El profeta de las sevillanas

Manuel Orta, tres veces disco de oro y de las voces emblemáticas del género en el país recibió el título de Hijo Predilecto en la plaza más difícil: su pueblo

el 13 dic 2014 / 12:00 h.

bin_33524177_con_16549944 Manuel Amuedo Ramos es de los que salen por peteneras y triunfan. Del cuartel en el que hacía la mili a finales de los 60 se escapó para participar en el I Concurso Nacional de Cante por Peteneras celebrado en Paterna de la Rivera (Cádiz). Oyó el anuncio por la radio y no pensó en pedir permiso a ningún superior, sino en ganar el certamen. Fue y lo ganó. 15.000 pesetas con las que «le arreglé a mi madre la cocina y el cuarto de baño», recordaba ayer emocionado. Terminado el servicio militar, volvió al surtidor del Palenque donde trabajaba, en Los Palacios y Villafranca, el pueblo que lo vio nacer; al que su abuelo, Salvador Orta, llevó artistas «de los grandes» y el que él ha llevado por bandera a lo largo y ancho de un mundo que conoció, por primera vez, de la mano de Antoñita Moreno, cuando con 20 años repostó gasolina a su último cliente y se prometió a sí mismo que ya no le faltaría nunca el combustible del arte para comer de su voz. La autoestima se la había alimentado con seis años el premio que ganó en un concurso de flamenco de su pueblo, pero el espectáculo que paseó por todo el país bajo el título de Voces y aires de España, con Antoñita Moreno, lo terminó de impulsar para convertirse en solista a partir de 1980 con un disco que, como los dos siguientes, escribió él: Corazón de madera. Ya no hubo vuelta atrás. Discos de oro, reconocimientos y éxitos encadenados. Las discográficas empezaron a rifárselo. En 1988 sumó a las sevillanas de aquel año un disco flamenco sobre la historia del bandolero Diego Corrientes. Le cantó al amor en todas sus vertientes y fue la estrella en todas las ferias. El mes que viene saca al mercado su 28º disco de sevillanas y el próximo día 19 volverá por Paterna para cantar en un acto benéfico de la Hermandad del Cristo de la Salud, pero ya a partir de hoy llevará a gala el título más difícil de conseguir, el de ser profeta en su tierra, Hijo Predilecto de Los Palacios y Villafranca, un galardón –recibido por unanimidad de la corporación- que, según decía antes de que comenzara el acto solemne que le tributó su Ayuntamiento en el teatro Pedro Pérez Fernández, «aún no entiendo porque hacía tiempo que no estaba tan nervioso». El teatro se quedó pequeño anoche, y no sólo porque acudieran tantos compañeros de profesión para verlo recibir el título de manos del alcalde, Juan Manuel Valle, sino porque muchos vecinos no se perdieron ni la exposición montada en la entrada ni el vídeo sobre su vida y obra ni un fin de fiesta a la altura de un cantaor de fondo como este Manuel Orta que hoy mismo canta en Sevilla y mañana en Cuenca. El arte sigue. Y en Los Palacios lo celebran porque un hijo suyo, Predilecto, lo sigue paseando por el mundo.

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