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"El problema de convivencia no lo generan los rumanos, sino la pobreza"

La cónsul de Rumanía afirma categórica que si los ciudadanos de su país incumplen la ley, como dicen algunos vecinos de Triana, es la Policía la que debe actuar. Pero defiende que ese colectivo es minoritario y que hay músicos en la Orquesta Sinfónica y cirujanos en los hospitales de los que nadie habla.

el 04 abr 2011 / 19:41 h.

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Monica Stirbu, en su despacho del consulado.

-Vecinos de Triana se han quejado de un grupo de rumanos que altera la convivencia. ¿Qué les responde la cónsul?
-Son personas que no incumplen la ley. Son ciudadanos comunitarios y pueden viajar y vivir en cualquier estado europeo.

-La queja no es por su situación administrativa. Les atribuyen problemas de convivencia por crear zonas chabolistas y los acusan de robar.
-Los rumanos deben respetar las leyes del país, y si las incumplen, la autoridad puede tomar medidas. El consulado ha enviado información a Rumanía para subrayar a los que viajan que deben respetar la ley, tener contrato de trabajo, cumplir las normas de protección de menores. Pero me gustaría destacar que hay rumanos con muy alta cualificación, profesores o cirujanos. Hablamos de una pequeña parte que están desamparados y viven en chabolas. La pobreza no es un problema de Rumanía sino de la UE, del 15% de la población europea. En Sevilla se habla de los rumanos, pero hay gitanos nómadas de varias nacionalidades. La ley debe resolverlo.

-¿Ha ofrecido colaboración?
-El ser nómada, su modo tradicional de vida, tiene fuertes raíces históricas y aunque se toman medidas en Rumanía y España para que se integren, no pueden cambiar de un día para otro. La educación es la solución para cambiar su modo de vida. En mi ciudad natal conviven ocho minorías y los gitanos son los del nivel de vida más alto. Educaron a los niños y entendieron que sólo así pueden salir adelante.

-¿Qué se hace para mejorar la situación?
-Ha habido programas que en los últimos diez años han cambiado mucho las cosas. Tenemos buenas relaciones con ONG como Unión Romaní o SOS Racismo porque nuestro trabajo es proteger los derechos de nuestros ciudadanos, con los mismos valores de los españoles porque tenemos raíces comunes. Tramitamos documentación gratuita, billetes de repatriación... Si la Policía o los juzgados nos piden ayuda colaboramos, aunque los rumanos tienen un nivel de infracción más bajo que los españoles.

-¿Han trasladado estas reflexiones a los vecinos?
-Ellos querían que transmitiéramos a las autoridades rumanas el problema y lo hemos hecho. También fuimos a la zona, comprobamos que todos los rumanos chabolistas tenían tarjeta de residencia y les recordamos que no pueden molestar a los vecinos. Pero la competencia consular está claramente definida, nosotros no podemos intervenir en problemas de seguridad o de convivencia, eso es competencia de la Policía. Nosotros cooperamos para mejorar esa convivencia. Pero entiendo la reacción natural de los vecinos, que quieren poder estar en sus parques.

-¿Cuántas personas hay en esos asentamientos?
-Creo que cien o ciento y pico. Cuando fuimos no estaban todos.

-¿Y cuántos rumanos están viviendo en Sevilla?
-En España hay 840.000, en Andalucía 110.000 y en Sevilla 17.000, y 3.000 en la capital. La población ha aumentado mucho desde 2000, cuando empezaron a llegar a Huelva a la campaña agrícola, con contrato en origen. Entonces sólo había 17.000 rumanos en toda España.

-¿Cuál es su perfil, por qué vienen, en qué trabajan?
-Muchos jóvenes vienen por el campo. En la ciudad trabajan en bares o restaurantes, hay periodistas en un programa que se hace en rumano en Canal Sur, un cura rumano en una iglesia de la Macarena y un cochero de caballos. Hay diez músicos rumanos en la Real Orquesta de Sevilla y siete cirujanos en los hospitales, que salvan vidas todos los días. También unos 14.000 estudiantes en universidades andaluzas.

-¿Es también importante el intercambio comercial?
-España exporta 683 millones de Euros a Rumanía en productos como legumbres, fresas, naranja, mandarina y aceituna, y Rumanía 530 millones a España en trigo, maíz, etc.. Hay 4.000 empresas españolas en Rumanía, construyendo fábricas de energías renovables y energía eólica, construyendo en Bucarest una torre diseñada por Zaha Hadid... El turismo es importante, unos 110.000 españoles al año visitan Rumanía.

-¿Y cultural? ¿Difunden su cultura con actividades públicas?
-El 1 de diciembre es el día nacional, y el 1 de marzo hemos celebrado la primavera con una fiesta en Palos de la Frontera (Huelva) a la que acudieron unos 700 rumanos; en 2010 repartimos en el Centro de Sevilla 3.000 amuletos rumanos artesanales.

-¿No debería promocionarse más todo eso para evitar el encasillamiento por los problemas de convivencia?
-La información y la cultura deberían circular un poco más rápido para que haya buena convivencia, porque debemos convivir. Hay españoles que viajan a Rumanía de visita porque aquí han hecho amigos rumanos. Hemos recibido con alegría que los trabajadores sociales quieran aprender rumano para trabajar mejor con el colectivo, o que Salud Responde atienda en rumano. Hacemos esfuerzos por mejorar la convivencia, que en general es buena, pero siempre sale lo malo.

PEFIL: El arte de la diplomacia

Al tiempo que responde a la entrevista, atiende a ciudadanos rumanos a los que firma la documentación tras hacerles unas preguntas. La cónsul general no se atreve a hablar en español y se apoya en la traducción de dos miembros del equipo consular, aunque entiende perfectamente las preguntas de la periodista sin que se las repitan en rumano. Ingeniera Zootécnica, fue diputada en el Congreso en 2005 y 2006, cuando inició su carrera diplomática al ser destinada a Sevilla para poner en marcha el Consulado General de Rumanía, con el mismo equipo que conserva ahora. Tiene una segunda faceta completamente distinta: es la propietaria de la principal galería de arte de su país.

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