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Jóvenes al día

"El problema no es la convivencia sino la necesidad"

Francesca Espósito. Tiene 25 años, es italiana y educadora social. Desde el pasado mes de septiembre realiza un voluntariado europeo en Unión Romaní de Sevilla.

el 30 may 2014 / 12:30 h.

Francesca Espósito, voluntaria europea de Unión Romaní, junto a unos alumnos del colegio Menéndez Pidal de Torreblanca. / Foto: J.F.J. Francesca Espósito, voluntaria europea de Unión Romaní, junto a unos alumnos del colegio Menéndez Pidal de Torreblanca. / Foto: J.F.J. La importancia de una red de voluntariado entre países queda de manifiesto con la historia de Francesca Espósito, una italiana que desde hace unos meses lleva a cabo un voluntariado europeo promovido por la Agencia Nacional de la Unión Europea en Unión Romaní de Sevilla. Asegura estar encantada con esta experiencia y se siente muy afortunada de poder trabajar con un colectivo que le aporta mucho cada día: los niños de etnia gitana del colegio Menéndez Pidal de Torreblanca. ¿Por qué decides participar en un voluntariado europeo con Unión Romaní? Yo envié la solicitud para seguir formándome en el ámbito práctico de mi profesión. Quería seguir estudiando pero también trabajar. Como había estudiado mucho la cultura gitana en Italia, quería profundizar más en este colectivo. Fue ahí cuando me puse en contacto con esta asociación. Me pareció un proyecto muy bonito el que llevaban a cabo, tanto que tuve claro que quería trabajar con ellos. Meses después de cursar mi solicitud se pusieron en contacto conmigo y desde septiembre hago mi voluntariado. ¿En qué consiste el programa de voluntariado europeo? Este tipo de voluntariado es una experiencia que lleva a cabo en el extranjero con el objetivo de la cooperación y el desarrollo entre países de Europa. Hay muchos proyectos, sobre todo sociales. Todo se lleva a cabo mediante un portal donde puedes ver los diferentes países y las asociaciones con sus respectivos proyectos, incluso puedes elegir por temática: medio ambiente, menores, discapacidad, gitanos… Previamente esta asociación ha tenido que presentar su proyecto a la Agencia Nacional de la Unión Europea y si es seleccionada saldrá ofertado en la página. Para poder acceder a estas asociaciones tiene que ser a través de otra asociación de tu lugar de residencia, y que funciona como intermediaria. En mi caso hice una entrevista por Skype con la persona encargada de la asociación. Una vez fui seleccionada firmé un contrato con mis derechos y obligaciones y ya sólo faltaba venirme para Sevilla. ¿Por qué Torreblanca? Mi voluntariado se iba a desarrollar en otra zona de la ciudad, pero había demasiados técnicos y me propusieron venir aquí. En un principio no me gustó demasiado la idea porque Torreblanca estaba lejos de donde yo vivía, pero una vez que conocí la realidad del barrio la distancia fue lo de menos. Estoy muy contenta. Realmente no fui yo quien eligió el barrio. Unión Romaní lleva trabajando hace muchos años aquí, su labor educativa en ese sentido es muy importante y necesaria. ¿Se trabaja sólo con niños de etnia gitana? El 90% de los alumnos de este centro son gitanos. También trabajamos con esa minoría de niños que aunque no sean gitanos sí que viven en el barrio. Hay que tener en cuenta que se trata de una zona donde la convivencia entre gitanos y payos es el día a día. El problema no es la convivencia en muchas ocasiones, sino el contexto de necesidad e insalubridad de esta zona del barrio. Necesitan ayuda y para eso estamos, para ayudarlos. ¿En qué consiste tu trabajo en Unión Romaní? Trabajo de lunes a jueves en el colegio, en horario de nueve a tres. Tengo que cumplir 30 horas semanales. Los viernes voy a una jornada de tutoría en la sede de la asociación. En el colegio llevo a cabo muchas actividades diferentes, como el aula abierta, en el que cada día vamos de clase en clase para trabajar alguna temática como por ejemplo la violencia de género, el día de la paz, el día de la mujer... Cuando haya una fiesta o una temática importante, la trabajamos con los niños. No sólo con actividades, también con teatros, excursiones, baile, canciones... También trabajamos con los padres en talleres de alfabetización normal y digital. Muchos de los padres no saben leer ni escribir, tampoco tienen trabajo. Les ayudamos en el punto de información los lunes y miércoles, durante dos horas al día. También los orientamos en la búsqueda de empleo, a hacer su currículum, etcétera. Por otro lado, llevamos a cabo algunos talleres enfocados a la inserción laboral como el de carretillero o camarera de pisos. Incluso hemos hecho excursiones con las madres: teatros, lugares históricos de la ciudad… Sin olvidarnos de la tarea de apoyo escolar con alumnos con necesidades de aprendizaje. También llevamos a cabo un taller sobre higiene buco-dental que se complementa con la visita al centro de salud para que puedan tratarse alguna pieza en mal estado si fuera necesario. ¿Es difícil ser voluntaria en un contexto educativo plural? Para mí no lo es, aunque entiendo que no para todo el mundo es fácil. Hay que tener en cuenta que trabajar en contextos educativos plurales puede ser difícil, aunque la dificultad no viene del choque de culturas sino de la situación desfavorable de las familias del barrio. ¿Por qué España y concretamente Sevilla? Yo había realizado mi beca Erasmus en Valencia hacía tres años. Conocía bien el idioma y aparte España me gustó mucho. Cuando vi que el proyecto que más me gustaba estaba en Sevilla, no lo dudé. Estoy muy feliz de que me eligieran a mí y hoy pueda estar aquí. ¿Recibes algún tipo de remuneración económica? Sí, de la Unión Europea, del programa Erasmus Plus, que engloba todas las iniciativas de movilidad europea. Me dan 230 euros al mes y aparte me facilitan una vivienda y me pagan el transporte. Sólo tengo que pagarme la comida e internet. ¿Se puede trabajar y realizar al mismo tiempo este voluntariado? No, no se puede. Es una regla del voluntariado europeo. Mientras realizas el voluntariado no puedes estar realizando ningún tipo de trabajo remunerado. ¿Qué te aporta este trabajo? Muchas cosas, desde cómo trabajar con los niños a entender la cultura gitana. Trabajar no sólo con los niños, sino también con la familia. He aprendido muchas cosas aquí que las llevaré siempre conmigo. ¿Tienes planes de futuro? Me gustaría quedarme si encuentro un trabajo relacionado con mi profesión, aunque sé que es complicado. Estoy encantada con el equipo de Unión Romaní, me he sentido muy integrada y me da mucha lástima irme. Intentaré aprovechar estos últimos meses buscando algo, si no, me tendré que marchar de nuevo a Roma, mi ciudad. Echaré mucho de menos Sevilla y a mis niños del colegio de Torreblanca.

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