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El quiosquero recurre el no poder acercarse a colegios

El quiosquero de Triana imputado por abusos a menores ha recurrido la orden que le prohíbe acercarse a cualquier colegio de la ciudad tras haber quedado en libertad con cargos. Su salida de prisión se debe a que la Fiscalía de Sevilla la solicitó tras escuchar la declaración de tres menores el pasado miércoles.

el 15 sep 2009 / 22:37 h.

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El quiosquero de Triana imputado por abusos a menores ha recurrido la orden que le prohíbe acercarse a cualquier colegio de la ciudad tras haber quedado en libertad con cargos. Su salida de prisión se debe a que la Fiscalía de Sevilla la solicitó tras escuchar la declaración de tres menores el pasado miércoles.

Desde la noche del pasado miércoles, Francisco Javier F., de 36 años, se encuentra en libertad tras haber pasado 19 días en prisión por los supuestos abusos sexuales a varios menores en Triana. Sin embargo, el Juzgado de Instrucción número 12 le condicionó la libertad provisional a que cada viernes se personara en la sede judicial y a la prohibición de acercarse a cualquier colegio a menos de 500 metros.

Esta prohibición impide que el quiosquero pueda vivir en su piso y que se haya tenido que mudar a casa de un amigo, según explicó él mismo, ya que en el entorno de su barrio hay tres colegios. Por eso, y "porque es imposible que sepa dónde está cada colegio en Sevilla", su letrado va a recurrir la orden del juzgado. "No tiene sentido", aseguró Francisco J, quien teme que le denuncien y que pueda volver a prisión "si no me doy cuenta que hay un colegio y paso por delante y alguien me ve".

Una orden que fue dictada a petición de la Fiscalía de Sevilla como condicionante a la libertad provisional que también solicitó, según fuentes del Ministerio Público, al igual que la defensa del joven. La petición del fiscal se produjo justo después de que la juez citara a declarar a tres menores, de entre 11 y 14 años. Uno de ellos aseguró que el imputado le tocó las nalgas mientras le registraba para comprobar que no había robado nada del quiosco.

Su hermana dijo que el quiosquero le hizo un comentario lascivo cuando le pidió una chuchería con forma de lengua; mientras que el tercer menor dijo que no fue objeto de ningún abuso, pero que el detenido se comportaba de forma similar a como habían relatado los otros testigos con algunos niños. Tras oír a los tres, la jueza decidió levantar una de las dos acusaciones que le habían llevado el pasado 23 de enero a la prisión, tras su detención, acordando la libertad provisional con cargos con medidas cautelares mientras prosigue la investigación del caso y hasta que se celebre el juicio.

Ayer Francisco J. aseguraba a este periódico que está pasándolo "muy mal" y que ha recaído en "una depresión" que tras dos años había superado y que sufrió a raíz de divorciarse. Su novia, cuyo padre es el propietario del quiosco, también se encuentra "muy afectada" y, al igual que él, está recibiendo tratamiento psicológico.

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