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El PSOE estudia cómo minizar el impacto del recorte en las infraestructuras del área metropolitana

Cinco proyectos clave para la movilidad en el territorio están siendo analizados con lupa para ver cuáles se aplazan o se varían para ahorrar dinero como exige el Ministerio de Fomento.

el 22 may 2010 / 18:23 h.

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Obras de la ronda de circunvalación SE-40.

Que el tijeretazo anunciado por el Ministerio de Fomento afectará a las principales obras del área metropolitana, incluso a las que dependen de la Junta de Andalucía, está claro. La cuestión es saber a cuáles, y eso todavía tiene que concretarse evaluando las consecuencias. También, o principalmente, las políticas. Ya no le vale al PSOE hacer recaer gran parte del peso de este sacrificio en Sevilla confiando en la fidelidad de su granero de votos. Porque precisamente es en el área metropolitana donde más problemas está encontrando cada vez para conservar esa fidelidad, tanto en Sevilla como en determinados municipios de la primera corona.

El partido se enfrenta pues a un complicado ejercicio de evaluación de los pros y contras de cortar uno u otro dedo, porque doler le van a doler todos, pero tal vez el meñique un poco menos. Veamos cuáles son los dilemas a la hora de decidir cómo amputar.


SE-40.
Es el índice del área metropolitana. Si se trata de meter la tijera, sólo hay dos ventajas que permitirían reducir en parte el impacto de la medida. Lo que se plantea es bajar los costes eliminando uno –o los dos– de sus ambiciosos hitos arquitectónicos: los túneles bajo el río Guadalquivir y el puente en La Algaba, que además inicialmente no estaban previstos y fueron los que duplicaron el presupuesto de la SE-40 hasta superar los 1,3 millones de euros. Otra ventaja es que se puede poner en marcha por tramos. La entrada en servicio del primer tramo, el más avanzado, de la A-4 (La Rinconada) a la A-92 (Alcalá de Guadaíra), daría cierta rentabilidad política, si se consiguen cumplir los plazos previstos y que esté en 2011. Mientras, el resto de los tramos va a un ritmo lento, no sólo por la crisis, sino por el lluvioso invierno, que en su inusual virulencia parece hasta haber resultado un aliado.
 
El resto son todos inconvenientes y en el propio PSOE no hay unanimidad. Los representantes de Sevilla en el Congreso de los Diputados exigen que no se toque un proyecto en marcha, y máxime cuando se trata del más emblemático del área metropolitana. Pero, además, habrá que renegociar con las empresas, que se adjudicaron por un precio esas obras.
 
METRO DE SEVILLA. Si necesario es el índice, poco hace éste sin el pulgar. Las partidas para las líneas 2, 3 y 4 entran también en el saco porque todavía hay hasta que redactar los proyectos. Y, además, no es de financiación exclusiva del Estado, que en este caso puede jugar a ralentizar su participación. No sería la primera vez. Pero para la Junta de Andalucía sí es una obra prioritaria –llevamos semanas oyendo hablar de ello– entre otras cosas porque sería el gran aval del PSOE para llegar fuerte a las elecciones municipales.
 
En este caso hay que evaluar las consecuencias de dejar a un candidato prácticamente desconocido, si es que finalmente es Juan Espadas, sin poder vender un proyecto de esta envergadura en un momento donde los socialistas tienen bastante en contra para frenar a un PP crecido. Eso sí, se está evaluando la opción de acometer sólo el inicio de una de esas tres líneas. De hecho, sólo con la primera el balance es bueno.

 

CERCANÍAS. El del corazón de la Gran Sevilla. Todo riesgo porque si se para, el PP se podría quedar con los votos de la frustración. Se adjudicó hace menos de un mes la obra de la línea C-5, la del Aljarafe, una comarca donde el PSOE tiene en algunos casos los mismos problemas que en Sevilla para contrarrestar la subida del PP. Los alcaldes de este territorio –no hay que olvidar que la mayoría son del PSOE– no quieren ni que se pase por la cabeza cortar por aquí, después de años de reivindicaciones.

Es relativamente barato, al rondar los 40 millones de euros, y además, su entrada en funcionamiento se prevé en 2011. Si hay que retrasar algo del Cercanías, abogan por que sea el tramo de la Cartuja (C2), todavía pendiente de su adjudicación.

TRANVÍA. El anular, el del compromiso con los que se quedaron sin metropolitano. Si una parte del Aljarafe espera con un interés cultivado durante años el Cercanías, hay otra que tiene el mismo anhelo por el tranvía. Sólo el primer tramo costará 31 millones de euros.

Es cierto que es un proyecto de la Consejería de Obras Públicas, pero también lo es que este departamento tiene ya sobre la mesa la opción de hacerlo esperar un poco más. Sacar adelante las dos cosas en un momento como éste es inviable. Negocia por eso con el Ministerio de Fomento que se salven los platos con el Cercanías para así poder aparcar el tranvía, algo que se haría a cambio de crear una red de carriles reservados para autobuses.

A-4. Está claro que es el meñique, aunque la obra esté presupuestada en 307 millones de euros, y no quiere decir tampoco que el sacrificio no duela. La alternativa de la prolongación del desdoble de la A-4 está también en peligro, y con ciertas ventajas sobre los anteriores proyectos. No hay que perder de vista que hay un tramo con el proyecto ultimado y sin problemas: Dos Hermanas-Los Palacios y Villafranca. Pero hasta Jerez de la Frontera (Cádiz), que es el tramo más largo y costoso, no están las cosas tan claras.

El hecho de que varios municipios, no gobernados por el PSOE, hayan presentado un recurso contra el trazado se ve ahora como una excusa para retrasar la inversión.

En todos los casos hay otro coste añadido al político. No en las grandes empresas que hay detrás de estos proyectos, que también, si no en todas esas pequeñas subcontratas de productos y servicios que hay en torno a las obras ya adjudicadas, como es el caso de la SE-40, o las que están a punto. Se ahorrará dinero para reducir el déficit de las arcas públicas, pero el paro en el sector crecerá.

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