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El PSOE-A urge a Griñán a elegir otro número dos

El viernes tratará de zanjar en una ejecutiva la crisis desatada tras la dimisión del vicesecretario general, Rafael Velasco.

el 27 oct 2010 / 20:55 h.

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José Antonio Griñán, en el Pleno del Parlamento, donde ya aparece el escaño vacío de Velasco.
Cuando hay una crisis interna como la desatada en las últimas 24 horas por la dimisión de Rafael Velasco, como diputado y como vicesecretario general del PSOE-A, el partido se convierte en una verdadera jaula de grillos. Los que están en la primera línea, en la cúpula del poder, piden tiempo, serenidad. El resto de socialistas, con cargo o sin cargo, especulan. Esa es la foto fija que arrojó ayer el PSOE andaluz de José Antonio Griñán un día después de que, de forma sorpresiva, Rafael Velasco registrara en el Parlamento su renuncia a su acta como diputado. Y a las pocas horas de que la secretaria de Organización, Susana Díaz, rectificara y admitiera que Velasco dimite también como vicesecretario general.

 

La petición al secretario general fue unánime: hay que zanjar esta crisis cuanto antes.Nada de provisionalidad. El plazo: este viernes. Entonces se sabrá quién llevará las riendas del partido, a la sombra claro, del presidente de la Junta. Ayer circularon tantos nombres como conjeturas.

Ni Griñán ni nadie pudo convencer al ex número dos de que su retirada de la política fuera temporal. Desde el entorno del presidente se opina que Velasco ha cometido "un error" y que "ha convertido un partido de Regional en uno de Champions League". Niegan ilegalidades e irregularidades en su gestión pero hablan de un "error humano con consecuencias políticas" y para el partido. El presidente, admiten sus más cercanos, está "mal". Griñán ha repetido a varios de sus colaboradores una frase de El Mercader de Venecia para tratar de explicar lo sucedido: "Si me pinchan, sangro; Si me empujan, caigo". Ayer lo más repetido es que es "humano", algo que en política se oye poco.

A pesar de que el PSOE negó la tarde del martes su marcha como responsable del partido, ayer lo hizo oficial: Velasco es ya un militante raso. En un comunicado enviado ayer a última hora de la tarde por el partido, explicaba sus razones. Se va, dijo, "por dignidad", tras una "campaña de acoso y derribo" contra él y su mujer, y "para no hacer daño" a su familia y su partido.

Detrás está la polémica suscitada tras hacerse público que la empresa de su mujer, dedicada a impartir cursos de formación, harecibido 730.000 euros de la Junta en los últimos cuatro años. Y también el hecho de que su pareja está al parecer moralmente destrozada y espera un segundo hijo en un embarazo de alto riesgo. Los socialistas siguen negando tajantemente que exista algo ilícito o que arroje dudas.

Griñán anduvo ayer por el Parlamento cavilando con muchos dirigentes socialistas. Está haciendo llamadas, escuchando distintas opiniones y, mañana viernes, decidirá y comunicará a la ejecutiva del partido, a la que están llamados los ochos secretarios provinciales, qué va a pasar.

Por mucho que la versión oficial negara una crisis, sí que la hay y es importante. La cúpula del PSOE andaluz ha perdido a su número dos. Es insólito. Ocurre ocho meses después de su nombramiento, en la antesala de las elecciones municipales y cuando el partido, según dicen las encuestas, no está precisamente para enfrascarse en líos internos sino para tratar de salir del agujero y espantar la posibilidad de que el PP gane en Andalucía.

Lo que va a pasar a partir de ahora sólo Griñán lo sabe. O quizás todavía ni siquiera él tenga una decisión adoptada. En el partido, según distintos dirigentes consultados, existe unanimidad sobre que hay que resolver esto cuánto antes. ¿Cómo? ahí entra la disparidad de criterios y opiniones. Todo pasará por un comité director, el máximo órgano entre congresos, que deberá ratificar lo que decida la ejecutiva.

Los escenarios son muchos. Puede suprimirse la vicesecretaría general y hacer un reparto interno de las tareas de este cargo. El número dos pasaría a ser automáticamente la secretaria de Organización, Susana Díaz. Quizás Griñán escuche otras voces que ayer se dejaron oír y que pedían alguien fuerte, "de corte Rubalcaba", veterano, con experiencia, que asuma la difícil tarea de enderezar el rumbo electoral a año y medio de las elecciones autonómicas. O bien Griñán puede optar por alguien de dentro o hacer un nuevo fichaje fuera de la actual ejecutiva.

Los nombres que ayer circularon eran muchos, de perfiles muy diferentes. Lo único que está claro es que Griñan no permitirá reabrir otra crisis de Gobierno -sería la quinta de la legislatura- para poner como número dos del partido a un consejero de su Ejecutivo.

La versión oficial la proporcionó ayer Susana Díaz: "Esto es una dirección colegiada. Hay 42 hombres y mujeres dispuestos a dejarse la piel en esta ejecutiva ahora más que nunca". La dirigente socialista, quien afrontó una complicada comparecencia, defendió "una polifonía de voces" en la dirección del partido y zanjó con un "ya veremos" qué ocurrirá en el futuro inmediato.

Sus mensajes fueron de aliento y apoyo a Velasco: "Estamos muy orgullosos de él", "es un político honesto y honrado y lo ha demostrado", agregó. Sobre si la carrera política de Velasco está agotada o a sus 37 años habrá un retorno, Díaz no respondió.

Tampoco dijo la secretaria de Organización si la dimisión "irrevocable" de Velasco alimentaba las críticas de "bisoñez" e "inmadurez" que recibió la actual dirección compuesta por Griñán el pasado marzo para marcar distancias con Manuel Chaves y su equipo. "Para sentirlo hay que vivirlo y estar en su piel y en la de su familia", respondió Díaz a esa pregunta.

En el partido hay otros muchos dirigentes que lo ven claro y lo dicen. Si había dudas sobre si estos nuevos dirigentes podían llevar un partido tan complicado como el PSOE andaluz, para un nutrido sector ya ha quedado claro que no. Otra de las hipótesis más extendidas es la que apunta a que Velasco se ha ido por razones familiares pero también porque se sentía solo y no sintió el respaldo que esperaba de su partido. Él lo negó ayer en su comunicado, pero a otros compañeros sí que les expresó en días pasados esa soledad y que echó en falta más apoyo.

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