Economía

El programa reportará ingresos de 25 millones de euros anuales a la ciudad

Todo serán repercusiones positivas se mire por donde se mire. Ya sea desde una perspectiva de empleo -tanto directo como inducido-, de riqueza para la ciudad, de actividad en la industria auxiliar e incluso de proyección internacional de la misma.

el 15 sep 2009 / 06:41 h.

Todo serán repercusiones positivas se mire por donde se mire. Ya sea desde una perspectiva de empleo -tanto directo como inducido-, de riqueza para la ciudad, de actividad en la industria auxiliar e incluso de proyección internacional de la misma.

Complicado es ponerle cifras a una labor que se dispersa por tantos sectores de actividad, desde el puramente industrial, pasando por todo tipo de servicios: hoteleros, ocio, compras... Pero, al menos, sí es posible una aproximación.

Un informe de prospectiva sobre el distrito aeronáutico de Sevilla en el horizonte de 2010, elaborado por la escuela de negocios EOI y Sevilla Global, apunta a que la implantación de la línea de montaje final del A400M inyectará en torno a 25 millones de euros anuales en la economía de la ciudad por el consumo de bienes y servicios. Y es que, en un análisis más pormenorizado, se estima en que un millar de trabajadores cualificados dependerán en una u otra medida de esta actividad.

A lo que hay que sumar, por otro lado, la próxima puesta en marcha del centro de entrenamiento de pilotos y tripulación, que formará cada año a unas 1.000 personas, que, por su elevado poder adquisitivo y la estancia en Sevilla de varias semanas, reportarán unos ingresos de entre 6 y 8 millones de euros.

Los cálculos apuntan a unos 350 pilotos, 70 jefes de carga y 600 técnicos de mantenimiento, a los que habrá que sumar en torno a 70 trabajadores en el centro. Absorberá una inversión de 82 millones de euros y colocará a Sevilla en la vanguardia tecnológica en simuladores y adiestramiento asistido por ordenador.

La intención de la compañía es generar en su entorno un núcleo de empresas locales especializadas en formación, que se situaría muy cerca del parque industrial especialmente creado para la industria aeronáutica regional, Aerópolis, ubicado estratégicamente junto a la planta de ensamblaje del avión, con la intención de aumentar el flujo de negocio entre ambos canales.

Según detalla el estudio, el tejido productivo deberá tratar de aprovechar al máximo esta oportunidad que, con los pedidos actuales, tiene garantizado como mínimo una supervivencia de entre 15 y 20 años.

Además, contempla la posibilidad de contar con un centro de servicio posventa, similar al que ya tiene para los modelos que se ensamblan igualmente en Sevilla, en este caso en San Pablo, como son el C295, el CN235 y el C212.

En él trabaja un total de 150 personas y que, como éste, se encargaría, entre otras cosas, de suministrar los repuestos y realizar el mantenimiento de los aparatos, lo que reporta un importante volumen de negocio.

Todo ello sin olvidar la generación, al calor de este proyecto industrial, de nuevas empresas de base tecnológica y alianzas con otras firmas foráneas, además del papel relevante que la ciudad adoptaría como sede de foros y eventos vinculados con la actividad aeronáutica, enfocados al intercambio empresarial del sector o a su fomento.

Una dirección en la que la ciudad trabaja desde hace algún tiempo con la organización de congresos y actividades directamente relacionadas con esta industria, que han empezado a hacer sonar el nombre de Sevilla fuera de las fronteras nacionales. Y que beneficiará indudablemente al turismo, no sólo de congresos, sino de ocio.

Otro de los aspectos en los que se detiene el informe es que el arraigo de este proyecto podrá servir de foco de atracción de nuevas inversiones, que vean la oportunidad de instalarse en la ciudad. Eso sin contar los beneficios en infraestructuras y atención de los servicios cuya demanda vaya surgiendo conforme avance la actividad de la línea de montaje final.

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