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El PSOE-A amplía una ejecutiva con menos reparto territorial

Cabaña renuncia a ser número cuatro y desata el malestar en las filas gaditanas

el 13 mar 2010 / 22:27 h.

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Tenía que moverse entre la voluntad firme de aplicar su nueva visión y los convencionalismos de respeto a las tradiciones del partido. Y lo ha hecho, pero con concesiones, porque sin ellas es imposible cuadrar el círculo. El nuevo secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán, conformó hasta las 4.30 horas de ayer la nueva ejecutiva que deberá fijar las prioridades, las ideas y la acción del partido en los próximos cuatro años, menos revolucionaria de lo anunciado. Griñán ha sido cauto, sabedor de las distintas sensibilidades de su gente, y ha cumplido con el reparto territorial que exigían las delegaciones de las ocho provincias andaluzas. No ha aplicado la media exacta (cada una debería haber logrado tres sillones de media), pero tampoco ha generado grandes desigualdades: entre los cinco secretarios de Sevilla y los dos de Cádiz, Jaén y Huelva están los cuatro de Málaga y los tres de Córdoba, Granada y Almería. Los cargos poderosos fueron para Málaga (la presidencia, de Rosa Torres), Córdoba (la vicesecretaría general, de Rafael Velasco), y Sevilla (la secretaría de Organización, Susana Díaz).

Fuentes de la negociación sostienen que el criterio básico para el reparto "en absoluto" fue el territorio, sino el mérito y la capacidad. La dinámica fue la que sigue: Griñán proponía una vacante, con un perfil determinado, una formación y una experiencia precisas, y cada secretario proponía a un candidato, "pero sin mirar lo que presentaban otros", matizan. La pretensión era formar, así, el gobierno de los mejores.
La nueva ejecutiva es joven, como venía avisando Griñán desde que se anunció el adelanto del congreso (que debería haber tenido lugar en 2012). La media es de 41 años y la componen, al 50%, hombres y mujeres, con un perfil medio de responsabilidad en sus respectivas provincias pero que no eran referentes a la hora de visibilizar el discurso socialista. Sabia nueva.

A las secretarías se suman las 15 vocalías o secretarías ejecutivas, de la que forman parte tres consejeros (Juan Espadas, Mar Moreno, Cinta Castillo y Clara Aguilera), la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y la ex delegada del Gobierno, Amparo Rubiales.
En lo que Griñán ha tenido que ceder es en el número de miembros: la ejecutiva engorda, con cuatro miembros más que en los años del ya ex secretario, Manuel Chaves. Con menos sillones, no era posible contentar a las provincias y tocaba hacer malabares, de ahí que las negociaciones, aunque los tiempos fueran otros, acabasen rozando las cinco de la mañana, como en la era chavista. La nueva cúpula cuenta con 41 responsables, de los que diez componen la Comisión Permanente, el verdadero núcleo del poder socialista, y a la que deberán dedicarse de forma exclusiva.

Esa imposibilidad de compatibilizar cargos orgánicos con otras responsabilidades fue precisamente lo que provocó la polémica de la noche: la salida de la ejecutiva del secretario general en Cádiz, Francisco González Cabaña. A medianoche, puso sobre la mesa su deseo de entrar en la ejecutiva, una posibilidad que no agradaba al resto de secretarios. Quería un puesto elevado, quería Organización, toda vez que en la ejecutiva saliente se quedaban dos baluartes de Cádiz: Chaves y Luis Pizarro, hasta ahora vicesecretario. Sin embargo, le otorgaron la Secretaría de Política Institucional, el número cuatro en el organigrama del PSOE-A. Cabaña reflexiona y lo acepta, pero Griñán le expone que, si asume la tarea, debe renunciar a todos sus cargos en Cádiz: el de secretario general, el de Presidente de la Diputación gaditana y el de alcalde de Benalup. Eran las cinco de la mañana. A las nueve, rechaza el puesto.

Un "error". Cabaña reconoció que hubo un "error de comunicación" por su parte durante la negociación, porque creyó que un cargo no era incompatible con otro pero que, cuando se lo dijeron y él lo comunicó a sus delegados, le rogaron "llorando" que "no los abandonara". "Soy un viejo cachorro, la vida es muy larga y puedo estar en el regional en otro momento. Y ya lo estuve en el 96, pero ahora me debo a mis compañeros", relató. "En absoluto podía ni debía abandonar", añadió. No lo ven como un sencillo error otros socialistas, que sostienen que Cabaña llevó el pulso con la dirección al extremo, intentando lograr un ascenso más personal que provincial pero sin renunciar a su triple poder institucional. Y eso le costó el sillón. El resultado de este tira y afloja es que Cádiz tiene dos secretarios y que Política Institucional ha quedado temporalmente en manos del número dos, Rafael Velasco, y no se sabe si volverá a ser gaditana. Velasco confirmó ayer que sólo ostentará el doble cargo hasta verano y que para entonces habrá responsable para este área. De Cádiz o no, habrá que ver. Cabaña se mostró confiado en que no se pierda esa secretaría y, pasadas las horas, llegó a decir que estaba "muy satisfecho" con el reparto. Sin embargo, su delegación demostró su molestia votando en blanco (12 votos) a la ejecutiva recién parida. No le regaló ni un aplauso. Ahora el reto está en digerir los cambios y, sobre todo, en ver si llega la consiguiente crisis de Gobierno en la Junta.

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