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El PSOE elude la autocrítica pero abre una etapa de cambios

La Ejecutiva inicia un periodo de reflexión interna para dar un giro a su discurso pero cierra las puertas a cambios en la dirección política.

el 23 may 2011 / 21:07 h.

El presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, junto al secretario provincial del PSOE, José Antonio Viera, ayer durante la rueda de prensa.

Ni la pérdida 25.000 votantes en la capital que en buena medida han apoyado al PP, ni la mayor debacle en Sevilla de la historia democrática, ni las derrotas en Écija , Tomares , Mairena del Aljarafe y Los Palacios , ni la reducción en 90 de los concejales en los distintos municipios. Ninguno de estos factores provocaron ayer un ejercicio de autocrítica en la dirección provincial socialista sobre lo sucedido en uno de los feudos del partido.

ferrados al liderazgo que se mantiene en la provincia y a la continuidad en la Diputación -mientras que se pierden otras cinco en toda Andalucía-, José Antonio Viera y Fernando Rodríguez Villalobos, defendieron la estrategia de campaña, la designación de Juan Espadas en Sevilla , la gestión de Alfredo Sánchez Monteseirín y el proyecto presentado a los ciudadanos. ¿Qué falló entonces? "Entendemos que en Sevilla capital ha tenido una extraordinaria importancia la manera en la que se ha interiorizado la crisis y el paro".

Al igual que en la noche electoral, ése es el discurso cara al exterior, pero internamente los dirigentes socialistas asumen que lo ocurrido en Sevilla capital, y en las grandes ciudades de la provincia -con excepciones como Dos Hermanas o Alcalá de Guadaíra , en las que en cualquier caso ha habido un retroceso- supone un cambio de ciclo. Un punto de inflexión que debe servir como base para transformar el discurso y la estrategia política. Cómo se hará es aún una incógnita a la espera de citas como la Ejecutiva Provincial de hoy. Viera se limitó a mencionar una mayor proximidad con los ciudadanos, la búsqueda de soluciones para losproblemas económicos o un incremento de la participación del movimiento asociativo. Pero de cambios de fondo, de momento, salvo Francisco Toscano, nadie quiere hablar públicamente.

Tampoco de congresos extraordinarios o dimisiones. "Como secretario general, soy responsable de lo bueno y de lo malo. Pero es que en la provincia los resultados son muy buenos, y en la capital han sido malos. Asumo mi responsabilidad de los errores que se hayan podido cometer", apuntó Viera.

Pero esta responsabilidad, como subrayó el secretario general no se traducirá en un relevo orgánico. Al menos esa no es la intención. "Vamos a continuar la labor de la dirección política", planteó Viera para, a continuación, subrayar que no apuesta por relevos en las direcciones locales del PSOE derrotadas para dar garantías de estabilidad. Ésa es la intención, salvo que haya una "circunstancia extraordinaria", incluso asumiendo que las voces críticas no van a tardar en llegar.

De momento, sólo surgió una, la del secretario general de la agrupación de Bellavista, Raúl Medinilla, el mismo día de las elecciones. Sin encomendarse a nadir anunció su candidatura para la secretaría general de un congreso que no está convocado hasta después de las autonómicas. Fue un primer aviso. Las otras voces de momento siguen en el anonimato aunque, a corto plazo, todos esperan el movimiento del sector crítico. Aquel cuyo candidato era Alfredo Sánchez Monteseirín o Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y que vieron cómo desde las direcciones provincial y regional llegaba Juan Espadas; aquel que discrepó de la inclusión de independientes en las listas o de que los secretarios generales de las once agrupaciones de la capital quedaran en un segundo plano, aquel al que los dirigentes afines a la dirección provincial reprochan una falta de movilización en sus barrios en esta campaña.

Pero José Antonio Viera ayer rechazó todos estos factores: defendió la gestión de Alfredo Sánchez Monteseirín, negó que fuera un "error" la operación Juan Espadas o que se asumieran demasiados riesgos poniendo a un candidato de fuera en una operación que ya fracasó en ciudades como Cádiz - "la dirección política entendió que era conveniente el relevo ya y si se hubiera hecho en 2004 hubiera dado resultado"- y, sobre todo, defendió la campaña y el proyecto de Espadas: "Si se hubiera presentado en condiciones normales, el resultado hubiera sido distinto. Espadas habría sido un magnifico alcalde (...) Hemos hecho una campaña muy municipal, explícarle a los sevillanos qué modelo de sociedad queremos, pero no hemos tenido fortuna en que se interiorizase el modelo".

El problema es qué entra dentro de condiciones normales. Aunque el discurso público se pueda decorar, internamente se asume que no sólo la crisis provoca tal desplome y los "decepcionantes" resultados de Sevilla -de hecho hay ciudades que aún perdiendo votos la han resistido mejor-: la operación Espadas, problemas en la gestión, un apoyo excesivo en unos barrios a los que no se ha respondido lo suficiente durante el mandato, los escándalos de corrupción, el desgaste de un acuerdo con IU que le ha pesado más a los socialistas... Y así hasta un largo listado de factores a los que Viera ayer ni siquiera aludió.

Los datos del trasvase de votos revelan que no basta con la crisis. Es un voto de castigo por muchos aspectos. El PSOE ha perdido votos en todos los distritos sin importar quién lleve la agrupación o la gestión que se haya realizado. En Los Remedios, el barrio del Metro y de Asunción, la caída es de 500 votos hasta quedar en unos casi anecdóticos 1.291 sufragios; en Triana -el feudo de la número dos del PSOE-A, Susana Díaz- el barrio de San Jacinto, se pierden 1.200 votos que van casi directamente al PP. Lo mismo ocurre incluso en los dos únicos distritos en los que los socialistas resisten como la fuerza más votada tras esta debacle: en Norte se pierden 2.300 votos y el PP gana 4.300 y en Cerro-Amate el PSOE cae en 4.000 y el PP gana otros tantos votos. El trasvase es un lugar común en los barrios. Y el nuevo votante no llega: en Bellavista, en el nuevo colegio electoral de los Jardines de Hércules 1.750 votos fueron para el PP, y apenas 250 para los socialistas.

"Recuperar esos votos y cinco concejales puede no ser una tarea de cuatro años, sino de más tiempo", admiten varios dirigentes socialistas, que urgen a una proceso interno que pasa o no por un congreso extraordinario según el interlocutor. De momento, en los próximos días se retomará una histórica demanda de las agrupaciones de la capital: la petición de creación de la comisión ejecutiva municipal prevista en los estatutos federales que conceda a la ciudad un impulso autónomo con respecto a la dirección provincial. Al mismo tiempo, vuelven los pulsos por el control de agrupaciones. Todos toman posiciones. En Macarena, la ejecutiva se divide, y hay malestar por un homenaje al secretario de Organización convocado sin apoyo del secretario general.

El pulso empieza ahora y en él no sólo puede entrar la capital, sino municipios de la provincia que han sufrido una simbólica derrota en estos comicios.

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