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El primer toro bravo clonado vivirá en Utrera

El becerro se llama Got y será trasladado a los cerrados de El Toruño, finca de la familia Guardiola.

el 12 feb 2011 / 12:30 h.

'Got', el primer toro bravo clonado en España.

Parecía que no iba a haber más noticias de este tipo tras la famosa oveja Dolly, pero la clonación ya ha llegado al mundo taurino. Se llama Got -vaso, en valenciano-, fue el primer toro clonado en España y, a partir del mes de marzo, llegará a los campos de Utrera, donde vivirá y cumplirá su destino como reproductor. Precisamente es el término municipal utrerano uno de los enclaves más destacados en el origen histórico del toro bravo, el que acoja a este hito de la ciencia, que con apenas nueve meses de vida ya tiene un peso de 140 kilos.

La finca El Toruño, propiedad de la familia Guardiola, acogerá al animal, que nació en mayo de 2010 en una explotación ganadera de Melgar de Yuso, en la provincia de Palencia. Su nacimiento fue posible después de más de tres años de experimentación y un desembolso de 28.000 euros.

Dicha investigación se inició a raíz de un encuentro entre Alfonso Guardiola y los responsables de la Fundación Valenciana de Investigación Veterinaria (VIVE). Fue entonces cuando el ganadero ofreció su finca y su ganado para realizar el experimento. Así, extrajeron tejido celular al semental Vasito, marcado con el hierro de Guardiola, para después injertarlo en el embrión antes de ser implantado en la vaca que sirvió como madre.

La intención de los impulsores del proyecto pasa ahora por llevar al animal hasta las instalaciones de El Toruño, después de unos meses en los que el astado ha evolucionado con normalidad y ha vivido a cuerpo de rey. Con esta nueva etapa, pretenden que Got se críe en su medio natural y viva rodeado de reses de la misma camada, con lo que se facilita estudiar su evolución.

El nacimiento del primer toro clonado abre la puerta a la creación de un banco de tejidos que evite la desaparición de animales en vías de extinción, como el águila imperial, el quebrantahuesos o el lince ibérico, cuya población no supera los 200 ejemplares.

Eso sí, la asociación AnimaNaturalis ha afirmado que con esta práctica "se lleva al extremo la manipulación genética de una especie con el retorcido fin de mantener la falsa idea de que los toros son bravos por naturaleza".

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