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El PSOE busca recuperar calle a calle la mitad del voto perdido

Las bases socialistas están poco movilizadas.

el 15 oct 2011 / 19:18 h.

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El mapa. Las elecciones municipales de mayo demostraron que la maquinaria del PSOE en Sevilla ya no es infalible, que las encuestas a veces marcan algo más que una tendencia y que el voto perdido por los socialistas ya no se queda en casa, sino que vota a otra formación, incluso el PP . El PSOE encara, con estas lecciones muy presentes y con una cierta dosis de pesimismo, los comicios del próximo 20-N. La campaña arrancó hace hoy una semana, con un desangelado y casi protocolario acto de presentación de la lista de Alfonso Guerra. Y siguió con una reunión de trabajo el pasado miércoles. Juan Espadas, ante su segunda campaña en apenas unos meses, con los secretarios generales de las once agrupaciones de la ciudad. Sobre la mesa, un mapa. Una estrategia minuciosa. Mesa electoral a mesa electoral, calle a calle. Un cálculo de en qué calles se han perdido votos en los últimos años y en cuáles hay opciones de recuperarlos antes del 20-N. La base es similar a la de las preparaciones de las campañas de otros años, pero el trabajo es más técnico, más detallista que otras veces, con el objetivo de abandonar las rutas habituales de trabajo, buscar otros sectores de población e ir, a tiro hecho, a los núcleos donde puede haber resultado. No donde los hubo -los 99.168 votos que se recibieron en las municipales- ni donde no los va a haber -distritos como Los Remedios o Casco Antiguo-.

60.000 votos. Cada agrupación se llevó a casa sus deberes. Con un objetivo común. Una cifra que permita que Sevilla contribuya a atenuar una derrota que se da por segura. Si se comparan los resultados de las generales -209.515 votos en Sevilla-, con los de las municipales -99.168- hay 110.000 sufragios perdidos. El objetivo es recuperar poco más de la mitad, unos 60.000. Lo justo para que si el PP repite sus resultados de hace cuatro años, los socialistas sigan ganando las generales. Se da así por segura una caída de 50.000 votos.

Agrupaciones. En cada distrito hay un mapa de zonas rojas -prioritarias-, azules y verdes. Y, como en las últimas municipales, el trabajo recae en los distritos considerados feudos socialistas. En Cerro-Amate se plantean como objetivo 15.000 votos más -la mitad de los que se perdieron-, en Este-Alcosa-Torreblanca, otros tantos -también la mitad de los que se perdieron de las generales a las municipales-. En otros distritos el esfuerzo es menor, pese a que en Centro la caída fue de más de 6.000 votos y a que en Los Remedios hay una diferencia entre PSOE y PP de 10.000 sufragios desde hace años. El PSOE da por insalvables estas diferencias. Hay poco tiempo -la campaña ha empezado tarde- y pocos recursos -las bases no están movilizadas-. Hay que aprovecharlos.

Puerta a puerta. Si la estrategia es más cercana que otras veces, también lo es el planteamiento de campaña. Habrá pocos actos grandes o mítines -una fórmula necesaria pero que se antoja cada vez más inservible-. A cambio se fomentarán el puerta a puerta y los mensajes cercanos. Tanto es así, que uno de los objetivos simbólicos de la coordinación de la campaña es que Alfonso Guerra acabe visitando viviendas en los barrios de Sevilla. Él está dispuesto. Pero ahora queda por ver cuál será su agenda. Porque la presencia del cabeza de lista en Sevilla se puede reducir, en los planteamientos más optimistas, a cuatro actos de campaña en la ciudad. Si hay presencia de grandes figuras nacionales, extremo por confirmar, su ubicación se determinará con el mapa de zonas rojas de la ciudad por delante.

Divisiones. Pero, cifras y estudios aparte, uno de los grandes problemas ante los que se enfrenta el PSOE es la movilización de sus bases. Es escasa ante unos comicios que se dan por perdidos, tras la debacle de las municipales y en un escenario orgánico cuya tensión aumenta conforme se acerca el momento del estallido definitivo. Los movimientos internos se anuncian ya para después de las generales. Pero empiezan los primeros amagos. En la reunión del miércoles se presentó públicamente un problema: en Macarena hay de nuevo movimientos internos, con recogida de firmas incluida, para desbancar a la dirección de Manuel Llorente. La misma situación que muchos se atreven a aventurar para Cerro-Amate, la agrupación de Francisco Fernández. Llorente recibió el apoyo de todos los secretarios generales e incluso del portavoz socialista, Juan Espadas. No es momento, en plena campaña, para recoger apoyos para una moción de censura. El respaldo fue prácticamente unánime, aunque lo ocurrido en Macarena no hace sino adelantar un escenario más que previsible a partir de diciembre o, como mucho, de marzo de 2012.
fjalonso@correoandalucia.es

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