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El pueblo se levanta

Pajaroenmano y el Icas impulsan el Proyecto Bisagra para dar voz a los reclamos de los vecinos de distintos barrios de la ciudad.

el 08 mar 2011 / 18:41 h.

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Con sensibilidad artística y sobre todo muy social, el Proyecto Bisagra pretende dar cauce a las reivindicaciones vecinales. La iniciativa, puesta en marcha por el colectivo Pajaroenmano con la colaboración del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (Icas), se está desarrollando en dos barrios populares, La Bachillera y San Bernardo.

La razón de esta elección obedece a que los dos, estando dentro del centro de la ciudad, tienen preocupaciones similares que se han plasmado en las propuestas de los talleres, todas relacionadas con la vivienda, la elitización, la especulación y el barrio como pueblo. Se llama a generar cualquier idea, proceso y autoexpresiones colectivas. Mediante el análisis y la observación, los organizadores junto con el pueblo y los artistas crean arte visible y muy sensible con los problemas territoriales de las zonas en las que habitan.
Por lo tanto, se aprovecha de la eficacia del arte contemporáneo y sus variadas manifestaciones para hacer ver todas esas desigualdades sociales y económicas, las carencias urbanísticas, las dificultades de arraigo y cualquier anomalía que impide alcanzar una vida digna a los vecinos de barrios y zonas desfavorecidas o en riesgo de exclusión.

Lo primero que hace este plan es empezar por una investigación previa de los problemas de cada zona, reuniéndose con las asociaciones de vecinos y particulares interesados. El siguiente paso es buscar un artista que se adecue a las necesidades del colectivo y que por su perfil sea idóneo para poder expresar esas inquietudes. Sus obras son publicadas por los medios de comunicación y el público interesado, buscando una mayor repercusión de las demandas del barrio y de la tarea realizada por los vecinos con el Proyecto Bisagra.

Los artistas y los miembros de esos barrios trabajan juntos y en equipo en talleres abiertos y participativos, poniendo cada uno su visión positiva del barrio y su toque personal, una huella con la que demuestran lo orgullosos que están de pertenecer de este lugar. Se apuesta al cien por cien por la función social del artista como medio seguro para transmitir testimonio de la voz de los ciudadanos. Porque “el arte toma forma en el sujeto que mira”, y porque sirve para educar la mirada e invita a la reflexión. Con esta expresión colectiva se busca la reafirmación de la entidad de los barrios y visibilizar los cambios para que los sevillanos vivan mejor rechazando todo sentimiento de abandono municipal.

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