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El Puerto es una locomotora

El Puerto de Sevilla se ha convertido en los últimos años en un potente motor económico gracias a la inversión privada, la nueva esclusa y la logística.

el 11 abr 2010 / 16:39 h.

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Uno de los barcos, en la Batán.

De ser motor de la economía de la ciudad y hacerla grande a nivel mundial, capital internacional en el inicio de la Edad Moderna, a pasar al olvido y retomar después su papel como locomotora del avance económico de Sevilla. El Puerto hispalense, el único español comercial de interior (Alemania tiene 100 puertos; Francia, 60) y el segundo en volumen de negocio logístico tras el de Barcelona, ha experimentado en los últimos diez años un desarrollo extraordinario con unas responsables claras: la intermodalidad de los transportes, la logística y las posibilidades de la nueva esclusa, con la que se prevé duplicar el tráfico de mercancías e impulsar el turismo de cruceros.

El sur del Puerto también ha tenido la culpa. Las opciones de expansión para contar con más espacio, y teniendo en cuenta que el calado del Guadalquivir en la parte norte no daba para más, ha abierto las compuertas a ampliar las ocasiones de negocio. Ahora, al tradicional mercado de transporte de mercancías por agua, se suman el tren, la carretera y las posibilidades de la logística, que permite almacenar y distribuir a otros puntos de la geografía española por tierra: en camiones o por tren.

Porque el Puerto tiene una completa red de ferrocarriles y por carretera conecta de forma inmediata con la SE-30 y se espera con impaciencia la SE-40, que estará conectada con un enlace directo con la otra margen del río. Y porque otra de las ventajas de los puertos de interior es que dejan la mercancía mucho más cerca de donde debe ser distribuida.

Todo eso sin perder la perspectiva de los servicios marítimos. El Puerto de Sevilla ha ido ampliando los destinos y sus líneas regulares. En 2009 volvió la línea con Estados Unidos -que se perdió en los años 40- y abrió camino con Canadá, República Dominicana, México, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Haití, Guatemala, Kenia, Tanzania, China, India, Israel, Australia y Nueva Zelanda. Es decir, que Sevilla ya tiene conexión por mar con los cinco continentes.

Pero no sólo de innovaciones vive el Puerto. La dársena Batán, construida en 1965, tiene capacidad, después de duplicarse en los últimos tres o cuatro años, para 300.000 TEU (acrónimo del término en inglés Twenty-foot Equivalent Unit, que representa la unidad de medida de capacidad del transporte marítimo en contenedores). En 2009, ha movido 130.000 y mantenido las cifras de crecimiento a pesar de la crisis, que propició que los puertos españoles perdieran más de un 12% de media en el tránsito de este tipo de mercancías contenerizada (los últimos datos publicados hablan de un repunte del 7% a nivel nacional y una subida del 21% en el de Sevilla).

Desde Batán sale la línea regular a Canarias (el de Sevilla es el segundo puerto español en movimientos con las islas) y la que mantiene con el norte de Europa: Gran Bretaña, Ámsterdam y Amberes. Desde aquí se transportan lo mismo cargamentos de naranjas para Londres que aceitunas negras para las pizzas en Estados Unidos.

De Batán sale también el ferrocarril que viaja cuatro veces a la semana a Madrid y que se carga con una rapidez pasmosa. Todo está medido al milímetro y llama la atención que casi no se ven operarios trabajando. Nada de la imagen en blanco y negro de los cargadores del puerto con los fardos repletos de carbón o comida y el bullicio de tabernas llenas de marineros pendencieros. Ahora los trabajadores del Puerto de Sevilla van montados en grúas Gantry de 40 toneladas, y los marineros pasan poco tiempo en puerto porque la agilidad del desembarco de materiales reduce los tiempos de espera. Y aunque a la vista no se nota, el Puerto da de forma directa, indirecta e inducida más de 15.000 empleos a la ciudad, una verdadera locomotora que está llamada a seguir creciendo y generando puestos de trabajo (hasta 17.000 más en 10 años). La última gran inauguración ha sido el centro Decathlon, que con 31.500 metros cuadrados y 30 muelles de carga ya emplea a más de 300 personas, y todavía puede ampliarse más.

Esta actividad logística creciente -a la que menos le afectan las crisis económicas- generará otros 2.000 puestos de trabajo directos y 4.500 indirectos en cinco años. La Zona de Actividades Logísticas del Puerto de Sevilla (ZAL-Batán) es un área de 54 hectáreas con más de 100.000 metros cuadrados de naves, la segunda infraestructura logística operativa otra vez tras Barcelona. Hasta 2015 se prevé además aumentar la superficie de naves construida hasta los 250.000 metros cuadrados, para lo que hará falta una inversión de 115 millones de euros.

De momento, las naves con las que cuenta son de última generación y las más modernas de toda Sevilla. Tienen dos versiones: de 8.000 metros cuadrados o 16.000 y, además de firmas internacionales, el hospital Virgen Macarena hace toda su logística desde esta zona.

Otro de los recintos para la distribución de mercancías será en la zona de Palmas Altas, en la dársena de El Cuarto. Otras 27 hectáreas de terreno para liberar otros 120.000 metros cuadrados en naves logísticas en el Puerto.

Pero el Puerto de Sevilla es más que transporte y almacenaje de mercancías. Es turismo, con las posibilidades para el atraque de barcos de cruceristas que también se verán ampliadas con la nueva esclusa. Por el momento, en 2009 el número de cruceros se incrementó más de un 20%. Sevilla es el puerto base de una travesía fluvial hacia Cádiz en la que cada semana embarcan 150 pasajeros, un total de 18.000 al año.

Muchas de estas mejoras se han conseguido gracias a la confianza que el Puerto despierta entre los empresarios, que quieren que sus mercancías lleguen bien y a tiempo, y a las inversiones para mejorar las infraestructuras: más de 13 millones en la urbanización de El Cuarto -donde la refinería de Balboa tiene adjudicada una terminal o donde también se expandirá la compañía Bergé-, los 180 millones de la nueva esclusa o la ampliación de la rampa Ro-Ro (para cargar las bodegas de los grandes barcos).

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