Cultura

'El público que rechaza una canción no existe'

El cantante israelí visitó recientemente Sevilla para actuar en la Fundación Tres Culturas y presentar su nuevo disco 'Párking completo'.

el 15 sep 2009 / 02:12 h.

Su música bebe de muchas fuentes. ¿Cómo se forma esa amalgama?

Ha nacido conmigo. Vengo de un país con más de cien nacionalidades, aunque lo que más afectó a mi vida fue pasar de los 12 a los 18 años en Madrid, y luego impregnarme del rock and roll anglosajón desde los 13 hasta hoy. He vivido muy influenciado por la cultura española, desde Lorca a Paco Ibáñez, Serrat, Ruibal, Vicente Amigo, Morente... Y todo ello mezclado con Paul Simon, Bob Dylan, Joni Mitchell. Vivo como cualquiera hoy, es muy difícil no ser cosmopolita en un mundo como el nuestro.

¿Alguna vez ha tenido problemas por pasar de las fronteras?

-Hay un mundo de fronteras políticas, que están ahí, y hay otro mundo en el que esas líneas no existen. En el arte, por ejemplo, no las hay, todo es continuación. Cuando salgo de Tel Aviv y voy a la parte oriental de Jerusalem, no siento que esté cruzando ninguna línea, no siento que me estoy metiendo en un mundo que no es el mío y que se llama palestino. Es la continuación normal de mi día, me encuentro con mis amigos, nos tomamos un café, hacemos una canción.

La música no pide pasaporte.

Y hay otra diferencia: el mundo político siempre tiene interés por tener control, mientras que el mundo cultural consiste precisamente en perder el control, en dejar que la fantasía te lleve.

¿Nunca ha encontrado hostilidad en el público?

El público que rechaza una canción no existe. Si te plantas ahí con buena intención y con mucha pasión, no hay quien te pare. No hay frontera que detenga el amor. El cinismo no entra en un concierto, y en Israel y Oriente Medio hay mucho. Pero, ¿quién te va a decir que no si le regalas una fruta jugosa? A lo sumo, se la guardan para saborearla más tarde. Cuando me llaman para un concierto en los asentamientos, en Cisjordania, voy. La única cláusula que pongo es que no pueden censurarme. Te pagan bien, pero saben que lucho, que protesto, que apoyo programas de integración. No les digo que hagan las maletas y se vayan hoy, pero sí les ofrezco mi visión de las cosas.

Sospecho que, con un ejército de cantantes, a la zona le iría mucho mejor.

Me temo que no va a haber ese ejército. Los músicos, allí y aquí, en España, tienen miedo de tomar partido. Los días de Pablo Guerrero, de Luis Pastor, de Paco Ibáñez, ya se fueron. Ahora están siempre pensando en el negocio que pueden perder. Jorge Drexler hizo esa canción de Soy un moro judío después del 11-M, y hay muy pocos artistas que se atrevan a eso. Este año hay más cosas, hasta Neil Young ha sacado un álbum entero sobre la guerra de Irak. Un ejército de artistas podría hacer mucho.

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