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El PSOE proyecta cambiar el mapa de sus agrupaciones

el 18 jun 2011 / 18:16 h.

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Calma tensa. Salvo un giro inesperado, todo hace indicar que la tensión, la inquietud y el malestar de las bases del PSOE tanto en la capital como en la provincia no se traducirá en Sevilla en movimientos organizados como los de Málaga o Almería. Como máximo se reflejará en voces aisladas más o menos autorizadas que darán un paso para pedir un nuevo rumbo o responsabilidades de lo ocurrido, pero que, en principio, tendrán en el horizonte la primavera de 2012. Después de las autonómicas y antes del congreso provincial. En este escenario y pese a la debacle de Sevilla y a la pérdida de alcaldías tan significativas como Écija, Mairena del Aljarafe, Mairena del Alcor o Los Palacios, la dirección provincial se siente reforzada. Porque en Sevilla los socialistas han vuelto a imponerse, porque se mantiene la Diputación Provincial, y porque mientras otras federaciones se desangran, la tensa situación orgánica sigue sin estallar. 

Nuevo modelo. Aunque al principio se rehuyó de ella, la autocrítica no se esquiva. Ni entre las bases socialistas ni en la propia Ejecutiva. Hay decenas de voces reclamando una reflexión y pidiendo responsabilidades a las direcciones provincial y regional y varios dirigentes preparando sus propuestas. La Ejecutiva tiene la suya. Un modelo que se quiere presentar en el próximo comité provincial. En la capital, la dirección mira a sus agrupaciones. Considera que la mayor red política que existe en la ciudad no se aprovecha lo suficiente, que las relaciones con vecinos y barrios se han distanciado, que la implantación territorial ha dado al PSOE tres alcaldías y la victoria en las últimas generales y autonómicas no se adapta a la situación de crisis y a los problemas que arrastran las siglas.  

Fragmentación. La teoría tendrá una aplicación práctica: rechazo a cualquier voz que promueva la configuración de la Ejecutiva Municipal prevista en los estatutos del partido para las grandes ciudades y reclamada por las agrupaciones de la capital. “No se trata de unificar estructuras y crear una más grande, sino de fragmentarlas para llegar a los barrios”, apuntan desde la Ejecutiva Provincial. Las grandes agrupaciones de la capital están en el punto de mira. Como lo estuvo en su momento la gran agrupación Este-Cerro-Amate, dividida hace unos años en dos. Ése es el modelo a seguir para la Ejecutiva. Pequeñas agrupaciones sin tanto poder y con menos militantes. Pino Montano o San Jerónimo vuelven a ser ejemplos para la dirección. No hay que rastrear mucho el mapa del socialismo sevillano para ver hacia dónde apunta este nuevo reparto –que se iniciaría pero que no se aplicaría de forma inmediata sino que más bien entraría como plan de actuación para el próximo congreso–: San Pablo-Santa Justa, Este-Alcosa-Torreblanca, Casco Antiguo, Triana-Los Remedios, Macarena o Sur. Pero este plan y el freno a la ejecutiva municipal tienen una consecuencia: la pérdida de poder de los dirigentes territoriales de Sevilla que conforman la red de agrupaciones socialistas de la capital. El modelo de Viera camina hacia una ejecutiva más poderosa y muchas agrupaciones de barrios integradas en el tejido asociativo. Sin los equilibrios de poder actuales. Queda por ver cómo encajará este diseño no ya sólo el sector crítico, con más peso en la capital, sino todas las corrientes socialistas que se sientan señaladas por una ejecutiva en la que sin embargo no se anuncian cambios estructurales. La dirección asegura contar con una baza para  iniciar esta ruta: sin poder institucional, la influencia de los secretarios generales se reduce. A esto se añade que  el grupo municipal, el gran referente, está controlado por un Juan Espadas, con una crítica visión del papel en la calle de los socialistas sevillanos.  

Provincia. Este cambio del papel de partido tendrá también su reflejo en la provincia. El PSOE quiere crear un núcleo de apoyo a sus alcaldes y concejales. Sería un grupo de asesores para los dirigentes municipales complementado con una escuela de alcaldes y ediles, donde se impartiría formación especializada. Desde Luis Montoto, así, se coordinaría la gestión local y se marcaría el que se quiere plantear como el nuevo rumbo del partido en la ciudad y la provincia.

2012. Abandonada la excusa de la crisis y admitidas las limitaciones de señalar a IU como responsable de la pérdida de alcaldías, el PSOE parece al menos haber asumido que, salvo algunos municipios, ni la gestión se ha centrado en su electorado, ni el discurso del miedo a la derecha funciona ni la estrategia fue  la correcta. Ahora, quedan nueve meses para el gran reto: las autonómicas, que marcan la diferencia entre una debacle completa y una parcial.



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