Local

El PSOE se hunde a su mínimo histórico por la fuga de 4,3 millones de defraudados

Los partidos nacionalistas y terceras fuerzas como IU y UPyD se reparten la herencia de un Partido Socialista obligado a adelantar su renovación.

el 21 nov 2011 / 00:11 h.

TAGS:

-->-->-->

Pese a su acérrimo madridismo, quizás Alfredo Pérez Rubalcaba se fue el sábado a la cama, tras ver el partido del equipo de sus amores, soñando con parecerse al Valencia y perder ante el favorito de la forma más ajustada posible (el encuentro acabó 2-3). El PSOE se ha presentado a estas elecciones bajo el lema Pelea por lo que quieres y había dos opciones: perder el combate por puntos o por K.O. 110 diputados (el peor resultado en su historia) y una diferencia de 3,8 millones de votos respecto al PP hablan por sí solos. Es la mayor diferencia que el PP ha sacado al PSOE pero el Congreso será menos bicolor de lo esperado porque los votantes socialistas defraudados se han difuminado en otras fuerzas.

Desde que fue designado oficialmente candidato del PSOE, hace cinco meses y once días -antes incluso de que Zapatero anticipara las elecciones- Rubalcaba, que para algo lleva casi 30 años en primera línea política,  sabía que se enfrentaba a una misión casi imposible. Desempolvó su pasado atlético para presentarse como un corredor de fondo capaz de ganar, contra todo pronóstico, al sprint. O más bien, confiando en un traspiés del contrario en forma de recortes impopulares en aquellos ayuntamientos y comunidades que el PP conquistó en las elecciones de mayo o de desliz de Rajoy abandonando su ambigüedad y desvelando claramente su agenda.

Pero conforme avanzó la campaña, y pese a que ayer al votar -muy madrugador- Rubalcaba dijo estar "siempre muy animado", la actualidad económica y las sucesivas encuestas fueron minando su ánimo y tanto en el único debate televisado como en sus últimos mítines y actos electorales se comportó ya más como líder de la oposición aspirando a ejercer el contrapoder que como candidato luchando por ganar.

Como no podía ser menos en la era de la comunicación 2.0, las primeras palabras de Rubalcaba no se produjeron, a las 20.11 horas, en la sede de Ferraz sino en twitter. "Respeto pero cautela ante los primeros datos de sondeos. Sabemos que tendremos el apoyo de millones de españoles en una situación de crisis". La ausencia de un adjetivo acompañando al sustantivo deja entrever que el candidato socialista sabe que para su partido llegan tiempos convulsos internos más allá de la coyuntura económica. Casi a la vez, la directora de campaña del PSOE, Elena Valenciano, comparecía en Ferraz alabando el triunfo de la democracia por el 70% de participación y valorando el "notable grado de apoyo ciudadano" según los sondeos a pie de urna, que entonces les daban entre 115 y 119 escaños.

Rubalcaba dio la cara a las 22.19 horas para felicitar al PP, "que ha ganado ampliamente las elecciones", y reconocer que el PSOE ha "perdido claramente".

Los socialistas no ganaron en ninguna comunidad. Hace cuatro años fue la fuerza más votada en ocho (Andalucía, Aragón, País Vasco, Canarias, Cataluña, Extremadura, Asturias y Baleares por 400 votos), aunque en escaños solo superó al PP_en cinco (en el resto empataron). Los resultados de las municipales mayo, que tiñeron el mapa de España de azul incluso en tradicionales feudos socialistas como Extremadura o_Castilla-La Mancha, ya anticipaban algo así.

En todas PSOE y PP han invertido sus posiciones salvo en País Vasco y Cataluña, donde el batacazo socialista se ha producido a costa de un espectacular avance de los nacionalistas. El trasvase de votos socialistas repartido entre éstos e IU y UPyD evitó al PP alcanzar las cifras barajadas por los sondeos e igualar la victoria que Felipe González logró para el PSOE en 1982.

Por provincias, en 2008 el PSOE ganó en 17 y empató a escaños en otras 16. Ahora solo le quedan, por los pelos, Sevilla y Barcelona, a modo de aldeas galas como la de Asterix en un Imperio popular. En las municipales, los socialistas ganaron en votos solo en seis pero obtuvieron más ediles en 15. Por comunidades, solo en Cataluña, Navarra y Asturias obtuvo más votos que el PP, aunque solo en esta última fue la fuerza más votada (aunque no gobierna). Ahora, solo ha superado al PP en Catatuña.

En el Senado, el derrumbe no fue menor. De 88 senadores ha pasado a 48.

FUTURO. Ahora está por ver si, como buen corredor de fondo, aguanta el envite y se queda como jefe de la oposición, a diferencia de los anteriores candidatos socialistas perdedores, o el PSOE le agradece el sacrificio de disputar un partido perdido de antemano para evitar desgastar a compañeros -o compañeras si a Carme Chacón, que sale reforzada porque el PSC ha aguantado el tipo, no se le han quitado las ganas- más jóvenes y con más carrera política por delante. Con 60 años, cinco legislaturas como diputado y ocho años como ministro (en tres carteras distintas y con los dos presidentes socialistas que ha tenido España) no se vería raro un relevo. Sobre todo teniendo en cuenta que ha sido candidato sin ser secretario general del PSOE y que el partido tiene que convocar un congreso para renovar su liderazgo al que el ya presidente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, ya anunció que no volvería a optar. Es decir, no tendrían que echarle. Bastaría con que no se presentara.

Para cualquiera, sería una salida honrosa y un final de carrera irreprochable. Pero Rubalcaba es un superviviente en  política y no le gusta abandonar la pista tras perder una carrera con el viento en contra. De ahí que en su primera comparecencia tras la derrota, el propio Rubalcaba anunció que ha traslado al todavía secretario general del PSOE su "convicción de que es preciso convocar un Congreso ordinario que debería celebrarse lo antes posible" -hasta ayer, el partido se debatía entre hacerlo antes o después de las elecciones andaluzas de marzo-.  Lo que no aclaró es si optará a liderar el partido y pese a su semblante serio de anoche, que resultó incluso seco al acallar los tímidos gritos de ánimo de los militante, tratándose de Rubalcaba nunca se sabe. Porque un velocista sabe que cuando sale un portento como Usain Bolt que bate récords poco tiene que hacer ante sus cualidades físicas, pero un corredor de fondo depende del entrenamiento, la resistencia y factores externos el día de la carrera.

  • 1