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El quinto 03.643 se pasea por el centro y deja 600.000 euros

En la administración de Sierpes se vendieron diez series del más madrugador de los quintos, agraciado con 6.000 euros al décimo

el 22 dic 2011 / 21:01 h.

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Un momento de la celebración en Sierpes.

En el corazón mismo de Sevilla, en plena calle Sierpes, la lotería de Navidad dejó ayer un buena lluvia de euros. La administración de lotería número 11, situada casi a las puertas de la plaza de San Francisco, repartió nada menos que 600.000 euros de un quinto premio. A las 10.11 horas de la mañana, cuando las niñas Marisel Carvajal y Camila Flores cantaban la tercera tabla, salía el primero de los ocho quintos premios del sorteo, correspondiente a un número "bajito", el 03.643, dotado con 60.000 euros en cada serie.


Repartido en casi 40 localidades de toda España, en la administración de lotería de Sierpes se habían vendido diez series del 03.643, "todo en ventanilla, decimito a decimito, salvo un décimo que se envió a Madrid", según explicó acosado por decenas de micrófonos el administrador, José Miguel Delgado del Pino, que a sus 60 años ahora regenta el negocio familiar que inauguró su abuelo allá en vísperas de la Segunda República a pocos metros de su actual emplazamiento, cuando la administración estaba situada en la esquina de la calle Granada con la Plaza Nueva.


Aunque Mari Ángeles González y María Delgado, las empleadas de la administración, estaban muy atentas al sorteo, fue una llamada de una emisora de radio la que les terminó de confirmar un presentimiento común. "Teníamos la cosa de que este año íbamos a dar algún premio, y aunque sea un quinto, siempre es una ayudita". A 6.000 euros el décimo.


Las escenas que siguieron en la céntrica calle Sierpes a la salida de este quinto premio ya se las pueden imaginar: cartulinas con el 03.643 colgando a las puertas de la administración, revuelo de cámaras y micrófonos a la caza de la imagen del día, y para brindar por tan especial acontecimiento, el descorche de dos botellas de Castillo de Perelada, bañadas en una cubitera, obsequio de la vecina Bodega Góngora de la calle Albareda. Todo un detalle.


No es la primera ocasión que esta administración reparte suerte en Sevilla. La última vez que dieron un gran premio fue en el año 1980, y aunque de aquello ya han pasado más de tres décadas, los recuerdos siguen aún muy frescos. "Fue en el sorteo de la Lotería del Niño. Vendimos una serie entera del 14.746, agraciado con el Gordo, y por entonces repartimos entre 1.800 y 1.900 millones de pesetas. Lo dimos todo, el anterior, el posterior... Fue algo muy sonado en Sevilla", evocaba ayer el administrador. Su padre también dio un segundo premio del sorteo de la lotería de Navidad allá por el año 1965, y en los sorteos ordinarios de cada sábado también ha repartido suerte en más de una ocasión entre sus clientes. "Nosotros tenemos muchísimos clientes abonados, entre 300 y 400 clientes que juegan el mismo número todas las semanas del año", apuntaba María Delgado, hija del administrador.


A uno de esos clientes habituales de esta administración también le sonrió ayer la diosa fortuna. "Se trata de un señor de fuera de Sevilla que todos los años juega el mismo número, acabado como el gordo en 68, y al que le estamos custodiando aquí 45 series de ese número, lo que significa que ya le han tocado 54.000 euros y que podrían llegar a convertirse en 99.000 si también estuviera agraciado con la pedrea", explicaba ayer efusiva, "como loca", y con una Giralda en la mano de ésas que los turistas se llevan como souvenir -símbolo de la administración- una de las empleadas en la ventanilla, Mari Ángeles González. Y entre brindis y brindos de cava, a Mari Ángeles se le va la cabeza hacia sus homólogos loteros de ese pueblo oscense de apenas 2.000 habitantes que ayer multiplicó su PIB anual de forma considerable: "Que digo yo que si nosotras estamos así por un quinto, ¿cómo tienen que estar en esa administración de lotería de Huesca...?".

De la alegría que se palpaba ayer a las puertas de la administración de lotería de Sierpes, más conocida como la de Delgado en honor a su dueño, se acabaron contagiando también los innumerables viandantes que paseaban por el centro de la ciudad. Hasta uno de esos colegios que, globo en mano, deambulaban por el casco histórico de visita en visita de belenes se detuvo en seco ante la puerta de la administración para aplaudir cuando una de las profesoras se percató del cartelito que anunciaba la venta en ese local de un quinto premio.

A pesar de tratarse de "un número bajito", de los que resulta difícil vender, el 03.643 trajo la suerte ayer a Sevilla, que hoy seguirá soñando con una salida a la crisis encomendándose ahora a la lotería del Niño. Que haya suerte.

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