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El PSOE-A espera que Unicaja y Cajasol aceleren ahora la fusión

Esta semana se conocerá el llamado test de estrés, que ofrece datos que aclararán la urgencia del proceso.

el 18 jul 2010 / 20:39 h.

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Braulio Medel, presidente de Unicaja, y Antonio Pulido, de Cajasol, juntos en los toros.

El PSOE-A no se ha demorado en dolerse las heridas por la pérdida de Cajasur para el proyecto de la gran caja andaluza. Una vez digerido el "desastre", el vicesecretario general de los socialistas andaluces, Rafael Velasco, ha sido el primero en adelantar el siguiente capítulo de la hoja de ruta, el último al fin y al cabo: la fusión entre Unicaja y Cajasol, las únicas dos piezas que quedan en el rompecabezas para hacer que el mercado financiero andaluz sea tan competitivo como el vasco, el madrileño y el catalán. Velasco adelantó ayer que esta semana saldrán a la luz datos oficiales de las dos entidades, la malagueña y la sevillana, que evidencian la necesidad de la fusión.

Los datos a los que se refiere son los del resultado del llamado test de estrés, un análisis al que se han sometido todas las cajas y bancos de España y algunas de la UE. Ese test evalúa la resistencia de las entidades en condiciones extremas, en el peor escenario imaginado dentro de una crisis económica estructural. En el ámbito nacional, el examen lo realiza el Banco de España, en el ámbito europeo se encarga el Banco Central Europeo. Precisamente fue el Gobierno español el que pidió a la UE que se hicieran públicos los resultados del test de estrés de todo el mapa financiero europeo, convencido de que las entidades españolas estaban en una posición más segura y con más garantías para afrontar la crisis que el resto. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero partía del convencimiento de que esos datos servirán de repelente a los inversores interesados en atacar el mercado financiero español, aprovechando las dudas sobre la solidez de sus bancos, sus cajas de ahorros y de las propias cuentas del Estado.

Velasco vaticina que el test de estrés a Unicaja y Cajasol dejará en evidencia la necesidad de que ambas se fundan en una. Pero eso puede tener dos lecturas: La primera, que el test arroje buenos resultados sobre la malagueña y sobre la sevillana, y por tanto habría que suponer que son tan fuertes por separado que, cuando se unan, harán posible la tan cacareada gran caja. O bien que una de las dos es más débil, incapaz de aguantar el envite de un supuesto huracán financiero, en cuyo caso, sería evidente que ésta necesita unirse a la otra para soportar el temporal. Esta posibilidad se medirá sobre la base de distintas variables, como tener un mayor nivel de morosidad, una plantilla sobredimensionada o haber estado más expuesta a los riesgos del sector inmobiliario.

Por ahora, Velasco no se ha metido en estas consideraciones y se muestra convencido de que cualquier resultado del test de estrés será "beneficioso para el proceso". La posición del PSOE-A es que la fusión de Unicaja y Cajasol debe cuajar "sí o sí". "Lo que evidenciará el test de estrés, en función de las ratios de solvencia, es la necesidad de acelerar el proceso de fusión o de mantener una velocidad de crucero", explicaron fuentes del PSOE regional.

El mismo viernes que el Banco de España adjudicó Cajasur a la vasca BBK, el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, recibió la llamada de los dos presidentes de Unicaja y Cajasol, Braulio Medel y Antonio Pulido. Ambos le manifestaron su "voluntad" por "seguir avanzando" en el proceso de fusión. Griñán admitió el sábado que su implicación y la de su equipo en este asunto ha sido total, hasta el punto de suponerle un desgaste político sin precedentes que podría verse agravado si las dos últimas piezas de la gran caja que quedan disponibles no terminan de encajar entre sí.

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