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El 'príncipe' ya no es azul

El asturiano se pasa al rojo Ferrari para tratar de recuperar el cetro

el 04 oct 2009 / 11:22 h.

Fernando Alonso

Su ingreso en las filas de la ‘Scuderia Ferrari’ se ha asemejado a un cuento, eso sí, con innumerables capítulos que han ido narrando los intríngulis de una relación de amor-odio que, en cualquier caso, estaba cantado que iba a desembocar en alianza, pues como se sabe “todos los grandes pilotos acaban en Ferrari”, Luca di Montezemolo dixit. Y Fernando Alonso, asturiano de pro, el príncipe azul –ídolo del Principado y provocador de la marea de tal color, por su origen pero también por la marca Renault que le lanzó a la  fama–, aceptó el compromiso y el reto de la reconquista de esa anhelada dama que es el cetro mundial, aun cuando ello implique abandonar ese azul exitoso para abrazar el rojo de la casa de Maranello.

La llegada del bicampeón a la mítica marca transalpina es, como no puede ser de otra manera, “un sueño hecho realidad” para el piloto español. Y eso que, dentro de las incontables controversias que vienen sucediendo en un deporte que cada vez justifica más su apelativo de gran circo, Alonso y Ferrari han tenido más de un desencuentro, en especial en el bienio exitoso (2005-2006) del asturiano con Renault y el denostado Flavio Briatore.Una época en la que Fernando se las tuvo tiesas con el equipo italiano, sobre todo en aquel final de campeonato en el que protagonizó un titánico duelo con el heptacampeón Michael Schumacher, con más de una decisión discutible por parte de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), siempre barriendo para la escudería italiana, lo que propició que más de uno la llamara con guasa “la escudería de la maFIA”.El propio Alonso, tan deseoso ahora de culminar su carrera deportiva con Ferrari, llegó a renegar de la marca italiana, a la que acusó en alguna ocasión de “hacer trampas”, ya por entrenar más horas de las estipuladas, ya por beneficiarse de la más recóndita cláusula del reglamento, gozando siempre de la aquiescencia de Max Mosley. “Siempre hay diferentes interpretaciones del reglamento y Ferrari siempre está al límite”, llegó a decir el del Principado, que harto de tamañas confabulaciones refutó las reiteradas proposiciones de Jean Todt, hasta el punto de fichar con su rival más acérrimo, la escudería Mclaren-Mercedes.

Alonso rechazó la oferta de Ferrari y se fue con las balas plateadas, al fin y al cabo la marca que había defendido en los ochenta el brasileño Ayrton Senna, el que fuera su ídolo de la infancia, desde que a los tres años el ovetense se subió a un kart que su padre, José Luis, había construido para su hermana mayor, Lorena. Pero ésta no quiso saber nada de motores y le cedió el trasto a Fernandito, que a tan temprana edad empezó a acelerar en busca de emociones junto a su progenitor, que ejerció de mánager y mecánico. Años después ya era doble campeón de España junior (1993-94) y ello le permitió pilotar en el Mundial de la categoría, que acabó tercero, por delante entre otros de un tal Kimi Räikkönen, a quien quitará el puesto de trabajo este invierno.De la mano del ex piloto de F1 Adrián Campos, ya en 1999, compitió con éxito en la Fórmula Nissan y luego en la Fórmula 3000, antesala de su salto a la máxima categoría en 2001 al volante de un modesto Minardi, escudería con la que sumó un décimo puesto en el GP de Alemania.Luego, un año como probador de Renault antes de ser por fin piloto titular con la marca francesa en 2003. Esa temporada ganó su primera carrera en Hungría a los 22 años batiendo un récord de precocidad que le arrebataría el pasado año el alemán Sebastian Vettel, y dos después se proclamaría el campeón mundial más joven de la historia con 24 tacos, otro hito que ya le han birlado, en este caso su amigo Lewis Hamilton.

A partir de ahí, la historia es de sobra conocida: sus dos títulos con Renault, su desengaño en Mclaren y su retorno, sin las alegrías de antaño, a la casa francesa, si bien en todo momento con la mente puesta en su pase a Ferrari, el equipo más antiguo del Mundial de F1 (nunca faltó desde su arranque en Mónaco en 1950), el que más victorias acumula (210) y el que más campeonatos (15 de pilotos y 16 de constructores).El reto para el nuevo príncipe rojo es reeditar las hazañas de Alberto Ascari, Juan Manuel Fangio, Niki Lauda y, por supuesto, Michael Schumacher, grandes campeones que forjaron la leyenda del cavallino rampante.

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