuntamiento de Sevilla a la Delegación de Gobernación en la capital de Andalucía, pongamos por caso.

La jincana de los socialistas en sus convocatorias congresuales tendría que haberles entrenado para poner al adversario contra las cuerdas y no simplemente haberles desgastado para terminar escuchando de nuevo aquello de "cuerpo a tierra, que vienen los míos". Ahora más que nunca, tendrían que recuperar a los clásicos y cantar de nuevo con Quilapayún aquello de "El pueblo unido jamás será vencido".

Ignoro si el PSOE será el pueblo pero, desde luego, ni Goliat es invencible. Ahí tenemos al propio Chaves, que sigue siendo el primero de la clase pero ha recibido su primer cate. A partir de septiembre, tendría que hincar los codos para aprobar su principal asignatura pendiente, la de que Andalucía recobrase la ilusión perdida en todos aquellos a quienes contratamos cada año para que gestionen nuestra soberanía.

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