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El proyecto del Sevilla, otra vez contra las cuerdas

Lejos de Europa, el club se juega su futuro en dos meses y medio. La situación económica es delicada y no puede permitirse un nuevo revés en plena etapa de cambio.

el 11 mar 2013 / 22:07 h.

Monchi, Emery y Del Nido, expectantes.

Decimosegundo en la tabla, a seis puntos del octavo clasificado, siete del séptimo y ocho del sexto, los puestos que a día de hoy permitirían disputar competición continental sin incluir los de Liga de Campeones, con el quinto a nueve de distancia, el Sevilla vuelve a estar contra las cuerdas.

Por desgracia, la situación no es nueva pero resulta evidente que no es lo mismo sufrir un golpe con el barco intacto que con la nave maltrecha. Y éste es el gran problema, ya que la situación económica del club exige regresar a Europa, y con urgencia, para no dar un paso atrás como el que se dio hace poco más de un año.

Quedan once jornadas y bastantes puntos en juego, aunque el margen de error es cada vez más pequeño, por no decir casi inexistente. La derrota de Mallorca ha puesto de manifiesto la imperiosa necesidad de enlazar victorias para recortar distancias en la tabla y meterse de lleno en la pelea, con permiso de los rivales. Es el único camino para evitar lo que se vivió el 16 de mayo de 2012.

Ese día, tras confirmarse que el Sevilla no iba a disputar competición continental, José María del Nido anunció la puesta en marcha de una economía de guerra, con la consiguiente reducción del presupuesto (de 90 a 60 millones de euros). "Nos va a costar sangre, sudor y lágrimas", dijo entonces el presidente sobre la adaptación a la nueva realidad.

Ahora, casi un año después, el Sevilla vuelve a estar en aprietos. En cuestión de dos meses y medio se juega su futuro. Justo el tiempo que resta para que la temporada llegue a su fin. Una temporada que arrancó con el equipo fuera de competiciones europeas por primera vez desde 2004 -junto a Real Madrid y Barcelona era el único que año tras año garantizaba su presencia- y el objetivo de retornar a ellas. Sin embargo, pese a estar centrado exclusivamente en la Liga y con la Copa del Rey como alternativa para darse una alegría, el rendimiento del equipo vuelve a dejar mucho que desear.

Diez victorias, cinco empates y doce derrotas es su pobre bagaje en lo que va de Liga, que ha dado para mucho en Nervión: dos técnicos; tres salidas del plantel (Diego López, Spahic y Luna); dos incorporaciones (Beto y Stevanovic); un chaval del filial, Alberto Moreno, relegando a la suplencia a futbolistas como Reyes y Manu; un lesionado de larga duración (Trochowski) y otro (Perotti) que sigue gafado con las lesiones, sin olvidar los continuos problemas físicos de Campaña; cuatro guardametas defendiendo la portería; refuerzos de dispar rendimiento, siendo Kondogbia y Beto los más destacados con diferencia, mientras otros como Stevanovic -cierra el paso a Rabello- o Javi Hervás apenas han entrado en los planes de los técnicos y algunos, caso de Botía, no terminan de convencer pese a las expectativas. Todo ello sin olvidar que jugadores que ya estaban en el plantel no rinden al nivel que deberían.

Expectantes. Mientras tanto, el sevillismo espera que alguien sea capaz de hacer que el equipo remonte el vuelo. Emery, un buen entrenador, se ha convertido en la gran esperanza. En sus manos está sacar rendimiento a unos jugadores a los que él mismo exige "un paso adelante".

La derrota de Mallorca ha quitado incluso las ganas de hablar al presidente, que ayer, en un acto público, decidió no hacer declaraciones. Monchi, por su parte, ha emprendido viaje al continente americano para ver partidos y quizá dar el OK a alguna operación, al tiempo que los rumores sobre su marcha en verano son continuos. Las once jornadas que restan se antojan cruciales por muchas razones.

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