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El primer trabajo de la Feria 2011

Cerca de cinco mil personas devuelven al Real de la Feria de Abril su aspecto de solar tras eliminar toneladas y toneladas de farolillos, lonas  y tubos en plena jornada de resaca.

el 26 abr 2010 / 14:47 h.

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El primer trabajo de la Feria 2011 es el desmontaje de las casetas y de la calle del Infierno de la recién concluida Feria 2010. Una tarea que en 48 horas dejará el Real mondo y lirondo y en la que trabajan aproximadamente 5.000 personas en una jornada maratoniana que empieza al romper el cielo los fuegos artificiales del final de los festejos y que en muchos casos no acaba hasta las seis de la tarde del lunes de resaca.

Las cuadrillas se organizan como hormigas devorando el cadáver de la Feria para vaciar las casetas, tirar los farolillos, desmontar los paneles de madera y las lonas. Lo último es desmontar el esqueleto de tubos, lo que en muchos casos está hecho la misma tarde del lunes de resaca. De las mil y pico casetas que compusieron hace unos días un inmenso cuerpo jovial que albergaba un corazón multicolor que bombeaba flamencas con sus trajes, regado con venas de manzanilla y con aliento de sevillanas no va quedando ni los restos en descomposición.

Una tarea además de titánica hecha desde la economía sumergida por miles de desheredados, por aquellos para los que la Feria no ha supuesto una semana de jolgorio, sino una semana de esquivar el paro y la crisis. José Manuel Cruz, que desmenuza una de las casetas de la calle Juan Belmonte, lleva 25 años en el desmontaje de la Feria, y explica que le supone un jornal de un día que casi el 100% de los operarios del Real ejecutan sin papeles, sin contrato, sin Seguridad Social...

Por ello sólo excepciones como él o su hijo de 18 años, primerizo en este desmontaje, que tienen "el seguro", hablan sobre la cara B de la Feria: el desmontaje de estas toneladas de farolillos, maderas, cajas, tubos, lonas... una montaña de basura que hay que despejar cuanto antes. Otra cosa es el complicado desmontaje dela portada, que se prolonga meses. El salario, entre 60 y 70 euros por un día de trabajo en negro, al menos en la cuadrilla de Cruz. Y entretanto, cuadrillas más desesperadas aún se acercan a cada caseta para pedir la chatarra sobrante.

"Con esto de la crisis muchos albañiles que nos dedicamos a esto agradecemos esta ayuda", explica Cruz. Con miedo al paro manifiesta que no están los tiempos para quejarse José Luis Gómez, guarda en la caseta El Pradillo de la calle Pascual Márquez. Pese a su función oficial, él solito ha dejado buena parte del trabajo hecho a la espera delo refuercen pasado el mediodía.

Otros trabajadores, y en especial los inmigrantes y los machacas [encargados del montaje y dessmontaje de las atracciones, en el argot de los feriantes] de la calle del Infierno, esquivan las preguntas.

Familias enteras como los quince miembros de la de Vanesa Reyes desmontan hasta cinco casetas en un solo día. En las públicas de distrito, propiedad del Ayuntamiento, el control debe ser más estricto y así Francisco Fernández, de la empresa Carmen Calles SL, explica que sólo se ocupa de llevarse las sillas y que su jornada acabará a las dos de la tarde, bastante antes de que la concluyan quienes se ocupan de las casetas particulares.

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